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La fragilidad de los jueces

De la tinta de Enrique Rodríguez.

Enrique Rodríguez Jueves 18 De Junio, 2020 · 08:58 am
La fragilidad de los jueces
El juez Uriel Villegas Ortiz, fue asesinado en su domicilio junto a su esposa / Especial

Era un día importante para el Poder Judicial de la Federación, se estrenaba su sistema de juicios en línea, considerada una respuesta tecnológica oportuna para tratar de regularizar en lo posible, el sistema de impartición de justicia durante la pandemia. Minutos antes del mediodía del martes, observaba como es mi costumbre la sesión del pleno de la Suprema Corte que fue interrumpida por su presidente para anunciar a sus colegas la ejecución de un juez federal adscrito en Colima.

Nunca antes, desde que se transmiten en tiempo real las sesiones del Máximo Tribunal se había dado en ese contexto una noticia de esta naturaleza, que se hizo oficial de forma escalofriante en voz del propio Arturo Zaldívar.

El informe que confirmaba el crimen, provenía del Consejo de la Judicatura Federal y produjo un automático sentimiento de vulnerabilidad ante el recrudecimiento de la violencia a la que tristemente nadie es ajeno en México. Uriel Villegas Ortiz, juez de control adscrito en el Centro de Justicia Penal Federal en Colima, fue asesinado en su domicilio junto a su esposa, esa mañana del 16 de junio con cerca de 20 disparos de arma de fuego, detonados por sicarios que tenían claro el objetivo. Era una joven pareja con dos hijas menores, que apenas hace cinco meses habían llegado a radicar a esa ciudad.

Villegas Ortiz tenía poco más de tres años de haber sido designado Juez de Distrito. Bajo el nuevo sistema penal, otorgaba órdenes de aprehensión y realizaba audiencias preliminares en procesos federales relacionados a delincuencia organizada y narcotráfico. Lo que automáticamente es una línea de investigación que debe seguir la Fiscalía General de la República, que dos horas después del mensaje del Presidente de la Corte anunció que asumía la competencia en el caso que ha causado poderosa indignación a nivel nacional.

El ministro Zaldívar, notoriamente consternado pidió el apoyo de las autoridades competentes para garantizar la seguridad de las juzgadoras, juzgadores y sus familias, además de una investigación a fondo. También anunció que se fortalecerán las medidas de seguridad para los impartidores de justicia, recordó que es obligación del Estado garantizar la seguridad de los ciudadanos, pero de manera especial de aquellos que arriesgan su vida en el desempeño de sus responsabilidades. Más tarde en un comunicado el CJF subió el tono para calificar estos crímenes como actos intimidatorios. La forma de las ejecuciones y los primeros indicios apuntan hacia el Cartel Jalisco Nueva Generación.

 

EDICTOS

Los destinatarios de la justificada reacción de indignación del titular del Tribunal Constitucional son sin lugar a dudas, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, Alfonso Durazo, Alejandro Gertz Manero y el gobernador José Ignacio Peralta. Todos comparten un común denominador, han sido rebasados dramáticamente por la delincuencia organizada que se siente muy cómoda con el absurdo mensaje de “abrazos, no balazos”. Las instituciones han sido vapuleadas por los criminales que están envalentonados ante la ineficacia del Gobierno Federal. El mensaje que deja el asesinato de Uriel Villegas Ortiz, provoca un sentimiento de desamparo entre sus colegas, que al decidir sobre un asunto delicado recordarán que en este país el plomo si puede silenciar a la justicia.

Ayer por la tarde, el Presidente del Tribunal Constitucional dijo contundente ante integrantes de la Barra Mexicana Colegio de Abogados que la ejecución del Juez de Control en Colima es un crimen de Estado.

Hasta el próximo jueves.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias