octubre 21, 2021
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Los ecos del grito

¿Qué significa que López Obrador exprese su sentir y filiación religiosa con la investidura de presidente?

Sergio Almazán
Los ecos del grito
Los ecos del grito / Foto: Cuartoscuro

Escribe Octavio Paz en su icónico libro El laberinto de la soledad: “¡Pobres mexicanos! Que cada 15 de septiembre gritan por un espacio de una hora quizá para callar el resto del año”… Hasta antes de las redes sociales y de la pandemia, era más o menos así el ritual de la noche mexicana en el zócalo. Se asistía a alzar las voces en un unísono grito; como catarsis y con orgullo patrio, los mexicanos hacíamos nuestro aquel momento del Estado, aunque el resto del año nos callaran o no volvían a escuchar las demandas.

Todo ha ido cambiando, las propias arengas de los presidentes, el besamanos del salón de embajadores en Palacio Nacional, la fastuosa cena desfilando como película del Indio Fernández, salerosas mujeres enfundadas en trajes regionales y festín de nacionalismo falso para los fotorreporteros o las cámaras de televisión. Son registros de otros tiempos, de otros aires nacionales, de otros desfiles institucionales de la noche del grito.

En los tiempos de Cárdenas, fue el primero en romper el protocolo de la arenga nacionalista e independiente. Aquel 1936, en medio del conflicto republicano con las facciones franquistas, donde el gobierno cardenista apoyó a los republicanos dando asilo a los exiliados. La noche del 15 de septiembre, arengó por la conmemoración del inicio de la independencia de México, gritó vivas para los próceres del movimiento y antes de finalizar, dos vivas: uno para nuestra nación: ¡Viva México! Y el otro fue: ¡Viva la República Española! Casi como si se tratara de un oxímoron, Cárdenas ponía la política interna en voz colectiva.

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Los ecos del grito / Foto: Cuartoscuro

85 años más tarde, el pasado jueves por la noche, Andrés López Obrador, en su tradicional estilo y discurso político incluyó a los pueblos indígenas en su arenga y el amor al prójimo, con un claro simbolismo a su filiación cristiana, aún cuando se dice juarista, e incluso recibió el lábaro patrio, en Palacio Nacional, teniendo como testigo y fondo el retrato de Benito Juárez, el político que luchó con y por Las Leyes de Reforma que separaban la relación entre el Estado y la Iglesia, principio que se conserva en forma y letra hasta nuestros días.

¿Qué significa que López Obrador exprese su sentir y filiación religiosa con la investidura de presidente?… Que rompe con el principio en la carta Magda que nos rige y algo de fondo, que suma a su personalidad y su función, el retraso de aprobación de leyes sobre derechos humanos de la diversidad sexual. Una agenda contra la violencia a la mujer, una franca postura sobre despenalizar, legalizar y proteger la salud, los derechos y la integridad de las mujeres y el aborto; la cobertura nacional de la ley de matrimonios igualitarios, adopción y apoyo universal de salud para personas de la comunidad LGBTTT+ y una agenda de políticas públicas de las diversas formas de familia.

Los ecos del grito y la propia ceremonial repleta de símbolos y mensajes sobre su visión histórica, centralista y heroica: al mentir sobre los 700 años de la fundación de la ciudad de México, son 696 años los que se cumplieron en este 2021; el silencio sobre Agustín de Iturbide en su arenga; el momento musical de Lila Downs y esa simbólica canción Latinoamérica; el afanoso despliegue ideológico de autonombrarse artífice una revolución histórica-cultural, un héroe entre los murales. Un despropósito de sobrevaloración de su persona y gestión. No fue la noche de los mexicanos, sino la reconfirmación del mesías al estilo rey solito en su palacio.

Abramos la discusión: @salmazan71

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias