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Ondas gravitacionales (VIDEO)

De la tinta de Arturo Barba

Arturo Barba Viernes 20 De Octubre, 2017 · 10:20 am
Ondas gravitacionales (VIDEO)
Foto: Ilustración

Un siglo tardaron los científicos en comprobar un postulado teórico planteado por Albert Einstein en su Teoría General de la Relatividad de 1915: la existencia de las ondas gravitacionales

Estas ondas confirman que el espacio y el tiempo se distorsionan por la materia y la energía de la misma manera que un gran peso hunde un colchón, produciendo un efecto que conocemos como gravedad.

El célebre científico sostenía en sus estudios que una perturbación en el cosmos podría hacer que el espacio-tiempo se estirara, se moviera o incluso colapsara, de la misma manera que tiembla un colchón cuando ese objeto pesado se mueve, produciendo ondas de gravedad. El problema es que ese efecto solo se puede observar o medir cuando están involucrados verdaderos pesos pesados del Universo, como los hoyos negros o las estrellas de neutrones.

Dada la complejidad para comprobar su propio postulado teórico, el propio Einstein llegó a dudar de la existencia de dichas ondas. Sin embargo, a los físicos les gusta comprobar las teorías y, por ello, a lo largo de las siguientes décadas las contribuciones de Einstein permitieron conformar una nueva especialidad: la cosmología. Con ella se pudieron realizar descubrimientos notables como la existencia de los hoyos negros, la expansión y aceleración del Universo, la curvatura del espacio y la presencia de la materia oscura, pero todavía faltaba la observación de las ondas gravitacionales.

Esto se consiguió cuando un equipo de más de mil científicos que trabajan en el Observatorio de Ondas Gravitatorias del Interferómetro Láser (LIGO, por sus siglas en inglés), ubicado en Estados Unidos, observaron en 2015 las ondas gravitacionales generadas por dos hoyos negros. Este logro marcaría un nuevo hito y abrirían un nuevo campo en la astrofísica mundial, por ello, los científicos Rainer Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne, impulsores de LIGO, fueron reconocidos con el Premio Nobel de Física 2017, hace apenas dos semanas. 

Con el uso de rayos láser súper sensibles LIGO extiende una “antena” en forma de “L” de más de 3 mil kilómetros de largo. Una parte del observatorio se localiza en Luisiana y la otra el Washington, y entre ellos se conectan los rayos capaces de detectar cualquier presencia de onda gravitacional. Tal y como una araña siente la presencia de una presa por el movimiento en su telaraña, LIGO detecta cualquier estiramiento submicroscópico producido por una ola gravitacional pasajera en el haz del láser.

Esta semana se dio a conocer en las revistas científicas más prestigiadas del mundo otra observación, todavía más espectacular, proveniente de la fusión de dos estrellas de neutrones, ya que además de ondas emitió una gran cantidad de energía, luz y materia. Fue observada por más de 70 telescopios terrestres y espaciales, y corroborada por la contraparte europea de LIGO, llamada VIRGO. Es el evento más intensamente observado por los científicos y ocurrió a una distancia de 130 millones de años luz, es decir, cuando los dinosaurios todavía dominaban la faz de la Tierra.

Los científicos identificaron una gran cantidad de luz en todo su espectro, desde rayos gamma hasta rayos X. Observaron una gran bola de fuego de 200 millones de veces la energía del Sol.

Calculan que fueron dos estrellas de neutrones de aproximadamente 1.1 y 1.6 veces la masa del Sol, pero de tan solo 20 kilómetros de diámetro. Se acercaron entre sí girando mil veces por segundo y, al unirse, produjeron una onda de choque que expulsó materia de metales pesados como oro, plata, y uranio (entre 40 y 100 veces la masa de la Tierra en oro). A este evento los científicos le llaman kilonova y nunca había sido observado.

Este logro ha abierto una nueva manera de observar el Universo, y seguramente en los próximos meses y años continuarán los descubrimientos.

La construcción de LIGO tuvo un costo de más de mil 100 millones de dólares en 40 años, tiempo durante el cual su financiamiento fue cuestionado. Quizá en algunos años este descubrimiento tenga otras aplicaciones.

Vale la pena recordar a Michael Faraday, el gran impulsor del electromagnetismo en el siglo XIX. Cuando un político de su época le preguntó para que servían sus investigaciones le contestó: “Todavía no estoy seguro, pero casi con seguridad pronto tendrá que gravarla con algún impuesto”. Así ha ocurrido con muchos avances científicos y solo falta ver el recibo de luz para confirmar la acertada predicción de Faraday.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias