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Reconfiguración política en Puebla

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 24 De Julio, 2019 · 10:04 am
Reconfiguración política en Puebla
Tras dos elecciones complicadas y sumamente polarizadas, la de 2018 y la de 2019, el próximo jueves 1 de agosto, Luis Miguel Barbosa tomará posesión como Gobernador de Puebla, y de no haber ningún evento extraordinario, concluirá su cargo en diciembre de 2024.

Sin lugar a duda, de los temas a los que más les he dedicado reflexiones y tinta son a los asuntos electorales y políticos en Puebla. No es para menos, se trata de una entidad relevante en el panorama político, social y económico del país, aunque es la vigésima primera en extensión territorial, es la quinta más poblada. Tiene el quinto padrón electoral más grande del país, es el octavo estado que más aporta al Producto Interno Bruto nacional, y su presupuesto estatal para este año fue de poco más de 91 mil millones de pesos, pero también es una de las entidades en las que los índices de inseguridad son más elevados y en la que el huachicoleo se ha convertido en la principal actividad delictiva.

Desde 2011 y durante casi una década, Rafael Moreno Valle y personas cercanas a él gobernaron y controlaron la entidad. En este tiempo, el estado ha tenido cuatro elecciones de gubernatura. En 2010, se eligió a Rafael Moreno Valle como gobernador, tomó posesión el 1 de febrero de 2011 y concluyó su mandato el 31 de enero de 2017; en 2016 se eligió a José Antonio Gali –Secretario de Infraestructura en el gobierno de Moreno Valle y luego alcalde de la capital poblana– para una minigubernatura que duró poco más de dos años con el fin de homologar los calendarios electorales local y federal. En 2018, nuevamente hubo una elección para gubernatura, en la que triunfó Martha Erika Alonso, esposa de Rafael Moreno Valle, quien junto con este último falleció en un accidente aéreo apenas 10 días después de haber iniciado su mandato, lo que obligó a convocar a una elección extraordinaria en este año.

Tras dos elecciones complicadas y sumamente polarizadas, la de 2018 y la de 2019, el próximo jueves 1 de agosto, Luis Miguel Barbosa tomará posesión como Gobernador de Puebla, y de no haber ningún evento extraordinario, concluirá su cargo en diciembre de 2024.

Dada la importancia de Puebla en el panorama político, social y económico del país, los retos que tendrá Luis Miguel Barbosa son mayúsculos, quizás el más apremiante será paliar la virulenta polarización y encono que se gestó durante las contiendas electorales de 2018 y 2019, también deberá afrontar la inseguridad que golpea con fuerza al estado y sobre todo enfrentar los cotos de poder y seguramente de corrupción que dejó el morenovallismo en las diferentes esferas del poder.

El arribo de Luis Miguel Barbosa a la gubernatura de Puebla implica también una reconfiguración política en la entidad, no sólo porque concluyen nueve años en los que Moreno Valle y su grupo político dominaron las élites y los grupos de poder en el estado; sino porque Barbosa representa la llegada de la llamada cuarta transformación a la entidad, ya que Puebla será la quinta entidad gobernada por Morena, partido político que terminará el año con 6 gubernaturas, pues en Baja California el gobernador electo tomará posesión en noviembre.

Esto también implica que a partir de 2020 habrá un nuevo equilibro político a nivel local, pues si bien la oposición al gobierno federal continúa teniendo la mayoría de las gubernaturas, lo cierto es que la fragmentación política será importante: el PRI gobernará en 12 entidades, el PAN en 10, Morena en 6, el PRD en 2, Movimiento Ciudadano y Encuentro Social en una cada uno, y Nuevo León seguirá encabezado por un independiente.

Puebla es una de esas entidades que desde hace años ha sido gobernada mayormente mediante abuso del poder y la búsqueda del interés particular sobre el colectivo. Barbosa –quien hasta hace poco era opositor a Morena y a Andrés Manuel López Obrador–, necesitó dos elecciones para hacerse de la gubernatura. Ya veremos si es capaz de cambiar esta tendencia en la clase política de la entidad o si será uno más de los gobernantes que sumen a la entidad en la inseguridad y corrupción, y se benefician económica y políticamente, por el bienestar de las y los poblanos ojalá que sea lo primero.

@EspinosaSilis