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Moral a la carta…

De la tinta de Guille Gómora.

Guille Gómora 23/Ene/19 07:44
Moral a la carta…
El presidente Andrés Manuel López Obrador convoca a los ciudadanos a restaurar el tejido social y fortalecer los valores como el camino para recuperar la paz social perdida y disminuir la violencia.

Una vez más, el presidente Andrés Manuel López Obrador convoca a los ciudadanos a restaurar el tejido social y fortalecer los valores como el camino para recuperar la paz social perdida y disminuir la violencia. Se trata de la Cartilla Moral de Alfonso Reyes ¿Encontrará eco su mensaje en una nación dominada por el hartazgo social y el culto al dinero fácil?

La respuesta no es sencilla, se trata de un problema muy complejo de causas multifactoriales y ancestrales como la pobreza, la desigualdad económica y política; la falta de educación, justicia y Estado de derecho.

En 2016, cuando el gran escritor mexicano, Fernando del Paso, recibió el Premio Cervantes, en España, criticó la situación de “decadencia” que vive México, debido a los “muchos gobernantes ineptos y codiciosos” que ha tenido, pero también por la “abulia” de sus ciudadanos”.

Sí, la abulia, la ignorancia, la impunidad y la corrupción están detrás del México bárbaro – decadente- que ha legitimado y entronizado al narcotráfico; al huachicoleo; al robo de trenes; al contrabando y la trata de personas, donde los valores fueron reemplazados por los códigos del crimen organizado.

La descomposición es tal, que estas actividades son vistas como “empleos” y se mezclan con la religión y la cultura. Ahí está Jesús Malverde, “el santo de los narcos”; los narcocorridos, obras de veneración musical por los líderes de los cárteles de la droga y su actividad ilícita que cada año genera ingresos brutos del orden de 600 mil millones de pesos, reveló José Luis Calva, investigador de la UNAM.

Esta “economía del narco” genera ingresos para entre 800 mil y un millón de mexicanos que se ocupan en ese tipo de actividades. Una narcocultura que impacta en el modo de vida, como se aprecia en las series de la televisión abierta y de paga; productos que alcanzan una penetración de 81% en la población.

La historia se repite con el huachicoleo, que ha convertido a Puebla, Guanajuato, Veracruz, Tamaulipas y San Luis Potosí, en una antesala del infierno, por la ordeña de combustible. Un delito que le cuesta a México entre 60 y 70 mil millones de pesos al año, equivalentes a 200 millones de pesos diarios.

Una red de corrupción e impunidad que involucra a ciudadanos, empleados de Pemex, autoridades civiles y policiacas. A niños, mujeres, y jóvenes que laboran como “halcones” y  “muros” en esta deleznable tarea, les pagan entre 10 y 12 mil pesos mensuales. Cantidades inimaginables para quienes trabajan en el campo o en otra actividad. Generaciones perdidas en manos del crimen organizado.

Tienen protección “divina”; en Puebla los pobladores del Triángulo Rojo veneran al “niño huachicolero”, que en su mano derecha porta un bidón y en la izquierda tiene una manguera.

Otro foco rojo, donde el crimen organizado “emplea” a los ciudadanos, es el robo a trenes; toma 20 minutos descarrilar un ferrocarril. En los 26 mil kilómetros de red ferroviaria que hay en México, han establecido sus centros de operación, desde hace años, en los estados de Veracruz, Puebla, Guanajuato y Querétaro, el robo a ese medio de transporte subió 293.60% de enero a septiembre de 2018, respecto a igual periodo del año pasado, reveló la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario.

Las pérdidas son millonarias igual que las ganancias, pues muchos de estos productos robados se revenden por las redes sociales, a empresarios, productores agrícolas y comerciantes. La mancuerna corrupción e impunidad, cobija a delincuentes y autoridades.

Respecto a la trata de personas, los datos son aterradores y vergonzantes. Durante los últimos 20 años diversos informes de la ONU, de Inmujeres y de la CNDH han dado cuenta de que existe una alta incidencia de este delito y se le conoce a nivel mundial como “el corredor de trata Tlaxcala-Puebla”. La decadencia en su peor faceta que atenta contra la infancia.

Un México amargo, donde los feminicidios, los linchamientos, los secuestros, la extorsión demandan algo más que un “chanclazo”, un exhorto a portarse bien y una Constitución Moral. El fortalecimiento de valores, debe estar respaldado por un Estado de derecho,  el respeto a la división de poderes y la aplicación de la ley. ¿Se atreverán?

@guillegomora