enero 27, 2022
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La pregunta del millón

¿Todavía queda viva una chispa de libertad en el alma del pueblo cubano?

Mina Magallón
La pregunta del millón
Foto: EFE

¿Están los cubanos dispuestos a resistir y arriesgar todo para forzar un cambio de gobierno? Después de 62 años de dictadura comunista, iniciada el 16 de febrero de 1959 cuando es nombrado Fidel Castro primer ministro, podemos pensar que la respuesta debería ser obvia, pues no obstante después de décadas de represión y sufrimiento económico al que ha sido sometido por el régimen autoritario de Cuba, todavía existe la remota posibilidad que los cubanos exijan un cambio y su libertad, como lo expresaron en sus protestas iniciadas el 11 de julio de 2021. Si lo logran hacer, encontrarán un gran apoyo entre sus hermanos cubanoamericanos, así como de otros países latinoamericanos como Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras con la mayoría de los estadounidenses. Si ocurriera un levantamiento en contra del régimen comunista, la administración del presidente Biden no tendría mas remedio que apoyar todos los esfuerzos que se hicieren,  ya que los estadounidenses son fervientes creyentes en la democracia.  “La democracia”, dijo el abolicionista de Massachusetts Theodore Parker (1810-1860), “es el autogobierno directo sobre todo el pueblo, para todo el pueblo, por todo el pueblo”. La definición fue reformulada más tarde por Abraham Lincoln, el gran exponente de la democracia estadounidense, en su discurso de Gettysburg en honor a los soldados caídos en esa decisiva batalla de la Guerra Civil de 1863, afirmando que “estos muertos no habrán muerto en vano, que esta nación, bajo Dios, tendrá un nuevo nacimiento de libertad, y el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá de la tierra”. La democracia adoptada por los estadounidenses es un gobierno basado en el consentimiento, libre y sin obstáculos, de todo el pueblo, expresado por una mayoría y plasmado en una Constitución, que reconoce los derechos inalienables como es la vida, la libertad y la propiedad de cada individuo dentro del territorio, limitados por el estado de derecho.

Por lo que, repitiendo “la pregunta del millón”, ¿Todavía queda viva una chispa de libertad en el alma del pueblo cubano? O si ¿Podemos creer que los cubanos viejos acostumbrados a vivir durante décadas en una cómoda jaula creada por el gobierno comunista estarán dispuestos a aventurarse afuera de esa jaula cuando no conocen otra experiencia?.  Creemos que la juventud de Cuba está desesperada por dar ese salto, impulsados no solo por la limitación a medicamentos básicos, apagones frecuentes, alimentos básicos, acceso libre al internet y a la información,  sino también por un profundo resentimiento contra los militares y las altas jerarquías de políticos en el gobierno. Ahora vemos cada vez más a los jóvenes de Cuba que salen a las calles a gritar: “No tengo miedo”, sin inmutarse ante la presencia de la policía y de la guardia civil.

Foto: EFE

La música cubana de hoy es potente, impactante: es la música de la libertad, de la revolución, ensalzando en el canto “Patria y Vida” y “Libertad”. Después de que decenas de miles marcharon en más de 40 ciudades y pueblos el pasado 11 de julio y declararon públicamente que tienen derechos y que no hay vuelta atrás. La gente sabe que el gobierno tembló, saben que si el gobierno los declara su enemigo habrá sangre en las calles, y también saben que el gobierno cubano eventualmente perderá. Todos los jóvenes anhelan una mejor vida, tener derechos que no pueden ser restringidos o revocados y la búsqueda de la felicidad.  El pueblo cubano tiene su propia experiencia revolucionaria; es sólo cuestión de tiempo antes de que se levanten de nuevo y abracen la llama de la libertad.

Durante la presidencia de Obama hubo un acercamiento con el gobierno cubano y se restablecieron el 20 de julio de 2015 las relaciones diplomáticas, rotas desde 1961. Obama normalizó las relaciones con Cuba porque creía que el embargo económico a la larga había sido ineficaz para persuadir a Cuba el desarrollar una sociedad democrática. A los turistas estadounidenses se les permitió visitar Cuba y hubo un fuerte aumento en las remesas de los cubanoamericanos a los familiares en Cuba, ambas una importante fuente de ingresos para el gobierno cubano. Los cubanos vislumbraron la prosperidad por primera vez en más de medio siglo durante la relación con Obama.

Al final de la presidencia de Obama, Estados Unidos y Cuba firmaron un acuerdo de repatriación mediante el cual Cuba acordó en recibir a los ciudadanos cubanos que fueren deportados de Estados Unidos. La relación con Cuba permitió a Obama acabar con la política de “pies secos, pies mojados” que desde 1995 permitía a los cubanos permanecer en Estados Unidos, incluso si llegaban ilegalmente en barco, siempre y cuando pusieran un pie en el suelo estadounidense. Como resultado, los cubanos ya no disfrutan del trato preferencial que tenían por tan solo poner un pie en territorio americano automáticamente eran recibidos, ahora los cubanos serán tratados de acuerdo a las leyes migratorias de los Estados Unidos como cualquier otro y se unieron a las filas de los “indocumentados” esperando poder entrar legalmente.

La administración del presidente Trump puso fin al acercamiento diplomático con Cuba y amplió drásticamente las deportaciones. En 2018, 463 cubanos fueron deportados de regreso a Cuba.

Comenzando con Trump y continuando con Biden, los que no son cubanoamericanos tienen prohibido enviar dinero a Cuba, los cruceros tienen prohibido navegar desde EEUU a Cuba y el tráfico aéreo comercial a Cuba se ha detenido en gran medida. El gobierno de Estados Unidos informó que 35,738 cubanos intentaron ingresar ilegalmente a EEUU durante los primeros cinco meses de este año.

Actualmente los demócratas en Florida solo tienen el 6% de los votantes cubanoamericanos y es poco probable que la administración Biden intente mejorar las relaciones con Cuba. A esto se suma la imperante necesidad de Biden de evitar a toda costa cualquier mal entendimiento sobre Cuba con el senador demócrata Robert Menéndez de Nueva Jersey, quien es cubanoamericano y presidente del poderoso Comité de Relaciones Exteriores en el Congreso,  de ahí que su voto en el Senado es de vital importancia, aunado a que al día de hoy el Senado está dividido en 50 votos para los republicanos y 50 votos para los demócratas.

Foto: EFE

Si bien aún faltan varios años para las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024, es probable que Cuba esté en el corazón de los votantes latinos de Florida y será de gran importancia para los futuros candidatos presidenciales tanto demócratas como republicanos. Florida sigue siendo un estado imprescindible para los candidatos presidenciales republicanos. Entre los aspirantes presidenciales republicanos se encuentran los senadores Marco Rubio de Florida y Ted Cruz de Texas, ambos cubanoamericanos.

El futuro de Cuba está claramente en juego. El estancamiento económico prevaleciente es el resultado de la anticuada economía de planificación centralizada del estilo soviético de Cuba, su fracaso en adoptar reformas económicas orientadas al mercado y su insistencia en permanecer alineado con gobiernos represivos y autoritarios como Venezuela y Nicaragua. El gobierno cubano posee y opera la mayoría de las industrias en la isla, y la mayor parte de la fuerza laboral está empleada por el estado.  Sin subsidios del extranjero, Cuba no puede mantener a su población. Aún cuando el entonces candidato Joe Biden a “revertir las políticas fallidas de Trump que no hacen mas que infligir daño a los cubanos y las cubanas y sus familias”, el Gobierno de los Estados Unidos e Israel, votaron en contra de una resolución (23 de junio de 2919) de Naciones Unidas, apoyada por 184 países que exige el fin al bloqueo comercial, económico y financiero que mantiene Estados Unidos contra Cuba, desde hace más de 60 años.

El 22 de julio, el presidente Biden anunció sanciones selectivas contra funcionarios del gobierno cubano por su participación en las violentas represiones contra los manifestantes antigubernamentales. Entre las medidas que la administración de Biden está explorando se encuentra proporcionar acceso de Internet para todas aquellas personas que están haciendo grandes esfuerzos de luchar contra la censura del régimen cubano y la implementación de la Ley Magnitsky, que permite a Estados Unidos imponer sanciones económicas a personas involucradas en abusos de derechos humanos y corrupción. La administración Biden está firmemente comprometida con los derechos humanos y la democracia.

Con los gritos de “Libertad” volviéndose a escuchar en las calles, solo podemos esperar que finalmente se produzca un cambio democrático en Cuba y que México como lo propuso AMLO en su discurso del 24 de julio honrando la memoria de Simón Bolívar pueda actuar como mediador de las partes en el conflicto ya que nos conviene a toda América que Estados Unidos sea fuerte en lo económico y en lo militar ante el crecimiento desmesurado de China que solo traerá grandes tensiones bélicas.

Correo: mgmagallon@aol.com

Twitter: @MinaMagallon

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