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La naturaleza es el futuro

De la tinta de Sergio Almazán.

Sergio Almazán Sábado 28 De Marzo, 2020 · 09:47 am
La naturaleza es el futuro
Medidas preventivas en México, ante la pandemia de Covid-19 / Foto: Reuters

Sirva este medio para enviarle un saludo solidario y afectuoso al talentoso y respetable artista Horacio Franco. En estos momentos que la naturaleza lo pone en cuarentena. Pronta y fructífera recuperación, querido maestro Franco.

La naturaleza no conoce la ansiedad humana que genera el futuro, ya que éste nunca está determinado o trazado, es una constante respuesta de interacción de la naturaleza y su impredecible relación con el ser vivo…Eso es justo el germen que domina, acelera o paraliza al hombre: el futuro nos produce ansiedad.

Estos meses en que la naturaleza rompió la tendencia de los futurólogos, sobre el dominio y conocimiento, constantes y efectos vitales del planeta, la ansiedad es el síntoma que nos domina. Nos inquieta el rumbo que tomará la naturaleza con respecto al futuro. Uno y otro se entienden, pero los humanos no sabemos descifrarlo.

Apenas comenzó la última recta de la segunda década del siglo XXI y todo dio un giro: la naturaleza nos ha demostrado que es impredecible. Cada vez, nos enfrentamos a más riesgos del sistema como lo ha demostrado el Covid-19. Para los científicos y los seres humanos comunes –que nos creímos los dominantes del planeta por estar hiperinformados, por tener información a toda hora y de todos lados en la palma de la mano–, ¡No lo vimos venir! No sospechamos ni pudimos medir de qué tamaño era el efecto viral; incluso ni siquiera ahora lo podemos proyectar. Estamos dentro de la vorágine de la naturaleza. El futuro no asoma su mirada donde podrían los futurólogos vislumbrar el trayecto que tomará la humanidad con respecto a esta pandemia.

Todo comienza a cambiar; la naturaleza está probándonos y reprobándonos en nuestra interrelación. Nos reta a aprender y aprehendernos de sus efectos, de sus causas y sus demostraciones de civilidad más grande y poderosa de lo que el hombre es capaz de producir: el dominio de la ansiedad.

Para comenzar a trabajar en nuestra ansiedad hay que partir, dice Pentti Malaska: revisando nuestro actuar del presente y del pasado-. Es decir, observarnos y recordar para analizar, percibir y corregir. Ya que la intuición, la percepción y reflexión son los ejes de cambio. Concluye el investigador finlandés: sin percepción no hay futuro. Esa mirada crítica, analítica y responsable nos ha fallado para los momentos de crisis; vivimos en presente permanente, borrando el pasado y no cuidando el futuro.

Mucho de lo que el virus se ha propagado es por nuestro actuar, por nuestra falta de percepción y observación. No hemos sabido orientar las acciones a la prevención, a la recomendación y la instrucción. Nos sentimos indestructibles, infalibles, inconmensurables… hasta que la naturaleza pone a prueba la fragilidad de nuestra poderosa necedad o soberbia.

Saldremos de este círculo, de esta situación, ¿Cómo?; ¿Cuál será la lección aprendida?; ¿De qué forma veremos el futuro y la naturaleza?… No lo podemos decir ni siquiera insinuar ahora. Pero lo cierto es que, el mundo no será el mismo, quizá ni nosotros para la naturaleza seremos lo que fuimos. Habremos cambiado y, quizá en el futuro una nueva generación habrá evolucionado, dado un paso más allá y más cerca con el diálogo con la naturaleza, nosotros estamos en deuda.

Necesitamos una conciencia a la vez más amplia y más aguda, con un autoexamen permanente y saber ante todo que “Donde crece el peligro, crece lo que nos salva”, como bien lo ha dicho el verso famoso de Hörderlin. Estamos en ese momento de profunda oportunidad para salvarnos y salvar la casa que habitamos: la naturaleza y su futuro.

 

Abramos la discusión: @salmazan71

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias