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Olores

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 6 De Diciembre, 2020 · 07:00 am
Olores
La pandemia ha generalizado el uso de cubrebocas / Foto: Ilustrativa

Aristóteles escribió: “Todos los hombres desean por naturaleza saber”. Basta, piensa Aristóteles, con ver el amor que tenemos por las sensaciones que nos procuran los sentidos para convencernos de ello. Añade que por sobre todas las sensaciones las más queridas nos son las visuales. ¿Por qué? Aristóteles piensa que la visión es el sentido que más nos hace conocer y distinguir la multiplicidad propia del mundo. El objetivo de Aristóteles no es despreciar los otros sentidos sin más, sino trazar el camino hacia el verdadero conocimiento, empezando por los sentidos, mostrando cómo las imágenes forman experiencias y memorias que más adelante serán la base del arte y de la ciencia. Si nos desentendemos de este objetivo, cada sensación (visual, auditiva, olfativa, gustativa y táctil) se nos muestra como fuente de saber y de gozo. Les dejo esta pregunta: ¿qué sensación es su favorita?

En algo tiene razón Aristóteles, nos encantan las imágenes: la televisión, el cine, las fotos, los memes, la pintura, los sueños, los espejos. Estamos atiborrados de imágenes. En segundo lugar, según un criterio cuantitativo de presencia en el entorno, pondría las sensaciones auditivas. Después vendrían las sensaciones del gusto y el olfato. Esta pandemia creo que ha disminuido gran parte de nuestras sensaciones táctiles.

La introducción de caretas y cubrebocas en nuestro día a día me hace recordar las máscaras que utilizaban los médicos durante la peste negra que azotó Europa durante el siglo XIV. Entonces se desconocía el modo de transmisión de la peste (a través de la mordida de pulgas de la rata negra, contacto con tejidos infectados o aspirando gotículas infectadas) y se pensaba que se transmitía por medio de miasmas, es decir, malos olores desprendidos por aguas impuras, basura u otro tipo de suciedad. Las máscaras de los médicos de la peste negra estaban rellenas de todo tipo de hierbas aromáticas para protegerlos de los malos olores.

No estaban tan equivocados al poner tanta atención en el aroma como advertencia de posible enfermedad, aunque no fueran los olores por sí solos causa de la misma.  El olfato nos previene de posibles envenenamientos y malestares. Simplemente piensen en cómo huele el pollo echado a perder. No es necesario probarlo para saber que más vale deshacernos de él cuanto antes. He leído que las mujeres embarazadas presentan mayor sensibilidad ante olores desagradables como un mecanismo de defensa ante sustancias que pudieran resultar nocivas para el bebé. Al nacer, éste se valdrá del olfato para encontrar a su madre y alimentarse. Vale la pena consultar a nuestra nariz de vez en cuando.

Pero no todo son malos olores. El olfato también nos procura placer, despierta sentimientos y nos trae (o nos lleva de vuelta) a profundos recuerdos. ¿No se han encontrado con un aroma que los transporta a su infancia, a su primer beso, a una fiesta con su familia, a toda una época de su vida? A veces volvemos a usar una colonia o un jabón corporal que nos despierta imágenes que no recordábamos poseer. Algunos tienen semanas o meses enteros grabados en la memoria según un solo aroma. El perfume correcto abre puertas ignotas del pasado.

A veces me pregunto si los comerciales de perfume tienen ese aspecto desordenado como de ensoñación porque el olfato nos empapa de imágenes sin más.

¿Qué aroma es su favorito?

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias