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Moverse en la ciudad

Sergio Almazán Hace 1 mes
Moverse en la ciudad
Ciclistas en la Ciudad de México / Ilustración

De la tinta de Sergio Almazán

De los retos ¬por no decir de los grandes problemas que vive y padece esta ciudad– están la movilidad y el tránsito. Moverse por la urbe es una hazaña de tiempo, salud, seguridad y costo, que administraciones vienen y se van sin que haya una verdadera transformación o plan maestro para resolver o mejorar esta seria y agonizante situación propia de una enorme ciudad.

De los más de seis millones de viajes que ocurren dentro de la ciudad, casi dos millones son en autos particulares y más de cuatro en transporte público por lo que se vuelven insuficientes las vialidades, los distintos medios y sistemas de traslado público, inseguros y altamente contaminantes y con poca calidad en el servicio, además de mermar la salud de los capitalinos.

Según cifras de la Secretaria de Movilidad de la Ciudad de México, en promedio cada ciudadano que va y viene por la urbe, invierte 3.5 horas al día en ello, y 8 de cada 10 depende de la eficacia y eficiencia del transporte público para cumplir con su meta de trasladado. No cabemos ya en los vagones del metro, en los del metrobús y las ciclovías han representado un riesgo para los usuarios por la mutua responsabilidad de los ciclistas y automovilistas que a diario se enfrentan por el derecho de ganar el paso.

Esta semana, hemos sido testigos de sólo de la llegada de la nueva encargada de la jefatura capitalina sino que de noticias funestas derivadas de la movilidad en la ciudad. Pero a diario se suman accidentes, asaltos y muertes a causa de imprudencias viales.

Hace un par de años en la ciudad de México se llevó a cabo Intertraffic México 2016 donde se abordaros los retos de las grandes urbes para el 2050 porque según los proyectistas y futurólogos en 30 años el 70% de la población mundial vivirá en las ciudades y el tema central es: movilidad.

En aquel foro, se presentaron propuestas y compromisos en el tema de movilidad, cultura vial, calidad urbana y desarrollo de las ciudades, donde la ciudad planteó un plan de cuatro ejes: Sistema integral de Transporte público donde se regule la eficiencia, operatividad e interconectividad de los diferentes medios de traslado en un solo cuerpo regulador y de operación.

La calle para todos: rediseñar los espacios para el transito a pie, equitativo y equilibrado con la infraestructura y acceso a peatones, ciclistas y usuarios del transporte público. Zonas seguras, pavimentadas y alumbradas que den certeza de caminar por las calles a todas horas.

El tercer eje de este programa de movilidad contemplaba más movilidad con menos autos, para ello hacer centros de trabajo y educativos cercanos a los habitantes y/o el sistema de home office y educación en línea. Horarios escalonados y días laborales.

Por último, la cultura de movilidad, que genera transformar la educación cívica pública: el conocimiento y respeto de reglamento de tránsito y movilidad para automovilistas, ciclistas, y peatones, mejores vías de acceso para cada uno de los grupos de ciudadanos que se desplazan por la ciudad y zonas conurbadas.

Ahí está quizá uno de más grandes retos para movernos en la Ciudad de México en los siguientes años: generar conciencia cívica del compromiso que implica vivir en urbes de este tamaño y dimensiones, por parte de la nueva jefa de gobierno crear planes y programas sustanciales de atención, servicio y mejora en las políticas públicas, empresariales y educativas para hacer estrategias de horarios y servicios. Seguridad y alumbrado, pavimentación, señalización vial y accesos a todos los tipos de peatones para hacer más caminable la ciudad.

Abramos la discusión: @salmazan71