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La manipulación en redes sociales afecta los sistemas democráticos

En la tinta de Arturo Barba

Arturo Barba Viernes 6 De Septiembre, 2019 · 06:40 am
La manipulación en redes sociales afecta los sistemas democráticos
Política en las redes sociales / Ilustración

Información manipulada por las redes sociales puede influir en los resultados electorales, sobre todo cuando estas se convierten en los principales canales de información, confirma un estudio publicado esta semana en la revista Nature por investigadores de Estados Unidos, México y Reino Unido.

El análisis, en el que participó el mexicano Antonio A. Arechar, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), muestra que el flujo de información entre los individuos en una red social puede ser “manipulado” para sesgar las percepciones de cómo votarán los demás en una comunidad, lo que puede alterar los resultados electorales.

“Nuestro análisis matemático revela un fenómeno que llamamos ‘información manipulable o fraudulenta’ (gerrymandering en inglés): la estructura de la red de influencia puede impactar en el resultado del voto hacia una de las partes, incluso cuando ambas tienen el mismo tamaño y cada jugador tiene el mismo alcance”, señala el artículo científico.

“Un pequeño número de fanáticos, cuando se coloca estratégicamente en la red de influencia, también puede inducir información fraudulenta y, por lo tanto, sesga los resultados de una votación”.A través de experimentos con más de 2 mil 500 personas y modelos computacionales, los investigadores encontraron patrones de conexiones de estas redes que influyen en lo que los votantes creen sobre las intenciones de voto de los demás.

Esta influencia es importante porque las personas cambian sus propias perspectivas y su votación, ya sea como respuesta a la propagación del comportamiento conocido como “contagio social” o en base a consideraciones estratégicas. Estos patrones pueden convertirse en obstáculos que hasta ahora no son reconocidos para la toma de decisiones en los sistemas democráticos.

Internet y otros avances tecnológicos han eliminado las barreras geográficas y han permitido a las personas de todo el mundo interactuar en tiempo real en torno a intereses comunes, pero están comenzando a competir o reemplazar la información de los medios de comunicación a nivel nacional y local, con estrategias de “conversación” con un discurso personalizado y Ad libitum (a placer o a voluntad).

En pocas ocasiones un artículo científico donde ha participado algún investigador mexicano ha ganado la portada de la prestigiosa revista Nature, como ocurrió esta semana.

En dichas redes virtuales, las personas, en lugar de ampliar sus esferas de asociación, gravitan hacia interacciones con contenido ideológicamente alineado a individuos de mentalidad similar, por lo que se puede generar lo que se conoce como “burbujas de filtro”, en las que las personas solo ven un subconjunto algorítmicamente relacionado de datos con opiniones y preferencias políticas similares. Las burbujas de filtro refuerzan las opiniones políticas, o incluso las hacen más extremas e impulsan la polarización política.

El equipo de investigadores, integrado también por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, la Universidad de Oxford y la Universidad de Houston, correlacionó el modelo de las redes sociales con su impacto en la toma de decisiones y el comportamiento de las personas a la hora de votar, examinó situaciones en las que dos grupos de individuos compiten por una decisión contenciosa, bajo el riesgo del estancamiento probable o “punto muerto” indeseable que suele gravitar en discusiones polarizantes con opiniones fuertemente divididas con temas como el aborto, la inmigración, la diversidad sexual, entre otros, y donde ambas partes prefieren tomar decisiones “salomónicas” y ceder antes de sufrir un estancamiento devastador. En estas votaciones cerradas los individuos suelen analizar la manera en cómo sus correligionarios votarán y aquí entra en juego la manipulación de la información en las redes y grupos cerrados, donde tiene un gran impacto la distorsión de la percepción y la información falsa dentro de un grupo particular.

El modelo experimental de votantes en una elección basado en la teoría de juegos –teoría matemática para analizar el comportamiento estratégico– se probó en 2 mil 520 personas que jugaban en línea en grupos de 12 personas. El modelo y el experimento compartían las mismas reglas: cada individuo tenía un resultado preferido, pero todos se inclinaban por el consenso, aun sobre el resultado menos favorecido, a la inacción.

Los investigadores brindaron información manipulada sobre la “intención” de voto de las demás personas que formaron las redes de cada individuo y observaron que, sin necesidad cambiar el número de conexiones que cada uno tenía, las redes pudieron ser conectadas de tal manera que algunas personas llegaron a conclusiones totalmente contrarias a las preferencias de su comunidad. Se percataron de que estas percepciones erróneas pueden influir en el curso de una elección.

Este proceso de “información manipulada o fraudulenta” se organiza en estructuras de red que impulsan patrones asimétricos de contagio social, donde se distorsionan las percepciones de los votantes sobre las preferencias de los demás, se influye estratégicamente en personas indecisas, o los miembros de un grupo desperdician su capacidad de influir en personas de ideas afines.

Otra manera de operar es la manipulación geográfica; aquí se concentra a los votantes de un partido de oposición en pocos distritos electorales y se difunde la idea manipulada de una supuesta mayoría en un mayor número de distritos. La concentración de cierta preferencia en la mayoría de distritos no es lo que importa, sino, más bien, la forma en que se organizan las conexiones entre ellos y se difunde una falsa percepción que puede materializarse el día de la votación en una elección.

De acuerdo con el estudio, el impacto de esta manipulación por redes sociales puede llegar hasta el 40% de diferencia, cuando las dos partes tienen el mismo tamaño, e incluso se puede llegar a revertir una diferencia de 2 a 1, permitiendo que el partido minoritario gane una mayoría de votos.

En años anteriores los medios de comunicación tradicionales cumplían dicha función de manipular la información, eso lo sabemos bien los mexicanos, pero con el surgimiento de medios online y las redes sociales estos procesos han cambiado y ahora surgen modos de distribución basados en tecnologías de conexiones de redes prediseñadas y altamente dinámicas que cambian como resultado de numerosas retroalimentaciones entre personas y máquinas.

Con algoritmos que sugieren conexiones y que se adaptan ante las respuestas de las personas estas interacciones y procesos alteran la información que reciben las personas y, por ende, su manera de percibir la realidad. Un algoritmo es un conjunto de instrucciones ordenadas y finitas que permite realizar una actividad a través de pasos sucesivos, con los cuales se diseñan programas de software, aplicaciones, programación de robots, computadoras, o máquinas. Estas técnicas orientadas a la publicidad o la propaganda política con microobjetivos ofrecen una herramienta potente para el manejo y la manipulación de la información.

La democracia requiere un electorado informado, sin embargo, los resultados de esta investigación confirman que algunos avances tecnológicos cambian la forma en que la información fluye a través de la sociedad con graves consecuencias para el proceso democrático. En la actualidad, las redes sociales no están sujetas a regulaciones o requisitos de transparencia como ocurre con los medios de comunicación tradicionales; de ahí la importancia de que las personas integren fuentes de información diversas cuando toman decisiones, especialmente en contextos sociales.

Con este estudio ha quedado científicamente confirmado que las redes sociales pueden distorsionar la información ya sea a través de fanáticos o robots (bots) automatizados, que obstaculizan y pueden dañar los sistemas democráticos, como ocurrió en las votaciones del Brexit y en la elección de Donald Trump, con las empresas Cambridge Analytica y Facebook.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com