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Mínimo impacto, limitar circulación vehicular

De la tinta de Arturo Barba

Arturo Barba Viernes 24 De Mayo, 2019 · 07:43 am
Mínimo impacto, limitar circulación vehicular
Desde que se creó el programa “Hoy no circula” hace más de 30 años, el único efecto que ha tenido es incrementar el parque vehicular en la ciudad

Como era de esperarse, los ciudadanos cargaremos con la responsabilidad de enfrentar el problema de la contaminación ambiental con el endurecimiento del Programa para Prevenir y Responder a Contingencias Ambientales Atmosféricas, presentado el pasado miércoles 22 de mayo. Lo más simple fue echarle la culpa a los capitalinos, principalmente a los dueños de algún vehículo.

Sin propuesta alguna para enfrentar el problema de fondo, como el reordenamiento urbano, el transporte público eficiente y limpio, la reforestación de la ciudad y creación de espacios verdes, el mejoramiento integral de la movilidad, la vigilancia de las emisiones contaminantes de fábricas, el impulso de una cultura vial, entre muchos otros, se optó por salida política más sencilla: restringir aún más la circulación de vehículos automotores particulares, de tal modo que los autos con calcomanías 0 y 00 también dejarán de circular.

Desde que se creó el programa “Hoy no circula” hace más de 30 años, el único efecto que ha tenido es incrementar el parque vehicular en la ciudad; las armadoras de vehículos, que en lo que va de 2019 han experimentado bajas en sus ventas, serán las grandes beneficiadas. Ya lo observaremos.

La contingencia ambiental que padecimos los capitalinos en días recientes mostró que las restricciones a la circulación de vehículos no funcionan. Tan es así que durante cinco días de contingencia la calidad del aire continuó siendo “muy mala”, a pesar de esta medida. Con la nueva propuesta simplemente se reclasifica la calidad del aire de “muy mala” a partir de los 145 puntos, en lugar de los 150 dentro del Índice de Calidad del Aire, antes llamado IMECA.

Sin embargo, esta medida solo ataca una fracción del problema. Las dos fuentes principales de contaminación del aire de la Ciudad de México –por un lado, las partículas suspendidas (PM) PM10 (menores a 10 micras), y PM2.5 (menores a 2.5 micras), y por el otro, los precursores de ozono como óxidos de nitrógeno (NOx) y compuestos orgánicos volátiles (COV)– no provienen de la propia capital.

De acuerdo con el Inventario de Emisiones del Índice de Calidad del Aire del Gobierno de la Ciudad de México, solo el 22% de las PM2.5, el 22% de las partículas PM10, el 28% de los óxidos de nitrógeno y el 37% de los compuestos orgánicos volátiles son producidas por la Ciudad de México.

Es decir, el 78% de las PM2.5, el 78% de las PM10, el 72% de los óxidos de nitrógeno y el 63% de los compuestos orgánicos volátiles no se generan en la Ciudad de México, sino en los estados cercanos e incluso los lejanos. A pesar de ello, ningún capitalino poseedor de vehículos podrá circular en las contingencias, pese a que esta medida tiene un impacto mínimo (puede consultar las estadísticas en: http://www.aire.cdmx.gob.mx/default.php?opc=%27ZKBhnmI=%27).

Pero, además, no provienen de los vehículos automotores, sino de otras fuentes, por ejemplo, las PM2.5 (ver artículo “Aire venenoso” en https://mvsnoticias.com/columnas/aire-venenoso/) son producidas solo en un 36% por los autos, el 45% es emitido por “otras actividades”, que incluyen el transporte aéreo, actividades agrícolas, ganaderas, quema de pastizales, etc., el 15% lo genera la industria y el 4%, los hogares.

Asimismo, los vehículos son responsables del 29% de las partículas PM10 y únicamente del 19% de los compuestos orgánicos volátiles (que contienen carbono y participan en la formación del ozono). En los hogares se genera el 42% de los COV, en la industria el 11% y “otras actividades” contribuyen con el 28%. El único contaminante donde los autos sí tienen una aporte importante es en los óxidos de nitrógeno (precursores de ozono), con el 82%.

Como siempre, se sataniza a los dueños de vehículos. Se estima que solo en el ex DF hay alrededor de 6 millones de vehículos y en el Estado de México otros 6.5 millones, pero la mayoría realiza su verificación correspondiente cada seis meses, esto es, se cumple con lo establecido por las autoridades para proteger el medio ambiente.

Quienes poseen coches, además, llevan a cabo una enorme aportación a la economía de nuestra urbe. De acuerdo con la Ley de Ingresos de la Ciudad de México 2019, los recursos económicos que provienen de los vehículos automotores ascienden a casi 14 mil millones de pesos. Pocos sectores generan tantos ingresos año con año para el gobierno capitalino y, en teoría, para la ciudadanía (Ver tabla 1).

El nuevo programa de contingencias ambientales solo tiene medidas “efectivistas” y políticas que no enfrentan de fondo la emisión de contaminantes, al menos no científicamente hablando. Para lo único que servirá es para que la próxima administración, ante la primera contingencia, no responsabilice al actual gobierno por la falta de “protocolos”.

La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, adelantó que la próxima semana presentará un plan integral ambiental; esperemos que no culpe nuevamente a la ciudadanía. Enfrentar la terrible problemática de la contaminación del aire que cada año mata a miles de personas requiere la participación de todos, pero es, ante todo, obligación y atribución de los gobiernos y funcionarios, que hasta ahora han sido incapaces de hacerlo.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com