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Peligran las áreas naturales protegidas del planeta

De la tinta de Arturo Barba

Arturo Barba Viernes 31 De Mayo, 2019 · 07:51 am
Peligran las áreas naturales protegidas del planeta
En el Amazonas, las áreas protegidas también se han hecho más pequeñas, lo cual ha afectado seriamente la biodiversidad, pero lo que más ha dañado estas áreas son la laxitud de las reglas de protección que permiten la explotación de recursos naturales en las zonas de conservación.

Las áreas protegidas (AP) –que representan casi el 15% de la superficie terrestre del planeta y que se crearon con el objetivo de conservar las zonas naturales y su biodiversidad– están sufriendo procesos de degradación, reducción de tamaño o su protección legal está siendo eliminada (eventos llamados PADDD, por sus siglas en inglés), de acuerdo con un informe publicado esta semana en la revista Science.

Los efectos dañinos de estos eventos tienen diferentes orígenes: la industrialización, la destrucción por el crecimiento de las manchas urbanas, los reclamos de tierra de las comunidades indígenas, o la extracción minera a escala industrial, entre otros.

Con el estudio, llevado a cabo por 21 investigadores de 12 países encabezados por Rachel Golden Kroner, de la Universidad George Mason en EEUU, se hizo una revisión exhaustiva de más de 140 años de estos eventos PADDD en áreas terrestres y marinas de todo el mundo, en especial la Amazonia y el territorio estadounidense.

Casi 2 millones de kilómetros cuadrados de áreas protegidas globales han sido reducidos o degradados desde 1892.

Los resultados demuestran que casi 2 millones de kilómetros cuadrados de áreas protegidas globales han sido reducidos o degradados desde 1892; 78% de este daño se ha producido desde el año 2000. Tan solo en EEUU, el 90% de los eventos PADDD se han introducido desde 2000, 99% de ellos a causa del desarrollo industrial.

No conforme con estos daños, la administración Trump aprobó reducciones de los territorios a los parques nacionales Bears Ears y Grand Staircase-Escalante, en un 85% y 51%, respectivamente, y el Congreso estadounidense permitió la extracción de petróleo y gas en las áreas protegidas del Ártico. Los investigadores sugieren que las decisiones del gobierno del país vecino y de otros de gran influencia pueden estimular a otros países a hacer lo mismo y amenazar seriamente las áreas protegidas en todo el mundo.

En el Amazonas, las áreas protegidas también se han hecho más pequeñas, lo cual ha afectado seriamente la biodiversidad, pero lo que más ha dañado estas áreas son la laxitud de las reglas de protección que permiten la explotación de recursos naturales en las zonas de conservación.

La riqueza y abundancia de las diversas especies de animales y plantas son generalmente más altas dentro de las áreas protegidas. Sin embargo, especialmente en los trópicos, estas regiones y sus áreas circundantes son el hogar de muchos ciudadanos pobres. Algunos de ellos dependen del mismo territorio silvestre para obtener ingresos o, en el caso de los muy pobres, funcionan como una “red de seguridad” para evitar caer en una pobreza todavía más profunda.

El equipo de científicos sugiere el establecimiento de nuevas categorías de áreas protegidas; de hecho, el Convenio sobre la Diversidad Biológica recomienda que las comunidades participen plenamente en la gestión de las áreas protegidas.

En los nueve países de la Amazonia (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Guyana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela) las zonas de conservación cubren casi el 25% de las tierras, donde hay una gran diversidad biocultural, pero también los ecosistemas son fuentes de servicios para las poblaciones de los nueve países.

El 75% de las ecorregiones y el 21% de la biodiversidad están afectadas actualmente. Siete de esos países han experimentado la degradación del 12% de sus zonas protegidas entre 1961 y 2017; el 83%, causado por el desarrollo industrial, así como la extracción de recursos. Bolivia tiene el 5% de sus áreas protegidas afectadas y autoriza en algunas de ellas actividades extractivas (de petróleo y gas). En Perú, el 43% se ha dañado por la autorización de actividades mineras y agrícolas.

En los nueve países de la amazonia el 75% de las ecorregiones y el 21% de la biodiversidad están afectadas. Imagen tomada de Science.

El establecimiento de una área de conservación no siempre coincide con la forma en que se maneja, por ejemplo, la tala y la caza están muy extendidas en muchos parques, especialmente en los trópicos. Hacer cumplir la estricta protección es mucho más difícil cuando los individuos y las comunidades tienen reclamos legales o consuetudinarios sobre tierras que son anteriores a la creación de los parques naturales, como ocurre en muchas áreas protegidas en los neotrópicos.

El estudio concluye que permitir legalmente el uso de algunos recursos locales podría mejorar el apoyo público para un área protegida. Aceptar formalmente los usos humanos abre la puerta a una protección más sostenible si los usuarios ayudan a formular nuevas reglas y luego las acatan.

La meditación ayuda a la memoria

Varios minutos de entrenamiento diario de meditación, utilizando una aplicación de circuito cerrado durante un período de 6 semanas, mejora la capacidad de atención de los adultos jóvenes, señala un estudio publicado esta semana en Nature Human Behavior.

Investigaciones recientes han demostrado que las multitareas, los medios de comunicación y la tecnología puede afectar la capacidad de un adulto joven para prestar atención, lo que puede presentar desafíos para la toma de decisiones, la memoria y la regulación emocional.

Asimismo, los esfuerzos existentes para aumentar el enfoque han tenido un éxito limitado, por ello, David Ziegler y sus colegas de la Universidad de California en San Francisco desarrollaron una aplicación de entrenamiento de meditación y se la proporcionaron a 22 participantes, de 18 a 35 años de edad, para usarlos durante varios minutos por día, durante 6 semanas. La aplicación, diseñada por los propios investigadores, instruyó a los usuarios a enfocarse en su respiración mientras se mantenían conscientes de las divagaciones de su mente.

Descubrieron que los participantes que utilizaban su aplicación mostraron una mayor capacidad para concentrarse en su respiración. También mostraron una mejora en la atención y la memoria. Estos beneficios se reflejaron en la actividad cerebral medida por electroencefalograma.

Los científicos reconocen que se necesita más investigación y un estudio más amplio para determinar si los hallazgos reportados en este documento son aplicables a la población en general y si duran más de 1 a 2 semanas después del entrenamiento.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com