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La crisis de los partidos políticos

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 13 De Marzo, 2019 · 10:43 am
La crisis de los partidos políticos
Resulta innegable que el sistema de partidos políticos en México, y los partidos en sí mismos viven una crisis mayúscula. No sólo por los resultados electorales del pasado 2 de julio históricamente adversos para los tres partidos políticos tradicionales, en los que se demostró que han perdido gran parte de su fuerza política

Resulta innegable que el sistema de partidos políticos en México, y los partidos en sí mismos viven una crisis mayúscula. No sólo por los resultados electorales del pasado 2 de julio históricamente adversos para los tres partidos políticos tradicionales, en los que se demostró que han perdido gran parte de su fuerza política, al punto de que el PRD quedó al borde de la desaparición; sino también porque diversos sondeos de opinión sitúan a los partidos políticos como las instituciones más desprestigiadas y en los que menos confianza tiene la ciudadanía.

De forma paradójica, en el Congreso de la Unión hemos visto una marea de iniciativas legislativas que proponen reformar al sistema político y electoral mexicano. Tan solo en el primer periodo de la actual legislatura se presentaron 57 iniciativas, en las que se abordaron temáticas tales como: representación política de los mexicanos residentes en el extranjero; financiamiento público a partidos políticos; violencia política de género; cuotas de postulación; paridad de género; organización electoral; candidaturas sin partido; reelección; infracciones en materia electoral; democracia directa; compromisos de campaña; diputaciones plurinominales; voto domiciliado; magistraturas de la Sala Superior del TEPJF, y designación de las y los ministros de la SCJN.

Llama la atención que ninguna de las propuestas aborda temas relacionados con la democracia interna de los partidos políticos, siendo que éste es uno de los pendientes más grandes del sistema electoral mexicano, hacer que los partidos sean verdaderas organizaciones aglutinadoras de preocupaciones ciudadanas en las que se busque promover la participación de las personas en la vida política del país.

La debacle institucional de los partidos políticos se debe, en gran parte, al manejo cupular que se hace de ellos, en el que diferentes grupos de militantes luchan por el control del partido y una vez que lo obtienen coptan a las estructuras para que trabajen a favor de sus propios intereses, controlando no sólo los órganos directivos del partido, sino también las candidaturas que postula cada fuerza política. Las dirigencias partidistas, las prerrogativas a las que tienen acceso y las candidaturas que postulan se han convertido en botines que se reparten entre unos cuantos, los elegidos para detentar el poder político. Y todo esto antes de verse frente a frente con la ciudadanía en las urnas.

En este mismo sentido, las estructuras de los partidos por lo general se terminan utilizando como burocracias alternativas para refugiar a quienes no consiguieron un cargo de elección popular o que no se pudieron colocar en algún cargo público dentro de un gobierno emanado de la fuerza política a la que pertenecen. Esta utilización de los partidos, muchas veces contribuye a minarlos desde su interior y los debilita frente a otros.

Aunado a lo anterior o quizá por ello, los partidos políticos no han buscado ampliar su base ciudadana, formar cuadros y liderazgos, y desafortunadamente tampoco sobran los incentivos para que la ciudadanía busque integrarse a un partido político, pues las posibilidades de formar parte de su dirigencia o de acceder a una candidatura son remotas.

Actualmente existen más de 100 organizaciones ciudadanas que buscan obtener su registro como partido político nacional, las cuales deben lograr entusiasmar al menos a 233 mil 945 personas para que se asocien y se acrediten el mínimo de integrantes para formar un nuevo partido político. En cuanto a los partidos políticos que cuentan con registro ante la autoridad electoral, año con año hemos visto como el número de militantes en los partidos políticos se reduce, de manera que prácticamente todas las fuerzas políticas cuentan con casi el mínimo indispensable que exige la ley.

Los partidos políticos ignoran que gran parte del descontento con la clase política y con la democracia lo han originado ellos, y si no lo desconocen, aún peor, no les importa. Hace tiempo ya, han olvidado que su único fin no es ganar elecciones, sino que también de que deben ser promotores incansables de la construcción de ciudadanía a través de la participación ciudadana y la educación cívica.

Sin embargo, a pesar de la crisis de los partidos políticos, ellos mismos, sus legisladores no se han preocupado por buscar exigirles más para que se democraticen, para fortalecerse, para que sean pues, una alternativa viable de involucramiento de la ciudadanía en los asuntos públicos. A unos, los resultados electorales de 2018 los dejaron deslumbrados y a otros desarticulados. Esperemos que esto no sea el inicio del debilitamiento y prácticamente desaparición del sistema de partidos políticos, pues finalmente esto, es la base de nuestra democracia.

@EspinosaSilis