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Nuevas reglas para integrar la Corte

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 27 De Marzo, 2019 · 10:40 am
Nuevas reglas para integrar la Corte
La designación de Yasmín Esquivel Mossa como ministra de la SCJN recibió innumerables críticas empezando por la idoneidad de los perfiles propuestos

El pasado 21 de marzo Yasmín Esquivel Mossa asumió su cargo como nueva ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), tras haber sido designada por el Senado de la República. Ésta fue la segunda designación de un integrante de la SCJN que se ha llevado a cabo en este sexenio, la primera fue la de Juan Luis González Alcántara Carrancá.

Particularmente esta segunda designación recibió innumerables críticas empezando por la idoneidad de los perfiles propuestos –creándose incluso el hashtag #RechacenLaTerna– especialmente en el caso de la designada, se criticaron algunas de sus posturas conservadoras y contrarias a la protección de los derechos humanos, el desconocimiento que mostró en temas que son fundamentales para un juzgador constitucional, así como los vínculos de su esposo con el Presidente de la República.

Ésta no es la primera ocasión en que el descontento con la designación es prácticamente generalizado, en su momento fueron igualmente criticadas e incluso rechazadas las designaciones de los ministros Medina-Mora y Gutiérrez Ortiz Mena, por mencionar algunas de las más recientes.

En 2021, el presidente López Obrador nuevamente tendrá la oportunidad de proponer a un o una nueva integrante de la SCJN cuando concluya el cargo de José Fernando Franco González Salas. Antes de que ello ocurra, es importante y necesario revisar el procedimiento constitucional previsto para hacer estas designaciones.

Hasta ahora, todas y cada una de las designaciones de integrantes de la SCJN han cumplido el procedimiento constitucional previsto para tal fin, pues el presidente en turno ha propuesto una terna, sus integrantes han cumplido los requisitos establecidos en el artículo 95 constitucional, se han llevado a cabo las comparecencias ante el Senado de la República y la mayoría calificada que se exige ha aprobado la designación final.

Sin embargo, a pesar del escrupuloso cumplimiento de las reglas constitucionales para la designación, pareciera que la designación final de integrantes de la SCJN siempre deja insatisfacciones y cuestionamientos amplios. Las críticas que normalmente se suscitan en torno a estos procesos de designación son: o que el presidente en turno debió proponer a juzgadores con trayectorias mucho más sólidas y reconocidas, o que las comparecencias en el Senado de la República debieron ser más rigurosas y exhaustivas. Y aunque en el análisis busquemos culpar a quien propone las ternas o a quienes las votan, lo cierto es que tanto unos como otros, actúan dentro del marco constitucional, lo cual en una democracia debe ser suficiente, en principio.

Tener una SCJN más fuerte, profesional y mejor calificada es una aspiración legítima y plausible; sin embargo, esto difícilmente sucederá con las reglas actuales para hacer estas designaciones, pues como es de esperarse y tal como ocurre en muchos países, quien propone los perfiles normalmente buscará que sean personas afines a su ideología y visión de país y normalmente quienes designan lo hacen bajo la misma lógica.

Difícilmente habrá alguna designación de ministro o ministra que de manera unánime sea bien recibida, pero esto no debe verse como algo negativo, pues es parte del disenso natural que se vive en cualquier democracia; sin embargo, esto no puede ser pretexto para que antes de 2021 se busque revisar las reglas para la designación de integrantes de la SCJN y robustecer el proceso de forma tal, que lleguen perfiles más independientes, con trayectorias reconocidas y jurídicamente solventes. La pregunta es entonces ¿cuál sería este procedimiento de designación idóneo?

@EspinosaSilis