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Mujeres olímpicas

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 24 De Noviembre, 2019 · 09:29 am
Mujeres olímpicas
En la Antigua Grecia los Juegos Olímpicos era la competencia deportiva más importante por estar consagrada a Zeus -Archivo

Las próximas Olimpíadas se celebrarán en Japón entre julio y agosto de 2020. Los juegos olímpicos no eran la única competencia deportiva la antigua Grecia, pero sí la más importante por estar consagrada a Zeus. Formaba parte de los festivales panhelénicos junto con los Juegos Píticos, Ístmicos y Nemeos, pues en ellos podían participar todas las ciudades helenas; pero no todos los helenos. Las mujeres no podían participar ni asistir a las competencias olímpicas, salvo presenciar la carrera de carros.

Lo único bueno es que no tenían que soportar el terrible sol de mediodía, pues los espectadores tenían prohibido cubrirse la cabeza durante las competencias. Al fin y al cabo, se trataba de acto en honor de Zeus. Uno de los motivos aducidos para excluirlas es que los atletas competían en cueros. ¿Cómo ven? La palabra gimnasio proviene del griego; significa algo así como ‘lugar donde se entrena desnudo’.

Volvamos a la exclusión de la mujer. Tristemente, la equidad de género no era una preocupación de los griegos. La mujer era considerada como una menor de edad. La mujer griega vivía sometida al varón. No obstante, su ausencia en las Olimpíadas no la apartaba completamente del deporte. Como en todo, siempre hay matices. La mitología habla de mujeres atléticas. Están las historias sobre las amazonas, mujeres guerreras que se cercenaban un pecho para tirar mejor el arco. También tenemos a Atalanta, quien participó en la caza del feroz jabalí de Calidón. Y a la ninfa Cirene, quien prefirió el oficio de pastoreo antes que el de matrimonio, y se enfrentó con un león para defender a su rebaño. Dicen que Apolo se enamoró de ella después de verla derrotar al león.

Dejando la mitología, el mejor ejemplo de mujeres deportistas eran las espartanas. El legendario Licurgo prescribió que las mujeres debían ejercitarse tanto como los varones para resistir mejor los esfuerzos del parto; además, pensaba Licurgo, una mujer fuerte procrearía hijos robustos. Con todo, el papel de la mujer espartana se limitaba a ser madre y esposa de guerreros.

Platón sabía de esta educación espartana. En la “República”, Platón afirma que la mujer pueda ser tan excelente como un varón. Para ejercer de guardián en la ciudad ideal platónica, el filósofo exigía virtud y habilidad guerrera, cualidades que no son exclusivas de un sexo. Según Platón, la cobardía y la injusticia provienen de un alma envilecida, no de los genitales. Lamentablemente, sus ideas no hallaron eco en su discípulo Aristóteles. Y a decir verdad, el mismo Platón tampoco defendió con especial ahínco la igualdad radical del varón y la mujer.

Pausanias, geógrafo y escritor del siglo II, menciona los Juegos Hereos. Cada cuatro años, 16 mujeres tejían un peplo a la diosa Hera y convocaban a una carrera exclusiva para mujeres. En ella participaban jóvenes con el cabello suelto y una túnica corta. Corrían en el estadio olímpico, pero no la distancia completa. A las ganadoras también las reconocían con coronas de olivo.

En el siglo IV d. C, los juegos olímpicos fueron prohibidos por considerarse un rito pagano. En 1896, se reanudaron gracias al impulso del barón Pierre de Coubertin. Sin embargo, el padre de los juegos olímpicos modernos creía que el único papel de la mujer en las olimpíadas era coronar al vencedor. Su opinión no prevaleció. En los juegos de 1900 en París, 22 mujeres compitieron, aunque sólo en tenis y golf.

En los juegos de Amsterdam de 1928, el 10% de los deportistas fueron mujeres; la mujer participó en atletismo. En los juegos de Río 2016, las mujeres representaron el 45% de los participantes. Se han superado muchos prejuicios sobre los roles de género en el deporte. No obstante, aún falta mucho en el camino hacia la completa equidad de género. Piensen en dos hechos: la poca afición por el futbol femenino, por un lado, y por otro, la poca presencia de los varones en el nado sincronizado. ¿No les parece significativo?

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

(con la colaboración de Karla Aguilar)