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¿Qué pasa en el Tribunal Electoral?

De la tinta de Arturo Espinosa

Arturo Espinosa Silis Miércoles 4 De Septiembre, 2019 · 10:05 am
¿Qué pasa en el Tribunal Electoral?
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación / Foto pág Tribunal

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) es un órgano vital para la democracia mexicana. Su función principal es resolver conflictos y controversias que se suscitan en el ámbito electoral, desde luego con motivo de los procesos electorales, pero también respecto de la actuación de la autoridad administrativa electoral, y respecto de la vida interna de los partidos políticos. El papel del Tribunal Electoral es fundamental en la búsqueda de garantizar elecciones de calidad.

Por la naturaleza misma de su quehacer institucional, las resoluciones que emite el Tribunal Electoral muchas veces son polémicas; algunas por la propia materia de la controversia y en otras, por las posturas que adoptan cada una de las y los magistrados que aprueban las sentencias. Lamentablemente, desde que concluyó el proceso electoral de 2018, el Tribunal Electoral ha llamado la atención más por las divisiones y pleitos que existen entre las y los magistrados electorales −quienes han optado por ventilarlas de forma muy pública−, que por las sentencias que ha emitido (por más polémicas que hayan resultado).

Como ya decía en una entrega pasada es entendible −incluso saludable− que existan desacuerdos entre los integrantes de cualquier cuerpo colegiado, derivados de las diferentes visiones que puede tener cada persona respecto de la labor institucional o en el caso de la impartición de justicia, respecto de la forma de resolver una controversia o la interpretación que se le debe dar a una disposición constitucional o jurídica.

El problema radica en que, aunque estas diferencias pudieran ser normales y las hemos visto en épocas pasadas de la Sala Superior del TEPJF, con la actual integración ocurre algo que no habíamos visto antes y que francamente sobrepasa los límites. Se ha vuelto común que los desencuentros que existen entre magistrados y magistradas trasciendan los confines del propio tribunal y se ventilen en público, evidenciándose y denostándose unos a otros no solo en el debate dentro del Pleno del órgano colegiado, sino también a través de los canales de comunicación institucionales y en los medios.

La más reciente de estas diferencias se suscitó hace apenas un par de días, derivado de la cancelación de un seminario que se llevaría a cabo en Alemania. El desencuentro derivó en declaraciones en medios de comunicación y el uso de las redes sociales institucionales para la defensa de una de las posturas adoptadas. Lamentablemente este espectáculo no es el primero de este tipo que se da al interior de la actual integración de la Sala Superior.

La construcción de instituciones fuertes, sólidas, que transciendan a las personas, de forma que se constituyan como pilares de un Estado, es algo que toma tiempo y trabajo cotidiano, el Tribunal Electoral tiene más de tres décadas de existencia, de las cuales poco más de 20 años ha formado parte del Poder Judicial de la Federación. Sin duda ha vivido tiempos turbulentos, ha estado contra la pared en muchas ocasiones y su legitimidad se ha visto severamente cuestionada, pero a diferencia de otros momentos hoy está siendo víctima de los intereses y proyectos personales de sus integrantes, la visión institucional parece que se ha perdido por completo y se maneja al capricho. Es indispensable que una institución tan relevante como ésta recobre el rumbo y que quienes ostentan la máxima responsabilidad electoral en México antepongan una visión institucional y de Estado, a una lógica revanchista y de beneficio personal.

@EspinosaSilis