¿Deseas recibir notificaciones?
Radio
Webcam
Buscar
Obscuro
Lo más buscado:
Link Copiado
A A

La prisión en la ciudad: el Big Brother y el Panóptico

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 23 De Junio, 2019 · 09:09 am
La prisión en la ciudad: el Big Brother y el Panóptico
En el Gran Hermano, novela 1984, ahí George Orwell imagina una sociedad controlada y vigilada constantemente - Ilustración

Nuestras ciudades están sembradas de cámaras de seguridad en las calles, las tiendas, los parques. Las máquinas nos vigilan a todas horas. Claro que en México esto merece matices, pues a veces las dichosas cámaras ni funcionan. De hecho, parecería que cuando más se necesitan por un asalto o un secuestro es cuando menos están disponibles.

No solamente vivimos vigilados en la ciudad, sino también en lo mental. Con los macro-datos en redes sociales o big data, las empresas publicitarias usan un algoritmo para saber qué vendernos.

Esta situación evoca al Big Brother, no el reality de televisión, sino el Gran Hermano de la novela 1984. Ahí, George Orwell imagina una sociedad controlada y vigilada constantemente por el Gran Hermano que todo lo ve. Hasta lo que pasa en la intimidad le interesa al Estado.

Orwell escribió su novela en 1949, recién acabada la Segunda Guerra Mundial y con Stalin en la Unión Soviética. Ya en 1791, el filósofo y economista Jeremy Bentham había pensado en algo así. Bentham diseño un modelo de prisión basado en la vigilancia total: el panóptico. Consiste en una prisión en donde las celdas se apilan para formar un círculo. En el centro de la prisión se coloca una torre desde la cual se puede observar a todos los prisioneros, que no saben si alguien los está vigilando o no. Ante la duda, los prisioneros se moderan. En teoría, el panóptico podría no tener ningún guardia dentro, y aún así funcionaría. En México, la cárcel Lecumberri en la CDMX y la de San Luis Potosí (donde estuvo encerrado Madero) se construyeron con este modelo. Actualmente, Lecumberri resguarda el Archivo General de la Nación y San Luis, un bellísimo centro de artes.

Si ustedes tienen algo de paranoicos como nosotros, notarán que el panóptico no está reservado a las prisiones. Todo se va documentando a través de la red, de nuestra tarjeta de crédito, de los trámites oficiales y privados. El panóptico no sólo está en las cámaras, sino que, como sugería el filósofo Michel Foucault, el panóptico está también en la sociedad. En efecto, aunque no hubiera máquinas, siempre nos comportamos según las personas que están a nuestro alrededor. Actuamos imaginando la presencia de un vigilante.

Lo terrible del asunto es que no hay una escapatoria clara. Cerrar las redes sociales y abandonar la ciudad no es práctico. Quizá podemos intentar moderar los likes para que los algoritmos no «personalicen» nuestra experiencia virtual, pero de poco serviría.

Así que ya saben. No se hagan ilusiones. La navegación privada… no es privada.

(Este texto fue escrito en colaboración con Pablo Alarcón, quien durante largo tiempo colaboro con mi programa El Banquete)

Sapere Aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal