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Otra vez: insuficiente el presupuesto a la ciencia

Arturo Barba Viernes 29 De Noviembre, 2019 · 08:11 am
Otra vez: insuficiente el presupuesto a la ciencia
En los próximos años, los legisladores podrían cambiar la fórmula de la baja inversión publica en ciencia y tecnología / Foto: Pixabay

El pasado jueves 21 de noviembre la Cámara de Diputados aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2020, donde se establece un ligero incremento todavía insuficiente al sector científico y tecnológico.

El aumento será del 8% respecto al 2019. De esta manera, el presupuesto al ramo para el próximo año será de 98 mil 724 millones de pesos, superior en 7 mil 334 millones de pesos al otorgado en 2019, que fue de 91 mil 390 millones de pesos. Esta nueva cifra representa alrededor del 0.42% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Han pasado 17 años y no se cumple la Ley de Ciencia y Tecnología que, desde 2001, determina que el Estado mexicano debe invertir, cuando menos, el 1% del PIB en el sector.

Además, el ridículo 0.42% del PIB a ciencia queda lejos de las recomendaciones de la UNESCO, la OCDE y de la Organización Mundial de Comercio. Todo indica que los mexicanos no podremos ver que se cumpla la ley en el presente gobierno. La ciencia y la tecnología mexicanas seguirán en estancamiento o franco retroceso respecto a los países de América Latina, las naciones emergentes y el resto del mundo.

A este raquítico ritmo, todo indica que durante el presente sexenio no se llegará a la cifra recomendada.

El retroceso de México en los últimos 19 años es preocupante. Países de América Latina como Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Panamá, Uruguay, entre otros, superan al nuestro en la inversión al sector. En los indicadores científicos de organismos multilaterales e internacionales cae de manera sostenida. Esta situación no es proporcional a su nivel económico (lugar 15 a nivel global) y tampoco a su crecimiento demográfico (décimo lugar en el mundo).

El rezago de México es tal que, por ejemplo, incluso comparado con países de África, queda eclipsado: Etiopía dedica el 0.61% de su PIB a ciencia y tecnología; Malawi, el 1.06%, y Uganda el 0.48%. ¿Cómo es que países con una economía tan precaria dedican más recursos a ciencia y tecnología? Simplemente están tomando consciencia de que para desarrollar infraestructuras modernas como hospitales, carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, refinerías, etc., se requiere una mayor diversificación económica y la modernización de su industria y. para ello, es indispensable una mayor inversión en ciencia, tecnología e innovación. Se requieren trabajadores cualificados. Se tiene que revertir la fuga de cerebros. Se tienen que enfrentar los principales problemas del desarrollo del país. Para ello se requiere ciencia y tecnología; de otra manera es imposible lograrlo.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) tendrá un pequeñísimo incremento del 2.98%, que en pesos contantes significa un aumento de casi 847 millones de pesos, y pasará en 2020 de 28 mil 338 millones en 2019 a 29 mil 203 millones. El Conacyt tuvo este año un recorte presupuestal del 9% respecto a 2018, por lo que el incremento aún lo deja por debajo, en términos reales, de los recursos recibidos en el último año del gobierno de Peña Nieto. Presupuestariamente hablando, serán dos años perdidos para el Conacyt (2018 y 2019).

Para 2020 el Conacyt solo ejercerá el 29% del presupuesto total y, si se descuenta lo correspondinete a los centros de investigación, su presupuesto quedará en 19 mil 487 millones. Es decir, el Conacyt –supuesta cabeza del sector– ejercerá únicamente el 19.8% del presupuesto total en ciencia y tecnología en el país.

Las otras secretarías de Estado que ejercerán el presupuesto de ciencia en 2020 serán la Secretaría de Educación Pública, con 42 mil 755 millones; Salud, el 42%; con 7 mil 289 millones; Energía, el 7.4%;, con 6 mil 663 millones, equivalente al 6.8%; Agricultura, el 5.8%; con 5 mil 702 millones; Economía, el 1.6%; con mil 595 millones; la CFE, el 1.4%; con mil 385 millones; y el restante 6% será ejercido por Medio Ambiente, Turismo, Marina, Comunicaciones y Transportes, IMSS, ISSSTE, Turismo, SRE y Cultura.

Un aspecto a resaltar de este presupuesto es que para el próximo año el Conacyt eliminará el programa de “Innovación tecnológica para incrementar la productividad de las empresas”, uno de los programas a través del cual se financió, a fondo perdido, las supuestas investigaciones tecnológicas de empresas trasnacionales y nacionales por montos multimillonarios de alrededor de 25 mil millones de pesos entre 2012 y 2018.

Pero no todo lo relacionado con ciencia y tecnología debe venir del sector público. En México se requiere incrementar la inversión del sector privado en ciencia y tecnología. El 70% de la inversión proviene del sector público, mientras que solo el 30% del sector privado. Los empresarios siempre tan acostumbrados a vivir del apoyo de los gobiernos en turno que se refleja en la “economía del compadre”; quizá ahora tendrán que enfrentarse a una verdadera economía del mercado. Incapaces para competir en la economía global, han preferido ser parte del sistema de corrupción que emprender su propia modernización. Prefirieron apostar a la lisonja política-económica-hacendaria que al desarrollo tecnológico y la innovación.

Como decía el célebre científico Leopoldo García Colín, en México no hay empresarios, solo mercaderes y comerciantes. No hay ningún gran empresario que haya inventado nada. Los Steve Jobs, Bill Gates o Elon Musk simplemente no existen en nuestro país.

No todo está perdido, en los próximos años los legisladores podrían cambiar la fórmula de la baja inversión publica en ciencia y tecnología, pero ¿se atreverán?

 

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com