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Recorte a la ciencia: se impone el esoterismo

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 21 De Diciembre, 2018 · 07:49 am
Recorte a la ciencia: se impone el esoterismo
Como los cangrejos, la ciencia mexicana va para atrás: en 2018 el presupuesto al sector fue de 90 mil 826 millones de pesos, y para 2019 será de 89 mil 375 millones.

Hasta este año, el sexenio calderonista había sido el peor de las últimas cinco décadas para la ciencia mexicana. En aquel nefasto gobierno, las reducciones y recortes al presupuesto científico y tecnológico fueron sistemáticos, y lo peor fue que al frente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) estuvo una persona que no sabía ni sabe absolutamente nada sobre la materia. En consecuencia, fue un sexenio perdido para la ciencia mexicana.

Ahora, en el primer año de la “cuarta transformación” se rebasará el récord del peor presupuesto. Para 2019, López Obrador reducirá en un 6.5% el presupuesto a ciencia y tecnología que, sumado a la inflación estimada de entre 3% y 4%, resultará en una disminución de alrededor del 10% en términos reales.

Como los cangrejos, la ciencia mexicana va para atrás: en 2018 el presupuesto al sector fue de 90 mil 826 millones de pesos, y para 2019 será de 89 mil 375 millones. Una tercera parte de ese presupuesto correspondió al Conacyt, con 30 mil 791 millones en 2018, y para el próximo año el presupuesto del nuevo Conahcyt será de 28 mil 238 millones.

Hace seis meses, el 12 de junio de este año, durante el tercer debate presidencial el ahora presidente prometió a los mexicanos cumplir con la Ley de Ciencia y Tecnología, que establece (desde 2002) la obligación del Estado mexicano a invertir cuando menos el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) en esta materia. En 2018, el último año de Peña Nieto, el presupuesto a ciencia fue del 0.49% del PIB. El próximo será del 0.45%. De seguir así, continuará inalcanzable el 1% del PIB a ciencia.

El pasado 22 de agosto, con la presencia de rectores de universidades, directores de asociaciones científicas y ante más de 300 investigadores de diversas instituciones de todo el país, López Obrador se comprometió a no reducir el presupuesto y mantenerlo, por lo menos, al nivel de la inflación anual. Sin embargo, no cumplió su compromiso.

Si se quiere tener una nación próspera, es indispensable invertir en ciencia y tecnología. No es ninguna fórmula secreta, así ha ocurrido en los países desarrollados.

Hace menos de 50 años, los ingresos de obreros de países como China, Corea, Singapur y Taiwán se encontraban por debajo de los salarios de los trabajadores mexicanos. Hoy esos países han rebasado a México no solo en cuanto el nivel de de vida de su clase trabajadora, sino en muchos otros sectores (ver tabla 1).

Tabla 1. Evolución del salario diario en dólares en el sector industrial

Elaboración propia. Fuentes: worldsalaries.org y OECD Average wages.

¿Cómo es que esos países han logrado niveles de desarrollo y bienestar para su población, mientras que México no? Gracias a dos factores importantes: en primer lugar, una inversión creciente y sostenida en materia de ciencia, tecnología y educación. A pesar de los retos y los graves problemas que esas naciones asiáticas enfrentaban nunca dejaron de incrementar el presupuesto en la generación de conocimientos y en la formación de jóvenes de alto nivel.

El segundo lugar, fue la incorporación de la ciencia y la tecnología como elementos fundamentales en todos los niveles de gobierno, lo cual incluye una profunda alfabetización científica de los políticos y tomadores de decisiones, y la incorporación de científicos e ingenieros en los gobiernos.

En China, el presidente honorífico de la Academia de Ciencias de China es el presidente del país y nunca falta a las diversas reuniones de esa asociación. De hecho, más del 50% de los secretarios de estado, diputados y trabajadores de oficinas gubernamentales son investigadores, ingenieros o personas con formación en los diversos campos de la ciencia.

Desde hace décadas, México ha quedado rezagado en su desarrollo científico y tecnológico; de ahí el precario nivel de vida de su población y los bajos niveles de productividad y competitividad internacional. El nuestro es un país maquilador, vendedor de commodities y productos básicos. No existe un solo producto de alto valor inventado, diseñado y fabricado en el país. Ninguna de las grandes empresas mexicanas ha creado nada, solo comercian servicios (caros y de pésima calidad), así como materias primas.

Con el recorte presupuestal a la ciencia el país retrocederá aún más respecto a los países de la OCDE y de la región latinoamericana (ver tabla 2).

Tabla 2. Inversión del PIB en ciencia de los países de la OCDE y AL en 2017

Fuentes: OECD, Main Science and Technology Indicators, Volume 2017 y el Informe de la UNESCO sobre Ciencia: hacia 2030

Por un lado, el nuevo gobierno reduce el presupuesto a la ciencia, tecnología, medio ambiente y a las universidades; por otro lado, crea programas asistencialistas. En lugar de formar el capital humano de excelencia, que es el único camino para el desarrollo y el bienestar, se apuesta por generar miles de personas dependientes de los programas de ayuda gubernamentales. Miles de personas manipulables por los programas gubernamentales.

Al reducir el presupuesto a ciencia, se reduce la capacidad de formar a las mentes que requiere el país. México únicamente cuenta con 29 mil investigadores, mientras que países de similar desarrollo tienen dos o tres veces más y otros tienen 10, 20 o 30 veces más investigadores (ver tabla3).

Tabla 3. Número de investigadores por país

Fuente: OECD, Main Science and Technology Indicators, Volume 2016/2

El recorte, que al parecer no será revertido por los diputados, es un grave golpe para la ciencia mexicana. Simplemente se le mintió y traicionó a la comunidad científica (y al país).

Ardua será la tarea de los pocos integrantes del gobierno lópezobradorista que están alfabetizados científicamente como Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, Elena Álvarez-Buylla y Javier Jiménez Espriú. ¿Podrán ser contrapeso frente al gabinete analfabeto científico que venera el pensamiento mágico-religioso? Este gobierno todavía tiene mucho tiempo por delante, pero por ahora van ganando los aluxes, la “madre tierra” y el esoterismo frente al conocimiento científico.

Comentarios y sugerencias:  @abanav y abanav@gmail.com