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Pan y vino

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 24 De Mayo, 2020 · 09:11 am
Pan y vino
Las comunidades que se forman fuera de sus países de origen suelen buscar maneras de transformar su entorno / Ilustración

Cuando estamos en un país extranjero, lo primero que nos salta es lo diferente que luce la mesa, los horarios de comida, las porciones, la compañía. Los mexicanos estamos acostumbrados a comer acompañados. Sin el gusto de la sobremesa, la comida no sabe igual. Lo mismo nos pasa con el chile; muchos lamentamos la falta de salsas picantes cuando viajamos a Estados Unidos o a Europa. Y ni se diga cómo extrañamos las tortillas, ese sofisticado (y delicioso) instrumento gastronómico. ¿Lo habían pensado así? La tortilla es un cubierto que nos permite llevarnos la comida a la boca de una manera sencilla y práctica.

Las comunidades que se forman fuera de sus países de origen suelen buscar maneras de transformar su entorno para hacerlo más familiar. Un ejemplo cercano son los barrios latinos que se forman en Estados Unidos. En ellos se encuentran productos que no se venden en los grandes supermercados, se celebran fiestas tradicionales de sus países de origen y se habla la lengua materna. Así, en un lugar extranjero, pueden encontrarse en casa. Y quien comparte nuestras costumbres, de alguna manera pasa a formar parte de la comunidad, de la familia.

¿Vieron la película “The Irishman” (2019) de Martin Scorsese? El tema de la mafia es recurrente en este director, pero también sus alusiones religiosas. Y en esta película, ambas se mezclan de una manera deliciosa. La película recorre varias décadas de una comunidad italiana en el estado de Filadelfia, Estados Unidos. La historia gira alrededor de Frank Sheeran (Robert De Niro) quien fue uno de los sicarios más sangrientos dentro de los círculos de la mafia italiana de mediados del siglo XX. Sin embargo, Sheeran no era italiano, sino de ascendencia irlandesa. ¿Cómo se ganó la confianza de este círculo, entonces? Antes de ser considerado un miembro de fiar, Sheeran es invitado a la mesa de Russell Bufalino (Joe Pesci), cabeza de la mafia de Pennsylvania. Allí, para la sorpresa de Bufalino, Sheeran le habla en italiano y comparte una vieja costumbre de Italia: mojar el pan en vino. Este detalle tiene un simbolismo importantísimo. Refiere, claro, a la sagrada comunión, pero también es el sello del sangriento pacto que habría de formarse entre Sheeran y Bufalino.

Aunque el pan y el vino están presentes en uno de los sacramentos católicos, la eucaristía, la costumbre de mojar el pan en vino nos remonta unos siglos antes en la antigua Grecia. Los antiguos griegos solían iniciar el día con un trozo de pan bañado en vino. No es difícil imaginar que esta costumbre pasara a Roma y fuera retomada por los primeros cristianos.

La expresión anglosajona “to toast”, es decir, dar un brindis, refiere también a la tradición de mojar el pan en vino. Shakespeare se refiere a esta acción en su comedia “Las alegres comadres de Windsor” de 1601. Algunos historiadores afirman que era común sumergir un trozo de pan en el vino para quitarle a éste el exceso de acidez. El pan ayudaba a dar mejor sabor al vino.

Aunque no podemos negar el placer del pan humedecido en leche, chocolate o alguna salsa, probablemente esta costumbre surgió en tiempos de guerra, cuando las raciones de pan escaseaban y era impensable tirar el pan duro. Mejor revivirlo con algún líquido. Y, por qué no, idear maneras de hacerlo aún más rico. Los mexicanos acostumbramos remojar nuestro pan dulce en café o chocolate, así como los españoles sus churros en chocolate caliente y los colombianos remojan rebanadas de pan en chocolate con trocitos queso panela.

La mesa es un lugar de encuentros, de pactos, de comunión. La comida, la manera de comerla y compartirla, son parte de un contrato social de extrema finura. Y nos conecta con tiempos pasados, nos habla de nuestra historia, de quiénes somos.

Yo espero con ansia el momento en que pueda regresar a compartir el pan y el vino con mis amigos y familiares. Pero, mientras tanto, paciencia. Vale la pena es esfuerzo por quedarnos en casa.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!
@hzagal

(Escrito con la colaboración de Karla Aguilar)

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias