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México, 500 años

De la tinta de Sergio Almazán.

Sergio Almazán Sábado 9 De Noviembre, 2019 · 08:51 am
México, 500 años
Mestizaje ocurrido hace 500 años y del que hoy somos esa prueba irrefutable de un encuentro - Ilustración

El Centro Histórico es un montón de piedras con memoria. Es el testimonio más valioso que tenemos: los vestigios que nos hablan, que nos advierten de la grandeza mexicana irrenunciable y evidente entre edificaciones, testigos de los sucesos que le dan el documento vivo a la urbe más habitada de América: La Ciudad de México.

Esas calles que circundan la Plaza Mayor nos regalan los trozos de historia de uno de los sucesos más importantes, más definitivos que cambiaron la ruta y destino prehispánicos: el encuentro de Moctezuma II y Cortés. Hecho ocurrido aquel 8 de noviembre de 1519, es decir hace 500 años. Suceso del que hoy somos lo sucedido en ese momento.

Caben tantas preguntas, discusiones, reflexiones, investigaciones, revisitas a la antigua calzada de Iztapalapa en las inmediaciones de donde estuvo el templo de Toci, hoy Pino Suárez esquina República del Salvador y detenerse en el mural de mosaicos que recrean el biombo de Juan Correa sobre el encuentro entre Cortés y Moctezuma.

Por un momento,  ver las calles del Centro Histórico como un documento vivo donde están los vestigios de uno de los sucesos que marcan el cambio de ruta y vida de la antigua ciudad mexica, para ser la ciudad novohispana. Por un instante ver edificios, zonas arqueológicas, templos sin el sentimiento de museo de nostalgias, sino cómo un libro que narra entre sus piedras ese encuentro que nos define, nos marca, nos mezcla. Mirar la grandeza mexicana, 500 años después.

Mestizaje ocurrido hace 500 años y del que hoy somos esa prueba irrefutable de un encuentro, de una conquista que no destruye sino que edifica sobre la antigua ciudad, como lo es nuestra lengua: mezcla de dos, nuestra piel, nuestra mesa, nuestra identidad. Ese mestizaje que trazó una nueva idea sobre las creencias mexicas que sobreviven en nuestras tradiciones dialogando, entretejiendo cosmovisiones de dos mundos, como es la festividad de muertos, las posadas y fiesta de la Candelaria.

Tal como lo afirmó Edmundo O´Gorman: “No fue ni triunfo ni derrota, fue el doloroso nacimiento de un pueblo mestizo que es el México de hoy”. A ello cabe preguntarnos qué es lo que nosotros llamamos, defendemos, cuidamos y compartimos como mexicanos. Porque ese mestizaje es la suma de esas dos visiones, esas dos miradas que se cruzaron creando una nueva civilización donde no caben los rencores, los necios reclamos o la revictimización. Se trató de un mestizaje, de un encuentro.

Estamos siendo testigos de medio milenio de aquel momento, no es poca cosa ser parte de ese hecho histórico que nos definió para siempre. Y hoy, ¿Cuál es el valor que le damos a nuestro pasado, desde el presente?… Al caminar las calles de la ciudad,  la memoria nos salta a la vista, ahí están los edificios como testimonio, los vestigios prehispánicos como origen, los altares como creencias, los muchos tonos de piel como ejemplo, el idioma como conquista, las ideas como diálogo. Apostar a conmemorar es convocar la reflexión franca, abierta, diversa y en reconocimiento de nuestra mezcla. Mestizaje debe entenderse como riqueza, nunca al revés. México, hoy 500 años de ayer.

Abramos la discusión: @salmazan71