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La cloroquina contra COVID-19

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 5 De Junio, 2020 · 08:33 am
La cloroquina contra COVID-19
Los investigadores señalan que la cloroquina, al ser alcalina, bloquea el virus al elevar el nivel de pH del cuerpo / EFE

El 4 de febrero de 2020, cuando la enfermedad COVID-19 aún no tenía nombre y el nuevo coronavirus conocido como 2019-nCoV se extendía por toda China y en otros 12 países, un grupo de prestigiosos científicos del Instituto de Virología de Wuhan y del Instituto de Farmacología y Toxicología de Pekín, encabezados por Zhengli Shi, publicó la primera referencia científica sobre la efectividad del uso de medicamentos derivados de la cloroquina.

En ensayos con células humanas infectadas por el virus, los investigadores señalan que la cloroquina, al ser alcalina, bloquea el virus al elevar el nivel de pH del cuerpo y evita que las proteínas espiga en el exterior del coronavirus se unan con el receptor celular que usa de puerta de entrada para invadir las células llamada enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2); frustra este proceso llamado “glicosilación”.

Señala que la cloroquina estimula el sistema inmunitario, lo que indirectamente aumenta la capacidad del cuerpo para combatir un virus, y proporciona esta protección en dos etapas, antes y después de que la célula esté infectada, lo que indica que puede usarse como profiláctico.

A cuatro meses de esa publicación en la revista Cell Research, este compuesto y sus derivados como la hidroxicloroquina, utilizados desde hace años en el combate contra la malaria o paludismo, la artritis reumatoide y lupus, entre otros, se encuentra en la palestra médica, sobre todo a raíz de que el presidente estadounidense, Donald Trump, sin bases científicas ni médicas concluyentes, ha admitido que se automedica con hidroxicloroquina y ha promovido su autoconsumo casi como una “cura milagrosa” contra la pandemia.

Ante la urgencia de contar con tratamientos, medicamentos y vacunas contra la COVID-19 se han llevado a cabo varias investigaciones para analizar el efecto de las cloroquinas que han arrojado resultados contradictorios, que en otras circunstancias hubieran requerido análisis y pruebas de mediano y largo plazos. Algunas de ellas señalan que no se ha probado su efectividad contra el coronavirus y que se pueden producir efectos secundarios riesgosos como arritmias cardíacas. Otras, indican que pueden tener un efecto inhibidor del virus y antiinflamatorio sobre todo, en etapas iniciales de la enfermedad.

Estos compuestos fueron obtenidos hace cientos de años de la corteza de los árboles Cinchona en Perú, donde los indígenas la utilizaban en su medicina tradicional para tratar la fiebre y escalofrío. En el siglo XVII, fue introducida a Europa como Quina, donde se empezó a usar contra la malaria; pero no fue sino hasta el siglo XX que la empresa Bayer extrajo la cloroquina a la que llamó Resochin, pero por su alta toxicidad fue casi olvidada. Durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno estadounidense la aplicó como medicamento contra la malaria que, junto con varios de sus derivados es ampliamente utilizado contra esta enfermedad parasitaria que cada año ocasiona la muerte de 500 mil personas, principalmente en África.

Sin lugar a dudas, la investigación más polémica en torno a estos compuestos fue publicado el pasado 22 de mayo en la revista británica The Lancet, una de las más prestigiosas en el campo biomédico y del cual los autores y editores se tuvieron que retractar.

El estudio llevado a cabo por Mandeep R. Mehra, de la Escuela de Medicina de Harvard; Sapan S. Desai, de la Corporación Surgisphere; Frank Ruschitzka, del Hospital Universitario de Zurich; y Amit N. Patel, de la Universidad de Utah, sostiene que tras un análisis de 96 mil 32 pacientes infectados por SARS-CoV-2 (cuya edad media fue de 53.8 años, 46.3% mujeres) de 671 hospitales en seis continentes, descubrieron que el tratamiento con cuatro compuestos de cloroquina (cloroquina sola, cloroquina con un macrólido –un antibiótico–, hidroxicloroquina sola o hidroxicloroquina con un macrólido), arrojó una amplia mortalidad hospitalaria, así como la aparición de arritmias y fibrilación ventriculares.

Ante estos resultados, la Organización Mundial de la Salud (OMS) que lleva a cabo un ensayo global Solidarity que busca probar medicamentos y tratamientos terapéuticos en 100 países del planeta, entre ellos México, incluidas las cloroquinas, decidió suspender las pruebas con estos compuestos.

Sin embargo, hubo varios aspecto que llamaron la atención de esta investigación, en primer lugar, la base de datos tan amplia “masiva” que uniformiza a los pacientes sin importar el país y la calidad de la atención recibida, y otro aspecto fue la información de más de 4 mil 400 pacientes de países africanos (ni siquiera existe esa información epidemiológica en México), lo cual despertó la suspicacia de investigadores externos al estudio.

La base de datos utilizados pertenece a la empresa Surgisphere, propiedad de uno de los cuatro autores del estudio: Sapan Desai, quien ante una revisión de pares independiente que pretendía evaluar el origen de los elementos de la base de datos, confirmar su integridad y replicar los análisis, se negó a transferir la información argumentando que se violarían los acuerdos de los clientes y los requisitos de confidencialidad.

Ante esta negativa, los otros tres autores, Mehra, Ruschitzka y Patel, retiraron el artículo y se retractaron en una carta enviada a The Lancet: “no podemos seguir garantizando la veracidad de las fuentes de datos primarios”, dijeron.

El 2 de junio los editores de la revista expresaron su preocupación: “Se han planteado importantes preguntas científicas sobre los datos reportados en el artículo Hidroxicloroquina o cloroquina con o sin macrólido para el tratamiento de COVID-19: un análisis multinacional. Aunque está en curso una auditoría independiente sobre la procedencia y validez de los datos encargada por los autores no afiliados a Surgisphere, cuyos resultados se esperan muy pronto, estamos emitiendo una expresión de preocupación para alertar a los lectores sobre el hecho de que preguntas científicas serias han llamado nuestra atención. Actualizaremos este aviso tan pronto como tengamos más información”.

Ante estos hechos, Tedros Adhanom secretario general de la OMS, informó que el ensayo Solidarity ha decidido retomar todos sus ensayos clínicos con hidroxicloroquina a pesar de las dudas existentes sobre este fármaco. “El comité independiente ha revisado los datos de mortalidad asociada al fármaco y no ha encontrado razones para no continuar con el ensayo, por lo que el comité ejecutivo de la OMS ha dado orden de retomarlo”.

Cabe recordar que este ensayo global además de analizar la hidroxicloroquina o cloroquina está probando otros tres tratamientos: remdesivir, un antiviral utilizado contra el Ébola; el interferón, y lopinavir/ritonavir, dos antirretrovirales usados contra el VIH.

Como muchos otros aspectos relacionados con la lucha contra la pandemia de COVID-19 las mejores herramientas con las que cuenta la humanidad son la ciencia y la tecnología, y aunque con esta historia se constata que, como en toda actividad humana, la ciencia no está exenta de errores e incluso de fraudes, pero cuenta con un mecanismo que le permite corroborar y comprobar los resultados y procesos de las investigaciones: la revisión, el análisis y la replicación de pares.

En tiempos de urgencia mundial solo con la investigación científica se podrán responder muchas de las interrogantes que aún están sin respuesta, como la efectividad de la cloroquina y otros fármacos.

 

Descubren la estructura ceremonial maya más antigua y grande

Un equipo de científicos de Canadá, Estados Unidos, Francia, México y Japón descubrieron la estructura monumental más antigua y más grande construida por la civilización maya, localizada hasta la fecha.

Los investigadores encabezados por Takeshi Inomata, de la Universidad de Arizona, utilizaron la tecnología LIDAR acrónimo en inglés de Detección y Localización de Imágenes por Láser (Laser Imaging Detection And Ranging), con el que se llevó a cabo el mapeo láser aéreo de un sitio maya previamente desconocido en Tabasco, llamado Aguada Fénix.

Con LIDAR se creó un mapa 3D de la superficie y observaron que debajo de los sembradios de los campos y la maleza de la selva hay una plataforma elevada que mide mil 413 metros de norte a sur y 399 metros de este a oeste. La construcción está a 10-15 metros sobre el área circundante con 9 calzadas que se extienden desde la plataforma.

Esta enorme plataforma construida con arcilla y tierra contiene una estructura que comprende un montículo occidental y una plataforma oriental; en el centro hay una pirámide que proporciona un sitio para realizar observaciones astronómicas o para mirar en el horizonte el amanecer en los solsticios de verano e invierno.

Asimismo, esta construcción revela alteraciones del paisaje a gran escala que ayuda a comprender cómo se desarrollaron las sociedades mayas y el surgimiento de las cortes reales mayas.

Entre el equipo de científicos que publicaron estos hallazgos en la revista Nature de esta semana, se encuentran las mexicanas María Belén Méndez Bauer, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Melina García Hernández, del Proyecto Arqueológico del Usumacinta Medio en Balancán.

Al llevar a cabo el análisis de datación por radiocarbono, las investigadoras estiman que la estructura fue construida entre 1,000 y 800 años antes de nuestra era (a. de n. e.), lo que las convierte en la estructura monumental más antigua de esta civilización.

Anteriormente, los arqueólogos pensaban que la civilización maya se desarrolló gradualmente con pequeñas aldeas que surgieron durante el período Preclásico Medio (1,000-350 a. de n. e). Sin embargo, este hallazgo junto con el reciente descubrimiento de los primeros centros ceremoniales, como una meseta artificial en Ceibal que data del 950 a. de n. e., se desafía este modelo.

Los autores señalan que, a diferencia de otros sitios arqueológicos del mismo período en la cultura olmeca, Aguada Fénix no tiene indicadores claros de marcada desigualdad social, como esculturas de individuos de alto estatus, por lo que sugieren que este complejo ceremonial muestra la importancia del trabajo comunitario en el desarrollo inicial de la civilización maya.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias