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Pausa electoral en América Latina

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 11 De Diciembre, 2019 · 15:06 pm
Pausa electoral en América Latina
Alberto Fernández rindió protesta como presidente de Argentina / Foto Reuters

Ayer, Alberto Fernández rindió protesta como presidente de Argentina. Con este evento se cierra el que Daniel Zovatto denominó como «súper ciclo electoral latinoamericano», esto es, el periodo de dos años en el cual hubo elecciones para renovar la presidencia de 14 países de la región (o 15 si incluimos la llegada de Miguel Díaz-Canel Bermúdez a la presidencia de Cuba).

Sobre esto creo que hay dos aspectos a destacar: el primero es el viraje ideológico de las y los votantes en México, Brasil y Argentina; países en los cuales los nuevos titulares de la presidencia se encuentran en el polo ideológico opuesto al de sus predecesores. El segundo de estos fenómenos es que –salvo por la presidenta provisional de Bolivia, Jeanine Áñez– al cierre de este ciclo de renovaciones presidenciales, ya ninguna mujer queda como Jefa de Estado en la región. Lo cual contrasta con lo vivido entre los años 2006 y 2018, periodo en el que Argentina, Brasil, Chile y, Costa Rica tuvieron gobiernos encabezados por presidentas.

Volviendo a la idea del fin del «súper ciclo electoral latinoamericano», en 2020 originalmente solo estaba prevista la elección presidencial en República Dominicana, a la cual ahora se sumarán la renovación anticipada del Congreso peruano (lo que tendrá un efecto importante en el enfrentamiento que tiene ahora con el Poder Ejecutivo) y seguramente la elección presidencial extraordinaria de Bolivia.

Salvo por las elecciones antes mencionadas, vienen dos años de relativa calma electoral en la región, aunque no por ello se puede afirmar que vendrán dos años tranquilos pues, como ya revisábamos en una columna pasada, en apenas unos meses hemos visto estallar crisis políticas y sociales en Perú, Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, lo que descarrila a la región del periodo de relativa calma en el que había entrado en los años anteriores.

Son varios y de diversa naturaleza los retos con los que se encuentran los mandatarios que han llegado al poder en entre 2018 y 2019 (pobreza, desigualdad, discriminación, corrupción, violencia, por mencionar algunos); sin embargo, hay un problema que es común a todos los países de la región: la pérdida de apoyo a la democracia y el consecuente debilitamiento democrático de la región. Es esta falta de apoyo a la democracia, la que ha permitido que poco a poco gobernantes autoritarios no solo lleguen al poder, sino que también estos hayan podido socavar las instituciones democráticas de sus países.

Aunque actualmente el fantasma de las dictaduras y regímenes autoritarios del siglo XX parece un recuerdo distante y quizá es por eso mismo que la vida en democracia es poco apreciada actualmente, la realidad es que la transición a la democracia de la región tiene relativamente poco tiempo y no ha terminado de afianzarse en la región.

En la medida que los nuevos presidentes tengan la capacidad de atender, o al menos canalizar, las demandas de justicia social por las cuales claman las diferentes sociedades latinoamericanas, depende que esta etapa de relativa paz que se ha vivido en la región pueda prolongarse o llegue a un estrepitoso fin.