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La elección por la presidencia de Morena

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 7 De Agosto, 2019 · 10:39 am
La elección por la presidencia de Morena
Actualmente, Yeidckol Polenvsky es la presidenta nacional del partido y buscará reelegirse por un periodo más

Aunque todavía no hay una fecha definida para que Morena renueve su dirigencia nacional, se sabe que esto ocurrirá entre octubre y noviembre de este año. Actualmente, Yeidckol Polenvsky es la presidenta nacional del partido y buscará reelegirse por un periodo más, pero para ello tendrá que competir contra Bertha Luján, Mario Delgado y Alejandro Rojas, quienes también han manifestado su interés por ocupar la dirigencia partidista.

Morena es el partido más joven de los que actualmente tienen registro, apenas en 2015 se convirtió en partido político nacional. Desde entonces ha tenido tres presidentes, el primero fue Andrés Manuel López Obrador y el segundo Martí Batres Guadarrama, hoy presidente de la República y de la Mesa Directiva del Senado, respectivamente.

Las implicaciones de la elección de la nueva dirigencia nacional de Morena son muchas, pues se trata de la primera fuerza política. Además de ocupar la presidencia de la República tienen 259 diputaciones federales, 59 senadurías, 5 gubernaturas (que a partir de noviembre serán 6). Morena es el grupo mayoritario en 19 congresos locales y, por si fuera poco, encabezan e integran un número importante de cabildos. Encabezar tal fuerza política no es una posición menor.

Quien resulte electo como presidenta o presidente comandará el partido en las elecciones de 2021, mismas que serán fundamentales para consolidarse como una fuerza política real y permanente, o en caso contrario, caer víctima de sus propias facciones y luchas de poder. Aunque en 2018 la ola de triunfos electorales obtenidos fue avasallante, en 2019 la historia no fue igualmente exitosa, ya que si bien, se alzaron con las dos gubernaturas en juego, prácticamente todos los procesos internos del partido se definieron en los tribunales electorales, pues las disputas políticas y jurídicas por las candidaturas fueron la norma y no la excepción.

La gran debilidad de Morena para estas elecciones internas, además de las divisiones que puedan dejar, es su falta de estructura partidista y de reglamentación, lo que también compromete su viabilidad hacia el futuro. Es común que los partidos políticos en México no se preocupen por tener órganos internos profesionales y sólidos para hacerse cargo, por ejemplo, de organizar sus procesos electivos o de resolver conflictos, aunado a que en muchos casos la reglamentación que hace posible estos procesos es muy vaga o incluso inexistente.

Si bien Morena creó una Comisión Nacional para organizar y dar seguimiento al proceso interno, cuyos trabajos encabeza Leonel Godoy, se trata de un órgano conformado exprofesamente para esta elección. Morena al ser un partido político de relativamente reciente creación y haber tenido un crecimiento en las preferencias electorales tan grande, poco se ha enfocado en afinar su propia regulación y conformar las estructuras internas necesarias y suficientes para garantizar una elección interna de calidad, exenta de conflictos y auténticamente democrática.

El mejor antecedente de las indeseables consecuencias que pueden suscitarse si no se cuida el desarrollo de estos procesos está en el PRD. Basta recordar que sus procesos para elegir dirigencias nacionales se han visto plagados de conflictos que han terminado en trifulcas físicas y legales, y que han dejado al partido con fracturas insuperables.

Si bien, la elección de la dirigencia nacional de Morena es un tema que principalmente debe ocupar y preocupar a sus militantes y simpatizantes, también es de gran relevancia para el país en general, pues tendrá repercusiones en el contexto político nacional y seguramente en el ejercicio de las funciones legislativas y de gobierno.

Ésta será la gran oportunidad de que Morena demuestre si de verdad busca ser una fuerza política que permanezca en el horizonte político nacional en los años por venir, constituyéndose como una alternativa política más allá de un líder carismático, o si su falta de estructura y las divisiones políticas serán el «Waterloo» al estilo PRD.

@EspinosaSilis