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Realpolitik

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 26 De Mayo, 2019 · 09:10 am
Realpolitik
Realpolitik  ¿Les suena familiar la frase “el fin justifica los medios”? La columna de Héctor Zagal - Ilustrativa

Durante la conferencia matutina del miércoles 22 de mayo de este año, el presidente López Obrador confesó que se reservó información sobre el desabasto de gasolina que padeció gran parte del país. Por lo pronto, reconoció que, como decían muchas notas periodísticas, el desabasto era real y que nuestras reservas eran mínimas. Argumentó que se reservó esa información por una cuestión estratégica y para cuidarse de la reacción de los conservadores “capaces de todo”. No será ni el primer ni el último político que se reserve información.

Quiero centrarme en una palabra clave en el discurso del mandatario: estrategia. La política, los negocios, incluso el amor, requieren de estrategias. Pensar de manera estratégica supone dos elementos: un objetivo y los medios para conseguirlo. Estrategia es la habilidad de desplegar los medios para alcanzar una finalidad. La política es el saber estratégico por excelencia.

En teoría política se habla de dos tradiciones estratégicas. Por un lado, están aquellos que consideran que tanto la finalidad que se persigue, como los medios que se instrumentan para alcanzarlo deben estar supeditados a la ética. En otras palabras, no se vale utilizar medios injustos para alcanzar un objetivo justo. Por ejemplo, no es correcto torturar a un terrorista para impedir un atentado. A esta tradición pertenecen autores tan diferentes como Santo Tomás de Aquino, Kant y Jürgen Habermas. Para estos autores, existen algunos absolutos morales que no pueden ser violados por la autoridad. La justicia social y la pervivencia del Estado no justifican las acciones que son de suyo injustas.

Pero existe otra tradición a la que podríamos llamar pragmatismo o Realpolitik.  ¿Les suena familiar la frase “el fin justifica los medios”? La frase no la dijo Maquiavelo (1469 – 1527), pero sí retrata el espíritu de su obra más conocida, “El Príncipe”. Maquiavelo propone la separación del ejercicio del poder de la práctica moral.

En otras palabras, la política no está subordinada a la ética. Maquiavelo justifica la escisión entre política y ética con un argumento digno de análisis. Dado que los seres humanos son perversos, piensa Maquiavelo, el príncipe debe anticiparse y protegerse a toda costa. Por ello, el príncipe debe reunir en su persona la astucia del zorro, para esquivar las trampas, y la fuerza del león, para espantar a los lobos.

Si la política no depende de la ética, los medios de los que se sirva el gobernante para alcanzar su objetivo sólo podrán juzgarse según su eficacia. Si el hecho acusa al príncipe, el resultado obtenido le excusa. Maquiavelo es un defensor de que hoy llamamos razón de Estado. La pervivencia del Estado, la conservación del poder está por encima de la ética, incluso por encima de la vida de los individuos.

No nos escandalicemos, Maquiavelo no pretendía abolir la ética, sino mostrar que el ámbito político estaba fuera de la jurisdicción moral y ética. La política es autónoma y, por tanto, las acciones de los gobernantes obedecen a un criterio de eficacia, no de moralidad privada ni de ética cívica.  Para escándalos, mejor revisar la “República” de Platón, donde el filósofo reconoce la utilidad de la mentira como un remedio contra ciertos males sociales. Y, como remedio, su uso está reservado a algunos “médicos”. Platón considera que, en determinadas circunstancias, el gobernante sabio debe mentir al pueblo para evitar mayores males. En la utópica República de Platón, los gobernantes sabrían cuándo usar la mentira en beneficio de los gobernados. También algunos marxistas pensaban algo parecido sobre la mentira. Mentir es correcto, si con ello se consigue el triunfo de la revolución.

Al final, ya lo pasado, pasado. Seguramente se evitan crisis, y muchas críticas, al no decir algunas verdades. El Estado está a salvo. Maquiavelo sonreiría orgulloso.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber”

@hzagal