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La UNAM y su riqueza humana

De la tinta de Mina Magallón

Mina Magallón Martes 19 De Noviembre, 2019 · 08:10 am
La UNAM y su riqueza humana
Dr. Jorge Mario Magallón Ibarra / Foto Especial

Tuve el honor de estar presente en el homenaje que organizó el Colegio de Profesores de Derecho Civil, de la Facultad de Derecho de la UNAM para entregar la medalla “Prima de Leyes Instituta” al Dr. Jorge Mario Magallón Ibarra, por su larga carrera como abogado postulante, así como teórico del derecho persistiendo en el estudio de temas filosóficos-jurídicos. Con su obra en 7 volúmenes titulada Instituciones de Derecho Civil proporciona muchos temas de reflexión como es la propiedad, la herencia, y el derecho natural que contiene principios esenciales y supremos de la ley. Se le presume también al derecho natural como un derecho divino, por ser una ley inscrita en la naturaleza moral. En sus clases el Dr. Magallón enseñaba al alumno a entender que los teólogos asignan al hombre una misión a cumplir, una regla a seguir, pero lo diferenciaba de un origen divino y lo radicaba en la naturaleza del hombre.

El Dr. Magallón ha dedicado su vida al estudio del derecho, siendo por más de 60 años ininterrumpidos maestro universitario, quien obtuvo la medalla Justo Sierra y el nombramiento como profesor emérito por unanimidad.

Tengo el gusto de transcribir aquí el discurso que preparó la noche anterior en su antigua máquina de escribir Remington tecleando con gran gusto.  Yo lo veía a sus 94 años parar a pensar, a buscar la palabra adecuada para el mensaje agradeciendo el reconocimiento que estaba preparando leer para los estudiantes de su querida Facultad de Derecho.  Les transcribo a ustedes el discurso para que por un momento efímero sientan una infinita paz y reconozcan que al día de hoy todavía existen muchos maestros que enseñan en su cátedra que el derecho existe para proteger la plenitud de la existencia de ser hombre.

DISCURSO:

Quienes en el año de 1943 accedimos a la escuela nacional de jurisprudencia, de la Universidad Nacional Autónoma de México, constituimos un grupo de aproximadamente setecientos estudiantes ansiosos todos del conocimiento de las leyes y de su orientación hacia la Justicia: En aquella pasta humana, encontrábamos compañeros con su espíritu amplio, comunicativo y curioso, sin mengua de su fidelidad para fortalecer su vocación por el derecho y por la justicia y, había también entre ellos los entusiastas, los creyentes que integraban un amplio racimo de ilusiones, esperanzas, anhelos y convicciones que se entregaban con pasión a la búsqueda de su destino. Ahí apareció el maestro Roberto Cossío y Cossío, con su cátedra sobre el primer curso de derecho civil en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, quien logro que cada uno de nosotros pretendiéramos alcanzar, el crecimiento y la transformación de nuestra vocación y que, conjugando un amplio racimo de ilusiones, esperanzas, anhelos y convicciones, nos entregamos con pasión a la búsqueda de un destino profesional y académico, que habíamos anticipadamente considerando con la visión de José Enrique Rodo, que nos enseñaba que reformarse es vivir:  y obviamente, las lecciones a propósito de ese vivir, las encontrábamos en la exposición del primer curso de derecho civil que impartía el maestro Roberto Cossío y Cossío que, entre muchas otras cosas, enseñaba que en el orden normativo del derecho civil podríamos encontrar siempre:  La conciencia de ser hombre:  El valor de la vida humana:  La plenitud de la existencia de ser hombre y, consecuentemente, a la elemental intocabilidad de la vida humana: Logrando orientar con sus enseñanzas un crecimiento vocacional y la transformación de modestos estudiantes hasta el espléndido umbral del ejercicio de la función profesional:  Todo el derecho ha sido elaborado por causa de los hombres!

Dr. Jorge Mario Magallón I.

Profesor Emérito

6 noviembre de 2019.

Correo:  mgmagallon@aol.com

Twitter:  @MinaMagallon

Facebook:  Mina Magallon