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La izquierda legendaria

¿Qué es la izquierda? Hay muchos tipos: la marxista, anarquista y socialdemocracia, Héctor Zagal te explica cada una de ellas.

Héctor Zagal Domingo 20 De Junio, 2021 · 07:00 am
La izquierda legendaria
La izquierda filomarxista considera que el motor de la historia es la lucha de clases / Foto: EFE

Izquierda y derecha son términos jabonosos, palabras gaseosas que se utilizan en la palestra política con bastante descuido y, en no pocas ocasiones, con mala intención. La más de las veces, los adjetivos “izquierdista” y “derechista” son armas arrojadizas, adjetivos que se utilizan para descalificar retóricamente al adversario político. Pero, ¿qué es izquierda y derecha? No son conceptos monolíticos. Así como hay muchos tipos de derecha, hay muchos tipos de izquierda. Me atrevo, sin embargo, a decir que hay tres familias básicas de izquierda. Se trata, por supuesto, de un boceto, un mero esquema.

En primer lugar, está la izquierda de filiación marxista, como la que se vivió en la China de Mao, la Unión Soviética de Stalin, y la Cuba de Fidel Castro. La izquierda filomarxista considera que el motor de la historia es la lucha de clases, niega el derecho de los individuos a la propiedad privada de los medios de producción, descree del libre mercado, postula una economía centralmente planificada, desconfía de la democracia liberal, apuesta por la dictadura del proletariado, y es materialista. Para los marxistas, la cultura, la religión, el arte, el derecho son reflejos inequívocos de la estructura económica, del modo de producción de una sociedad. En la práctica, la mayoría de los gobiernos de izquierda marxista fueron totalitarios y negaron a sus ciudadanos derechos básicos como el de elecciones libres y, menuda paradoja, el sindicalismo libre. En muchos casos, se persiguió la disidencia política y se censuró ferozmente el mundo de la literatura y el arte. Aunque Marx se consideraba antimilitarista, las fuerzas armadas han jugado un papel decisivo en el funcionamiento de los gobiernos filomarxistas.

En segundo lugar, está la izquierda anarquista. Ésta desconfía instintivamente de la autoridad, especialmente del Estado, y privilegia la libertad individual. Obviamente, el anarquismo no simpatiza con las fuerzas armadas, institución donde se privilegia la obediencia y la jerarquía. El anarquismo de izquierda promueve la equidad y la justicia social pero, al igual que el liberalismo, pone en el centro al individuo. Paradójicamente, la izquierda y la derecha radicales se intersectan en su culto a la libertad. En su versión más radical, el neoliberalismo se convierte en anarcoliberalismo. Anarquistas de izquierda y anarcoliberales de derecha pretenden reducir a su mínima expresión al Estado para maximizar la libertad individual. Se distinguen, eso sí, en la vocación social del anarquismo de izquierda y en la centralidad del derecho de propiedad del anarcoliberalismo.

Finalmente, está la izquierda socialdemócrata. La socialdemocracia promueve la actitud crítica en política, cultura y ética; en consecuencia, aborrece el caudillismo y el culto a la personalidad del líder. La actitud crítica del socialdemócrata lo lleva a recelar de la concentración del poder y a estar en guardia contra un Estado demasiado fuerte. De ahí que la socialdemocracia comulgue con el principio liberal de la separación de poderes en el gobierno.

La socialdemocracia, en efecto, considera que la democracia es la mejor forma del gobierno. Los socialdemócratas reprueban las dictaduras, ya sean personales, del proletariado e, incluso, la dictadura de las mayorías. De ahí que los socialdemócratas privilegien los consensos y los mecanismos que dan voz a las minorías. Los gobiernos socialdemócratas no son adversarios de las fuerzas armadas, pero no se apalancan en ellas para desplegar sus políticas públicas. Saben que el militarismo es la muerte de cualquier democracia. La socialdemocracia propugna un Estado robusto, capaz de garantizar el derecho a la educación, a la salud y otros derechos sociales. Para ello, aplica impuestos importantes al gran capital, pero no considera que el libre mercado sea un mecanismo perverso. Habitualmente, la socialdemocracia se entrelaza con el feminismo, el ecologismo y la tolerancia en cuestiones de sexualidad y uso de drogas. Y es que, al igual que el anarquismo y el liberalismo, el socialdemócrata cree en la libertad individual. La socialdemocracia ha tenido un papel decisivo en países como Alemania, Dinamarca y Suecia, pero es prácticamente inexistente en Estados Unidos.

El común denominador de la izquierda es la desconfianza en el mercado como mecanismo eficaz e infalible para la repartición de la riqueza. Como vemos, son muchos los matices de las izquierdas hasta el punto uno puede preguntarse si la categoría “izquierda” sigue siendo válida en política.

@hzagal

(El autor es conductor del programa “El Banquete del Dr. Zagal” y profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad Panamericana)

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias