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No existe el “gen gay”

De la tinta de Arturo Barba

Arturo Barba Viernes 30 De Agosto, 2019 · 07:46 am
No existe el “gen gay”
Un enorme estudio de asociación genómica encontró que las variantes genéticas de las personas no determinan de manera significativa su orientación sexual

Un enorme estudio de asociación genómica realizado entre casi medio millón de personas –uno de los más amplios hechos hasta ahora en este campo– encontró que las variantes genéticas de las personas no determinan de manera significativa su orientación sexual. Los hallazgos ponen fin a las especulaciones sin fundamento que sostenían que el comportamiento homosexual estaba determinado por una compleja combinación de factores genéticos y ambientales, como ocurre con otros rasgos fisiológicos o características humanas.

La investigación, publicada esta semana en la revista Science, se basó en el Estudio de Asociación de Genoma Completo (GWAS, por sus siglas en inglés) con la información genética de más de 4 millones de personas del Biobanco del Reino Unido y en datos genéticos de 477 mil 522 individuos, a quienes además se les aplicaron encuestas sobre sus prácticas sexuales. Los investigadores no pudieron encontrar ningún patrón entre las variantes genéticas que pudieran usarse para predecir o identificar significativamente el comportamiento sexual de las personas, lo cual significa que no existe el “gen gay”, como se había especulado desde hace años.

La posición de los genes dentro del genoma contribuye a las diferencias individuales, rasgos de personalidad, comportamiento y características fisiológicas que nos hacen únicos, pero el estudio solo asoció “significativamente” a cinco variantes genéticas, o marcadores con el comportamiento sexual, pero miles más parecen estar involucrados. En conjunto, estas variantes que representan menos del 1% de la información genómica, por lo que únicamente se identificaron pequeños efectos que están lejos de ser predictivos.

Incluso, algunas de estas variantes están vinculadas a las vías biológicas de hormonas sexuales y al olfato, que solo proporcionan pistas sobre los complejos mecanismos que influyen en el comportamiento homosexual. Es importante recordar que estas variantes genéticas por sí solas no definen la conducta sexual de una persona. Los rasgos del comportamiento y la orientación sexual son solo de naturaleza parcialmente genética, de manera que están conformados por cientos o miles de variantes genéticas, cada uno con un efecto muy pequeño, pero también están formados en gran parte por el entorno ambiental y las experiencias de vida de una persona.

Por lo tanto, podemos decir con confianza que no hay ni un solo determinante genético y ni un solo gen para el comportamiento sexual o la orientación sexual de las personas homosexuales. En la medida en que la sexualidad está influenciada por la genética, es más probable que intervengan cientos o miles de variantes genéticas que, junto con el entorno ambiental y las experiencias personales, configuran la orientación sexual entre personas del mismo sexo.

En las sociedades humanas entre el 2% y el 10% de las personas de ambos sexos informan que participan en relaciones sexuales con parejas del mismo sexo, ya sea exclusivamente o además con parejas del sexo opuesto.

El comportamiento sexual es un rasgo altamente complejo y no existe una sola dimensión de la sexualidad desde el punto de vista genético. Imagen tomada de Science.

La investigación fue llevada a cabo por un equipo internacional de 21 científicos de Australia, Dinamarca, EEUU, Holanda, Reino Unido y Suecia, encabezado por Andrea Ganna, del Instituto Tecnológico de Massachusetts. “Nuestros hallazgos proporcionan información sobre la complejidad de los fundamentos biológicos del comportamiento sexual entre personas del mismo sexo”, señala el artículo que subraya la importancia de resistir a las conclusiones simplistas “porque los fenotipos (expresión de los genes influenciados por el medio ambiente) conductuales son complejos, ya que nuestras ideas genéticas son rudimentarias, y porque hay una larga historia de mal uso de los resultados genéticos con fines sociales”.

Sin duda, el antecedente más atroz sobre el uso de la información genética como factor distintivo con fines sociales es la “eugenesia”, idea pseudocientífica que propone la supuesta superioridad genética de algunas “razas” y que, orientada al ser humano, alcanzó su máxima expresión retrógrada durante el nazismo y su supuesta “esterilización genética”, que no fue otra cosa que el genocidio cometido contra 11 millones de personas durante la Segunda Guerra Mundial.

Ahora se sabe que hay solo una raza humana y que las ideas de la “purificación racial” carecen de fundamento científico, sin embargo, todavía existen diversos grupos políticos y económicos que esgrimen esos absurdos planteamientos en diversas partes del mundo como los supremacistas blancos en EE. UU. y los neonazis.

Estudios anteriores que intentaron encontrar genes y procesos biológicos involucrados en la homosexualidad se basaron en muestras pequeñas y no cumplieron con los actuales estándares de investigación del genoma completo. Otros estudios analizaron a las familias y hermanos gemelos donde hay una persona homosexual, no obstante, hasta ahora únicamente se sabe de la complejidad que representa la sexualidad. Hay quien sostiene la hipótesis de que las hormonas sexuales están involucradas, pero hasta ahora no se ha encontrado nada firme ni siquiera entre gemelos que comparten el 100% de su genoma y tienen preferencias sexuales distintas.

De hecho, los investigadores lograron hallazgos correlacionados interesantes con los cinco marcadores genéticos identificados: Uno de los marcadores también está asociado con la calvicie, lo que sugiere que la regulación de las hormonas sexuales puede estar involucrada en la biología del comportamiento sexual entre personas del mismo sexo. Y otro de los marcadores tiene relación con nuestro el sentido del olfato. Esto es interesante, porque si bien los olores son importantes para la atracción sexual, todavía no entendemos su rol con el comportamiento sexual, por lo que este hallazgo proporciona un punto de partida para llevar a cabo futuras investigaciones.

También observaron que es de una gran simplicidad genética suponer que cuando alguien se siente más atraído por el mismo sexo se siente menos atraído por el sexo opuesto, ya que el comportamiento sexual es un rasgo altamente complejo y no existe una sola dimensión de la sexualidad desde el punto de vista genético. Asimismo, los resultados se basan en patrones estadísticos con datos en conjunto, y no se pueden sacar conclusiones para ningún individuo en particular. De esta manera, no es posible predecir o identificar el comportamiento sexual u orientación sexual de alguien a partir de su ADN.

Incluso si una persona nace con algunas de las variantes genéticas que descubrieron los investigadores, la genética es solo un componente del comportamiento sexual, pues hay muchos otros factores que influyen en el comportamiento y la orientación sexual de una persona.

Revelan rostro de antiguo homínido de 3.8 millones de años

El cráneo posilizado de un Austrolopithecus anamensis de casi 3.8 millones de años, descubierto en Etiopía, proporciona nuevos datos sobre los orígenes de los primeros homínidos. Imagen cortesía de: Nature/Cleveland Museum of Natural History.

Un cráneo de un homínido de casi 3.8 millones de años descubierto en Etiopía fue descrito en dos artículos publicados en la revista Nature esta semana. El cráneo, que los investigadores clasifican como un espécimen de Australopithecus anamensis, proporciona nuevos datos sobre los orígenes de los australopitecus, que fueron los primeros miembros del género homínido que probablemente se convertirá en un nuevo y célebre ícono de la evolución humana.

Hasta ahora el conocimiento sobre los Australopithecus es incompleto y mal entendido, debido a la escasa existencia de restos craneales con una antigüedad mayor a los 3.5 millones de años. Los especímenes de A. anamensis son los miembros más antiguos conocidos del género y datan de entre 3.9 y 4.2 millones de años, consistentes principalmente en mandíbulas y dientes.

Yohannes Haile-Selassie, del Departamento de Antropología Física del Museo de Historia Natural de Cleveland, informó que el cráneo casi completo localizado en Woranso-Mille, Etiopía, pertenece a un macho adulto que, a pesar de su pequeño tamaño y su morfología craneal primitiva, lo vincula con homínidos aún más antiguos, como Sahelantropus y Ardipitecus, lo cual arroja dudas sobre un vínculo directo con el Australopithecus afarensis más joven, especie que es representada por el famoso fósil “Lucy”.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com