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Los platillos de Tlaloc

De la tinta de Héctor Zagal

Héctor Zagal Domingo 9 De Julio, 2017 · 09:11 am
Los platillos de Tlaloc
Foto: Héctor Zagal

Trump nos lo volvió a decir en la cara: pretende cobrarnos el muro. Estoy muy enojado así que hoy no hablaré de política, sino de comida. Vamos a sonreír un poco.

Actualmente podemos comer prácticamente de todo. No solamente tenemos acceso a la gastronomía de otras culturas, sino que podemos comer casi de todo independientemente de la temporada del año. Vamos al supermercado y, no importando el mes, compramos lo que se nos antoja. ¡Me he topado con mameyes y mangos en invierno! Pues, aunque algunos millennials se sorprendan, no siempre fue así. La comida mexicana estaba regida por por estaciones del año. ¿A poco no han notado que las naranjas saben mejor en diciembre?

Ahora que estuvo lloviendo endemoniadamente en la Ciudad de México, recordé algunos platillos que se dan especialmente en temporada de lluvias: los platillos de Tlaloc. Por ejemplo, el huitlacoche. Este platillo es un exótico manjar. ¿Cómo puede un hongo de la mazorca convertirse en un exquisito platillo? El hambre es canija… En otros países consideran este hongo una plaga, aquí nos lo comemos: es lo que nos dio la temporada. Curiosamente, la etimología náhuatl de huitlacoche o cuitlacoche alude a la palabra “excremento”. Quizá, por ello, este hongo no se menciona en los códices como un alimento de los nobles y sacerdotes de México-Tenochtitlán. Pero lo misma da, es fabuloso.

Otro ingrediente muy especial en nuestra comida de temporada lluviosa, es el quelite, cuyo nombre significa “hierba comestible”. No es una nombre científico, sino un genérico que remite a hierbas que se dan en la milpa durante el verano. Los romeritos, las verdolagas, el epazote, el pápalo quelite, el huazontle, la chaya y el quintonil son todos quelites. Piensen en todos los platillos en que se usan. ¿Han probado las cemitas poblanas con una hojita (sólo una) de pápalo?

Otro verdadero milagro culinario, por su temporada que aún no puede ser manipulada por el hombre, es la salsa de chicatanas. Cuando las primeras lluvias fuertes caen en Oaxaca, miles y miles de chicatanas salen a volar. Las chicatanas son una especie de hormigas voladoras, rojas y grandes. Si uno ha paseado una madrugada después de una fuerte lluvia en Oaxaca, habrá visto que todas las personas salen a las calles a recolectarlas, acumulan de a montón; y es que este evento sucede una vez al año. Imagínense, un kilo se puede vender en 400 pesos mexicanos. Una vez con la recolección, las chicatanas se ponen en el comal, pierden sus alas y son molidas en una mezcla de chile, ajo y otros condimentos para dar paso a la salsa de chicatanas, con un sabor muy peculiar que no puede reproducirse el resto del año. Ahora vemos que, si Tlaloc nos manda fuertes lluvias, no es porque nos desee el mal, sino es porque tiene antojitos; ¿y cómo no? Si el simple hablar de huitlacoche, quelites y salsa de chicatanas, ya me hizo agua la boca.

Lo único malo es que, en la CDMX, con tanto asfalto, lo único que aflora con las lluvias es la basura. ¿No?

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias