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Proponen Proyecto del Mapa Digital Humano

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 17 De Enero, 2020 · 07:56 am
Proponen Proyecto del Mapa Digital Humano
A medida que los dispositivos digitales se vuelven omnipresentes en el mundo, es importante conocer y entender su relación con los comportamientos humanos / Foto: Pixabay

Para entender los efectos del uso de los medios digitales en los individuos y las sociedades, investigadores estadunidenses iniciaron el Human Screenome Project o Proyecto del Mapa Digital Humano (en clara referencia al Proyecto del Genoma Humano), el cual también arrojará grandes bases de datos compartibles y que mantendrán la privacidad de las personas, pero que permitirán hacer un análisis a gran escala del registro detallado de su vida digital.

Los científicos señalan que las investigaciones llevadas a cabo en este campo en la última década son incompletas, incorrectas o, incluso, irrelevantes ya que la mayoría de ellas investigan los efectos de los medios digitales con base en las estimaciones de las propias personas usuarias de las tecnologías digitales, clasificadas en términos generales como “teléfono inteligente”, “redes sociales” o “medios de entretenimiento”.

Estas investigaciones, dicen los científicos de las Universidades de Stanford y Penn State, se basan en suposiciones generalizadas de que los medios digitales son responsables de algunos efectos nocivos, por ejemplo, que el tiempo de uso de las pantallas de los dispositivos digitales altera la concentración, provoca ansiedad o depresión, dificulta el comportamiento social o limita nuestra capacidad de distinguir las noticias falsas de las reales.

Sin embargo, a medida que los dispositivos digitales se vuelven omnipresentes en el mundo, es importante conocer y entender su relación con los comportamientos humanos frente a la pantalla y proporcionar soluciones.

Los investigadores Byron Reeves, Thomas Robinson y Nilam Ram sostienen que los análisis utilizan rangos de contenido muy amplios, patrones de consumo demasiado fragmentados, contenidos de información muy idiosincrásicos, y experiencias demasiado interactivas. Quieren un plan de código abierto para un proyecto que estudie los datos de la actividad de la pantalla y a su vez, respete la privacidad del usuario.

Para ello proponen un Human Screenome Project o Proyecto Digital Humano, como un esfuerzo colectivo para analizar todo lo que la gente ve y hace en sus pantallas y el orden en que ocurre esa visión y acción. Con las tecnologías disponibles se podría registrar la vida digital con gran detalle. Gracias a la experiencia y herramientas en otros campos, como la genómica, es posible recopilar datos mientras se cumplen con criterios legales en materia de seguridad de datos y privacidad personales.

Argumentan que se han invertido muchos años y miles de millones de dólares en otros proyectos “nómicos”. Ahora que gran parte de nuestras vidas se desarrollan en nuestras pantallas, señalan, esa estrategia podría resultar igual de valiosa para el estudio de los medios que podrían arrojar información mucho más rica, útil e interesante que simplemente medir el tiempo de uso de pantalla. Debemos ir más allá, señalan en la revista Nature, y registrar y analizar todo lo que las personas ven y hacen en sus dispositivos, para poder observar las complejidades de la vida digital actual.

La mayoría de los estudios han confiado en la información proporcionada por los propios participantes para autoinformar su uso de la pantalla, que a menudo es muy inexacto. Incluso cuando se mide con mayor precisión utilizando software, el tiempo total de pantalla o el tiempo dedicado a una aplicación o un sitio web no refleja las interacciones digitales que, además, cambian rápidamente entre tipos y contextos.

La hora de un usuario en Facebook para mantenerse al día con las publicaciones sociales de amigos puede tener muy poco en común con la hora de un vecino en Facebook para mantenerse al día con noticias políticas, o la hora de un compañero de trabajo en Facebook acosando a personas o intimidando a extraños.

Los investigadores sostienen que los comportamientos modernos de pantalla son demasiado complejos y variados, y que las investigaciones no se han actualizado con los cambios tecnológicos.

“No importa lo que estudies, ya sea política, adicción, salud, relaciones o acción climática, si realmente quieres entender las creencias y los comportamientos de las personas, realmente necesitas mirar su screenome, porque gran parte de nuestras vidas ahora se filtra a través de nuestros dispositivos digitales”, dice Thomas Robinson. “Muchas de las cosas que una vez hicimos cara a cara ahora se reflejan y se registran en nuestras pantallas, ya sea usar la banca en línea, decidir qué comer, hacer amigos, jugar, hacer ejercicio o hablar de política”.

Los investigadores están desarrollando un mapa multidimensional de la vida digital de las personas con un software que se instala en el teléfono inteligente de una persona y en otros dispositivos con su consentimiento. Este software graba, encripta y transmite capturas de pantalla a los investigadores de forma automática y discreta cada cinco segundos cada vez que se enciende el dispositivo. Esto da como resultado registros que pueden analizarse y ampliarse, para observar los cambios momento a momento en diferentes contenidos y pantallas, y para describir los comportamientos a largo plazo durante días, semanas o incluso años.

Hasta la fecha, el Laboratorio Screenomics de Stanford ha recopilado más de 30 millones de puntos de datos de más de 600 participantes, y ha demostrado que la mayoría de las personas recorren grandes cantidades de material muy rápidamente, cambiando de un segmento a otro cada 10 a 20 segundos.

También han observado que el uso de los medios es altamente idiosincrásico y contiene hilos de experiencia que atraviesan contenidos radicalmente diferentes que pueden tener sentido solo para usuarios individuales. Los screenomes de dos usuarios no se parecen e incluso el screenome de un solo individuo parece único de una hora a otra, día a día y semana a semana.

Los investigadores consideran que con la información recopilada por el screenome podría ayudar a generar políticas y programas bien informadas por evaluaciones precisas del uso de los medios.

 

Disnosaurios se extinguieron solo por el meteorito

La extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años sigue siendo un tema de controversia en el que aún no se ha dicho la última palabra. Esa es la naturaleza de la ciencia: no hay conocimientos absolutos sino en construcción.

Esta semana, un grupo de 30 científicos de encabezados por Pincelli Hull, de la Universidad de Yale, EE. UU., señala que la actividad volcánica intensa en lo que ahora es Deccan, India, nada tuvo que ver con el evento de extinción masiva que terminó con todos los dinosaurios sin plumas, sino que fue exclusivamente el asteroide de 10 kilómetros de diámetro que se estrello contra la Tierra, en lo que hoy es la península de Yucatán, México.

De acuerdo con investigaciones recientes, hace 66 millones de años dos eventos catastróficos a escala planetaria ocurrieron casi al mismo tiempo: un impacto de asteroide y volcanismo a gran escala que devastaron la superficie de la Tierra y ocasionaron la extinción de la mayor cantidad de formas de vida.

Sin embargo, de acuerdo con una serie de estudios publicados en la revista Science los investigadores argumentan que los impactos ambientales de las erupciones volcánicas masivas ocurrieron antes del evento de extinción del Cretáceo-Terciario (también conocido como K-Pg) hace 66 millones de años, y no contribuyeron a la extinción masiva.

 

La mayoría de los científicos reconocen que el evento de extinción masiva que acabó con el 70% de las especies de animales de todo el planeta ocurrió después de que el asteroide se estrellara contra la Tierra.

Algunos investigadores sostienen que los volcanes en K-Pg presentaron una actividad intensa alrededor de la misma época y se sabe que los volcanes pueden ocasionar extinciones masivas al liberar muchos gases, como dióxido de azufre (SO2) y dióxido de carbono (CO2), que pueden alterar el clima y acidificar el plantea, pero la mayoría de estos trabajos se han centrado en los momentos de las erupciones y no en en la liberación de los gases.

Para determinar el momento de la emisión de gases volcánicos, Hull y sus colegas compararon el cambio de temperatura global y los isótopos de carbono (un isótopo es un átomo con un número mayor o menor de neutrones de lo normal) de fósiles marinos con modelos del efecto climático por la liberación de CO2, y llegaron a la conclusión de que la mayor parte de la liberación de gas ocurrió mucho antes del impacto del asteroide, y que el asteroide fue el único impulsor de la extinción.

Los científicos sostienen que la actividad volcánica causó un calentamiento global gradual de dos grados, pero no una extinción masiva. Varias especies se movieron hacia los polos Norte y Sur, pero no se extinguieron.

El equipo de investigadores de Alemania, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Japón y Reino Unido analizó los registros de las perforaciones oceánicas llevadas a cabo en el cráter de Chicxulub, dejado por el impacto del asteroide, y observó que los gases volcánicos pudieron haber jugado un papel importante en el surgimiento de diferentes especies después de la extinción.

Al analizar los registros de paleotemperatura global, los efectos del dióxido de carbono y las emisiones de azufre en Deccan, los investigadores observaron que el 50% de la desgasificación ocurrió mucho antes del impacto y que, por lo tanto, solo el asteroide ocasionó la extinción masiva de los dinosaurios.

 

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com