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Los perros pueden oler las convulsiones epilépticas

De la tinta de Arturo Barba

Arturo Barba Viernes 5 De Abril, 2019 · 07:37 am
Los perros pueden oler las convulsiones epilépticas
La nariz canina tiene 300 millones de receptores olfativos en sus narices, mientras que el ser humano cuenta con solo seis millones. Y la parte del cerebro de un perro que se dedica a analizar los olores es, proporcionalmente, 40 veces mayor a la nuestra.

Los cambios en el olor humano como síntomas de enfermedad se han observado desde la época de Hipócrates, quien recomendaba una exploración sensorial olfativa del enfermo lo que incluía oler la piel, las heridas, el sudor, boca, vómitos, eructos, orina, entre otros. Sin embargo, solo recientemente se ha comprobado científicamente este hecho.

Por ello, no es extraño que muchos grupos de científicos busquen desarrollar narices electrónicas para detectar algunas enfermedades aunque, hasta ahora, el mejor método utilizado es la nariz de un perro.

La nariz canina tiene 300 millones de receptores olfativos en sus narices, mientras que el ser humano cuenta con solo seis millones. Y la parte del cerebro de un perro que se dedica a analizar los olores es, proporcionalmente, 40 veces mayor a la nuestra.

Por ello, desde hace algunos años grupos de científicos se han dedicado a adiestrar perros capaces de detectar olores específicos asociado con ciertas enfermedades como el cáncer de mama, cáncer de pulmón, diabetes o enfermedades renales y  hepáticas.

Esta semana un grupo de investigadores de las Universidades de Rennes y Normandie de Francia, reportan en la revista Nature Scientific Reports que los perros también son capaces de detectar las crisis epilépticas en humanos y consideran que con estos resultados se podrían anticipar las convulsiones.

Detectar las crisis epilépticas son más complicadas debido a que son específicas de cada individuo y altamente variables. Amélie Catala, de la Universidad de Rennes y sus colegas, consiguieron que cinco perros entrenados (tres hembras y dos machos) detectaran olores complejos del aliento y olor corporal de pacientes epilépticos durante un ataque.

Los investigadores se preguntaron si existía un “olor a convulsiones” que pudiera ayudar a crear un dispositivo electrónico o entrenar perros que permitieran desarrollar un método para anticiparse, en minutos u horas, a las crisis epilépticas y permitir a los pacientes tomar medidas de seguridad urgentes.

La epilepsia puede ocasionarse por factores genéticos o estructurales en el cerebro, infecciones cerebrales, lesiones en la cabeza, accidentes cerebrovasculares o tumores. Además, hay varios trastornos psiquiátricos que se asocian comúnmente con la epilepsia, como la ansiedad y la depresión. Esto puede explicar por qué la epilepsia es específica de cada individuo.

Usualmente cuando las convulsiones se presentan las personas pierden la  conciencia y se golpean fuertemente en la cabeza y el cuerpo, ocasionando lesiones. Por ello, contar con un método que les permita anticiparse les podría ayudar a evitar lesiones y agravar los síntomas de su enfermedad.

La nariz canina tiene 300 millones de receptores olfativos en sus narices, mientras que el ser humano solo cuenta con seis millones.

Los perros fueron sometidos a nueve ensayos durante los cuales se les presentaron siete latas. Solo una lata contenía el olor a convulsiones, dos tenían olores de una sesión deportiva, y cuatro fueron tomadas de forma aleatoria en diferentes días durante la actividad en calma de 5 pacientes con diferentes tipos de epilepsia.

Los perros no pasaron la misma cantidad de tiempo explorando las diferentes muestras, pero examinaron durante más tiempo las muestras de las convulsiones en comparación con las otras. La capacidad de los perros para detectar positivos (sensibilidad) tuvo una variación de 67% a 100%, mientras que su capacidad para identificar correctamente negativos (especificidad) varió de 95% a 100%.

Los resultados fueron muy claros: todos los perros discriminaron el olor a convulsiones. La sensibilidad y especificidad obtenidas se encuentran entre las más altas demostradas hasta ahora para la detección de enfermedades.

Estos resultados abren un amplio campo de investigación sobre la firma del olor de las convulsiones ya que su detección en las primeras etapas de la enfermedad son cruciales.

Descubren planeta devorado por su estrella

El fragmento de un planeta dentro de un disco de escombros que rodea una estrella moribunda a 400 años luz de distancia, fue localizado por un grupo de 32 astrofísicos de siete países, de acuerdo con un artículo publicado en la revista Science.

Se cree que se trata de un planeta metálico con hierro y níquel, que lo ayudaron a sobrevivir a la destrucción de su sistema planetario durante el proceso de muerte de la estrella clasificada como SDSS J122859.93 + 104032.9 y que ahora está convertida en una “enana blanca”.

Las enanas blancas son estrellas moribundas que destruyen a sus planetas durante su período de transición. Imagen representativa. Crédito: Universidad de Warwick.

Esta es la primera vez que se encuentran los restos de un planeta llamados “planetesimales” dentro del anillo de escombros dejados por la estrella moribunda.

Hasta ahora los científicos han identificado alrededor de 3 mil estrellas que albergan uno o más planetas (exoplanetas), la mayoría de los cuales son estrellas similares a nuestro Sol, que se encuentra entre las estrellas más comunes de la galaxia.

Los científicos consideran que la estrella pudo ser como nuestro Sol, por lo que este hallazgo arroja información sobre lo que podrá ocurrir a nuestro Sistema Solar dentro de 6 mil millones de años.

Algunas enanas blancas muestran firmas de escombros a su alrededor, probablemente de planetas que fueron destruidos durante su período de transición, pero hasta ahora no había evidencia de planetas intactos alrededor de estos restos estelares.

Cuando estas estrellas se quedan sin combustible, después de miles de millones de años, se convierten en gigantes rojas que devoran a sus planetas cercanos y luego se convierten en enanas blancas mucho más pequeñas, esto probablemente le ocurrirá a nuestro Sol dentro de miles de millones años, lo que también significará el fin de nuestro planeta.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com