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Óscar, el antólogo

De la tinta de Sergio Almazán.

Sergio Almazán Sábado 2 De Mayo, 2020 · 10:11 am
Óscar, el antólogo
Óscar Chávez, actor, compositor y cantante / Foto: Getty Images

Con 85 años de edad cumplidos el pasado 20 de marzo –en el momento que se declaraba el inicio de la contingencia sanitaria- ha muerto el actor, compositor, cantante y antologista del cancionero de resistencia, Óscar Chávez a quien el acervo musical del México de la segunda mitad del siglo XX, le debe un sitio  especial en los registros históricos y  patrimonial-lírico por su rescate, difusión y preservación de un repertorio sonoro que da cuenta de las expresiones populares de nuestro país y sus luchas.

Su película icónica Los Caifanes (Juan Ibáñez, 1967) es quizá la muestra inagotable de una personalidad rebelde que no agotó en su personaje El estilos; sino que fue el rostro de un destino artístico: la voz fuerte, determinante, sin vacilaciones ante los diversos sucesos históricos que marcan la memoria mexicana a la que respondió con lo que sabía hacer: cantar y actuar.

Óscar Chávez con medio siglo en los escenarios armó un repertorio musical donde exploró los diversos géneros, estilos, discursos líricos del cancionero popular latinoamericano, que actualizó con su voz. Se sirvió de ella para retratar lo mismo el movimiento estudiantil del 68, que el salinato, el movimiento zapatista, Los 43 estudiantes desaparecidos, pero también la crónica lírica de Chava Flores, el discurso sentimental del bolero y los corridos revolucionarios. Es decir, fue el mejor antologista de la memoriosa canción del México contemporáneo.

Sin concesiones, sin prisa y sin reparo, alzó su voz para declararse en contra de los poderes corruptos: presidentes, sindicalismos y dirigentes. Lo hizo en sus múltiples conciertos donde tejió un reclamo constante y por generaciones; retrató el acontecer nacional en espectáculos que quedan como documento histórico de la cultura popular. Menciono algunos:  No la chiflen que es cantada; Parodias políticas y otras yerbas; Mariguana; Encerrona…  Prueba irrefutable de su incansable compromiso histórico de la memoria crítica y social, que nunca declinó o negoció. Su vigencia estaba -paradójicamente– en la actualización de la música y el contexto social que se vivía. Hacía del pasado un referente y del presente una historia.

Su discografía es el resultado de una preocupación y laborioso trabajo que no agotó con los años. Hurgó en los archivos latinoamericanos y nacionales donde el canto popular registra históricos momentos de las diversas luchas que son cicatrices que reservan ser recontados y recantados para no repetirnos la tragedia. Por ello, su antología es más histórica que histriónica. Alejado del protagonismo Oscar Chávez, le dio un sitio primordial a las canciones, a la lírica que a su voz. Lo que hace evidente que su mirada estaba en otros horizontes artísticos antes que en ser el personaje del cancionero.

Sin embargo, Óscar Chávez se define por su voz, su estilo y personalísima manera de hacer suyo el canto, el acervo musical y el discurso lírico para contar antes que cantar, para reflexionar en una antología histórica antes que un repertorio de acetatos. Ejemplar manera de servir al arte, antes que valerse de él para su autopromoción.

Si hoy Óscar Chávez es referencialidad, el compromiso de las instancias culturales, de la memoria histórica colectiva es declararlo patrimonio musical de México, porque con su muerte se cierra una manera y un género antológico del acervo musical del siglo XX mexicano al que no era posible conocer sino fuera por su trabajo de difusión y acercamiento a nuevas generaciones a las que llegó con sus colaboraciones con bandas como Panteón Rococó y de la vida universitaria donde encontró un diálogo permanente.

 

Abramos la discusión: @salmazan71

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias