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#NiUnaMenos

Guille Gómora 7/Feb/19 07:40
#NiUnaMenos
Bajo las consignas #NiUnaMenos; #VivasNosQueremos, a gritos, niñas y adultas exigieron al gobierno garantizar la seguridad a la que por ley está obligado.

De la tinta de Guille Gómora.

Cifras del INEGI correspondientes al censo realizado en 2015, indican que la población mexicana totalizaba en esa fecha 119 millones 938 mil 473 habitantes. Las mujeres representaban el 51.4% de tal cantidad. El sector femenino es, y ha sido, predominantemente mayoritario en el país. No obstante, desde tiempos ancestrales han sido relegadas de las tareas sustantivas en la sociedad y sometidas a la cotidiana violencia doméstica, laboral, escolar y callejera de un país con actitudes machistas.

A las mujeres les cuesta muchísimo más esfuerzo en todos los aspectos -no por incapacidad, alcanzar objetivos que, en los hombres, se consideran normales. Hay pocas directoras de empresas, gobernadoras –en México actualmente solo hay una, más la jefa de Gobierno de la CDMX; en la República mexicana jamás se ha elegido una Presidenta, en el Congreso se tuvo que hacer obligatoria la paridad de género. Si las mujeres llegan a ocupar cargos de alto nivel, ganan menos que sus contrapartes masculinas, lo que representa de facto, discriminación y agresión en contra de ellas.

Es decir, los obstáculos con los que se encuentran las mujeres a lo largo de sus vidas son muchos y en algunos casos verdaderamente insalvables por las trabas y el ambiente laboral hostil. Acoso, malos tratos, plagio de ideas y proyectos, extensas e injustificadas jornadas de trabajo, constituyen también algunas de las muchas rémoras en el inextricable camino de ser mujer en México.

Y al ya de por sí complejo entorno en que vive el mayor conjunto de mujeres en la Nación, destaca quizás el peor de los infiernos: la barbarie. Terminar con la vida de una niña, joven, adulta o anciana es, de manera lamentable, una práctica recurrente en suelo azteca. Y esto es consecuencia de la evidente pérdida de valores en los hogares y en amplios integrantes de la sociedad, pero, asimismo, del desinterés, negligencia y corrupción del Estado que dejó crecer tan grave problema.

Los feminicidios en la República aumentaron de modo alarmante. La incapacidad del gobierno para frenarlos, investigarlos y aplicar justicia pronta y expedita, se acrecentó aún más. La dichosa alerta de género no sólo es inservible sino hasta ridícula. Actualmente, según la Secretaría de Gobernación, existe esa alerta en el Estado de México (11 municipios); Morelos (8 municipios); Michoacán (14 municipios); Chiapas (7 municipios); Nuevo León (5 municipios); Veracruz (11 municipios); Sinaloa (5 municipios); Colima (5 municipios); San Luis Potosí (6 municipios); Guerrero (8 municipios); Quintana Roo (3 municipios); Nayarit (7 municipios) y Veracruz. O sea, en 40% del territorio nacional.

“Privar a una mujer de la vida por razones de género”, es un “requisito” que establece la ley para que el deleznable acto sea considerado como un feminicidio. Esta aberración jurídica es, en muchos casos, el inicio del calvario para las familias que denuncian la muerte violenta de una de sus integrantes. Los ministerios públicos son muy eficientes para colocar toda clase de trabas a quienes pretenden levantar un acta por el asesinato de una mujer. Ahí es donde comienza la negligencia y corrupción referidas. Un doble camino tortuoso, lleno de ignominia y mucho dolor.

Por eso, ante la sistemática ineptitud gubernamental, es de reconocer el esfuerzo femenil para luchar en contra de las agresiones de que son objeto. Es plausible que visibilicen, que no se queden calladas por “leves” que sean los ataques. Cualquier tipo de violencia en su contra debe ser castigada sin contemplación alguna. Los hombres están obligados, moral y legalmente a respetar incondicionalmente a toda mujer, incluyendo, por supuesto, a las de su familia.

No hay razón alguna para emprenderla en contra de las mujeres. De hecho, cada que es violentada una de ellas, el país se llena de vergüenza. Así que, en este espacio celebramos la marcha del pasado sábado en la Ciudad de México, donde miles de ciudadanos salieron a exigir, respeto y justicia, tras difundirse casos de intento de secuestro al interior y exterior del Metro.

Bajo las consignas #NiUnaMenos; #VivasNosQueremos, a gritos, niñas y adultas exigieron al gobierno garantizar la seguridad a la que por ley está obligado. En una auténtica nación democrática, no habría necesidad de pedir que las autoridades cumplan con su trabajo. Pero el estado de derecho en México es un sueño utópico que favorece a los criminales, a los cobardes que atentan contra seres inferiores en fuerza física, pero que los superan con creces en inteligencia y dignidad.

Sí, en definitiva, vivas las queremos. Así deseamos verlas siempre. Con la indomable fortaleza que las caracteriza. Con su talento y trabajo que han hecho grande a México. Como cimiento de la familia. Rechacemos cualquier intento de atropello en cualquier circunstancia, a quienes integran uno de los tesoros invaluables en el país: las mujeres. Reclamemos al Gobierno seguridad, que cumplan con su trabajo de proporcionarles seguridad y que vivan sin miedo.

@guillegomora