octubre 28, 2021
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¿Quién quiere robarse la Navidad?

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal
¿Quién quiere robarse la Navidad?
Una opción para adornar pequeños espacios en esta Navidad son los árboles cedros limón que ofrece la familia Hernández en su vivero de plantas de ornato en San Lorenzo Tlacotepec, árboles de Santa Claus o reno para no perder el espíritu navideño / Cuartoscuro

No todos son entusiastas de la Navidad. Ahí está el Grinch, ese personaje de pelo verde que dedica su vida a pensar en cómo arruinar las fiestas de los Quién, habitantes de Villaquién. La cruzada del Grinch contra la Navidad no está del todo errada. Él desprecia el consumismo, el desperdicio de comida, la hipocresía y la vanidad que muchas veces rodea a esta celebración. Si quitando los adornos, las lucecitas, la fastuosa cena y los regalos, no podemos encontrarle un sentido a la Navidad, el odio del Grinch parece sensato. A menos que la Navidad sea algo más, como lo demuestran los Quién. Después de que el Grinch se ha llevado todo, aún así ellos celebran la Navidad. Se tienen a ellos mismos, unos a otros, y eso es suficiente.

Otro usurpador de la Navidad es Jack Skellington pero, a diferencia del Grinch, Jack no odia la Navidad. Jack, el rey calabaza de Halloweentown, es el mejor asustando a las personas cada 31 de octubre, pero un buen día se descubre cansado y aburrido de hacer lo mismo cada año. Mientras camina por el bosque, da con una puerta mágica que lo transporta al mundo de la Navidad. Allí se sorprende al ver que hay otras maneras de acercarse a las personas, que no incluyen ni arañas, ni baba verde ni esconderse debajo de la cama para hacerlas gritar de terror. Emocionado por su descubrimiento, decide que Santa tomará unas vacaciones forzadas para que él y los monstruos de su reino de Halloween se hagan cargo de la Navidad ese año. La cosa termina muy mal, pues ni los mejores esfuerzos de Jack y sus monstruos pudieron llevar júbilo a los niños. Sus regalos, aunque bien intencionados, eran terroríficos. Al final, Jack acepta que es el mejor para hacer gritar, pero no para hacer reír.

¿Sabían que una serpiente emplumado le robó el trabajo a Santa una Navidad? Corría el año de 1930 cuando Pascual Ortiz Rubio y su secretario de Educación decidieron prohibirle la entrada al gringo Santa Claus. Tras negarle la visa al gordinflón de barba blanca, invitaron al dios Quetzalcóatl. ¿Por qué? Quizás porque compartían la barba blanca…El punto es que el gobierno montó una pirámide de utilería, desde la que descendería el dios, en el Estadio Nacional de la Ciudad de México. Además, organizó representaciones de danzas prehispánicas y de bandas de guerra para que el 23 de diciembre cerca de 15 mil personas presenciaran la entrega de regalos del dios Quetzalcóatl. Los únicos extranjeros invitados fueron los Reyes Magos.

La época decembrina es la favorita de muchas personas. Las posadas, reuniones, fiestas, brindis, cenas e intercambio de regalos, le hacen ilusión a cualquiera, uno podría pensar. Estas fechas también pueden ser melancólicas para algunos, ya sea por problemas económicos, familiares, de pareja o espirituales. Es normal que los días festivos despierten en nosotros tanto el júbilo como cierta tristeza. Las celebraciones nos invitan a pensar en lo que tenemos y en lo que hemos perdido.

Este diciembre será distinto. Habrá menos gente a la mesa, los abrazos se mantienen a la distancia y no podemos olvidarnos todavía del cubrebocas. La pandemia ha costado vidas, relaciones, trabajos, proyectos y sueños a futuro. La instrucción no ha cambiado: quedémonos en casa. La Navidad es fiesta, pero también es solidaridad, es pensar en la comunidad, en el bienestar del otro y de todos. Quizás parezca poco lo que está en nuestras manos, pero cuidarnos es lo mejor que podemos hacer para salir adelante. Muchos piensan que la pandemia nos ha aislado más que nunca. Yo creo que esta crisis nos exhorta a lo contrario, a darnos cuenta de que nuestras acciones tienen un impacto más grande de lo que a veces nos atrevemos a imaginar. Cuidar al prójimo como a mí mismo; ese es el espíritu navideño que el coronavirus no puede robar.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

(Héctor Zagal es conductor del programa de radio “El Banquete del Dr. Zagal y profesor de Filosofía en una Universidad Panamericana)

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias