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Política de “ocurrencias”

De la tinta de Guille Gómora

Guille Gómora Miércoles 20 De Marzo, 2019 · 09:04 am
Política de “ocurrencias”
Las conferencias del presidente Andrés Manuel López Obrador, conocidas popularmente como las “mañaneras, se han concentrado en corregir los errores de integrantes del Gabinete, o militantes de Morena

Al paso de los días, las conferencias del presidente Andrés Manuel López Obrador, conocidas popularmente como las “mañaneras“, se han concentrado en corregir los errores de integrantes del Gabinete, o militantes de Morena que se dedican a exhibir sus torpezas y falta de oficio político en el Congreso.

En este espacio hemos comentado que la militancia morenista premiada con algún puesto en el gobierno federal, curul u otro cargo público, carece, en su mayoría, de la preparación y experiencia adecuadas para desempeñar tales funciones. Esto ha ocasionado material abundante para que los malquerientes y críticos acérrimos de la administración obradorista se den gusto tundiéndola.

Tal es el caso reciente del senador Salomón Jara Cruz, quien se alcanzó la puntada de anunciar una iniciativa para meter en cintura a las calificadoras, cuando actúen “sin transparencia, ni objetividad”. Esto, luego de que las principales firmas: Fitch, Standard & Poor’s y Moody’s, en distintos momentos degradaron la perspectiva crediticia para México, Pemex, la CFE, instituciones financieras y empresas del sector privado, como Liverpool y América Móvil, entre otros.

Lo burdo de la propuesta, anunciada en conferencia de prensa el pasado miércoles en la Cámara alta, provocó que de inmediato el dólar llegara niveles de 19.85. Tras la turbulencia originada en los mercados por el legislador oaxaqueño, salieron a enmendarle la plana, su coordinador en el Senado, el poderoso Ricardo Monreal Ávila y la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky.

“Las y los @MorenaSenadores tenemos libertad para presentar iniciativas; los acuerdos los tomamos por mayoría y actuamos en unidad. Las calificadoras nacionales e internacionales seguirán haciendo su trabajo de evaluación, sin contratiempos ni obstáculos”. Afirmó Monreal en su cuenta de Twitter al día siguiente de que Jara presumiera la iniciativa.

La oposición no desaprovechó la oportunidad, el senador panista, Gustavo Madero, manifestó su preocupación por “la intolerancia frente a la crítica… no entienden el mensaje y quieren vengarse del mensajero. El mensaje es que hay problemas en el horizonte económico del país… Está detenida la inversión, porque no hay confianza en sí va a funcionar este gobierno en materia económica”.

Madero afirmó que “en vez de generar confianza y certidumbre, están generando miedo, como un gobierno intolerante, autoritario”. “No les gusta la crítica y no entienden la economía de mercado; quieren priorizar lo político sobre lo económico”

Durante este embrollo generado por la ignorancia y protagonismo del senador Jara, surgieron voces mesuradas afines a Morena y al Presidente de la República.

Como la del economista Gerardo Esquivel, subgobernador del Banco de México, quien tuiteó: “En resumen, México está muy lejos de perder el grado de inversión. Pemex, sin embargo, está en una situación más frágil de acuerdo a 2 de las principales calificadoras. En cualquier caso, no tiene ningún sentido descalificar a las calificadoras. Ellas sólo son las mensajeras”.

Pero el rapapolvo más doloroso, el que genera mayor ignominia, al menos para los morenistas, es el que proviene del Palacio Nacional, y éste no tardó en llegar en la “mañanera” del jueves último:

“Nosotros estamos abiertos al escrutinio internacional, en lo político, en lo económico. México es un país libre y no tenemos nada que esconder, y estamos a favor de la transparencia, de que la vida pública sea cada vez más pública”, enfatizó el presidente López Obrador, y para que no quedara duda alguna subrayó: “Esto de las calificadoras es su trabajo, lo respetamos, no vamos nosotros a limitar su función”.

Así, una vez más, el jefe del Ejecutivo se ve obligado a dar la cara y desmentir los afanes febriles de actores políticos que con evidente desconocimiento –y quizás hasta con insano propósito-  trastocan las buenas intenciones de AMLO en su tarea gubernamental. Aunque esto no debería sorprender, pues desde que Morena decidió recibir a cuanto arribista lo apoyara, para luego pagarles con puestos públicos, estaba condenado a la mediocridad y los hechos así lo demuestran.

@guillegomora