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La ciudad ya no es transparente

De la tinta de Sergio Almazán

Sergio Almazán Sábado 18 De Mayo, 2019 · 09:28 am
La ciudad ya no es transparente
Lo que ahora vivimos no es sino consecuencia de la enorme irresponsabilidad de todos los que habitamos, visitamos, producimos y circulamos por la ciudad y el Estado de México.

Sería el escritor Carlos Fuentes quien llamó a la ciudad, la región más transparente. Hace muchos años de aquella obra literaria y muchos ayeres también, que nuestra Ciudad de México dejó de tener cielos azules, noches estrelladas y ambientes cálidos y climas moderados.

Desde el 2006 en que entró en vigor la Norma del Sistema de Medición de los Índices Metropolitano de Calidad de Aire(IMECA) pasando por el programa de la CAMe tras la crisis de altísima emergencia ambiental en 2017, y ahora con lo que hemos vivido como la peor crisis ambiental en la ciudad, no se ha hecho frente a la contaminación que vivimos y generamos en la urbe más transitada por automóviles, la más poblada del continente y una de las que más generamos basura no degradable en el mundo.

Es decir lo que ahora vivimos no es sino consecuencia de la enorme irresponsabilidad de todos los que habitamos, visitamos, producimos y circulamos por la ciudad y el Estado de México. Sumándose así las tibias decisiones de los gobernantes, políticos y autoridades de la ciudad para encarar el problema desde hace más de dos décadas que comenzamos a dejar de ser la región más transparente.

Seguimos sin tomar acciones concretas, por el contrario se aplican medidas populistas como los ajustes a los programas de verificación, uso de autos y revisión catalizadores de autos que no deberían ya de circular por las calles de la ciudad.

A diario vemos circular camiones de transporte de personas y de carga emitiendo fumarolas negras; cantidad de automóviles de gran tamaño en periférico, calles principales y segundo piso con un solo pasajero. Es decir, seguimos sin hacer consciencia del impacto ambiental y los reglamentos ambientales sin adecuarse ni aplicarse.

Lo ocurrido esta semana y la tardía, torpe y sin respuesta concreta por parte de las autoridades de la ciudad de México y federales nos advierten que el trabajo de conciencia ambiental no es por decreto sino por derecho a habitar la urbe más poblada de América. Es un trabajo de todos sus habitantes los fijos y los satelitales: disminuir los productos, medios y materiales contaminantes del medio ambiente.

Junto al uso desmedido del automóvil en la ciudad, están las toneladas de basura, plásticos y unisel que a diario desechamos. Urge regularlo y aplicar la ley ambiental. Por lo pronto debemos comenzar en casa y la oficina por no consumirlos, ya que muchos de los plásticos de nuestros refrescos y bebidas diversas terminan en la vía pública, así como en los parques y jardines.

Lamentable lo que ahora estamos viviendo, y no es otra cosa que la síntesis y el resultado de la falta de políticas, programas y conciencia social de los ciudadanos sobre el impacto que nuestras acciones del pasado y del presente.

Lo que no podemos hacer, es pensar que es transitorio y otra vez volver con la negligencia que ha nos ha caracterizado en las últimas décadas. Por su parte, las autoridades no pueden sólo culpar a los anteriores gobiernos, ni esperar que nuestros dioses ancestrales nos ayuden.

Esta emergencia es una magnífica oportunidad para evitar tibiezas y estrategias populistas y actuar: hacer e implementar las leyes necesarias que cambien de una vez por todas las formas de habitar la ciudad de México. Lo exige nuestro medio ambiente.

Comencemos a actuar no usemos el automóvil en solitario, no usemos plásticos, ni dejemos las heces fecales de nuestras mascotas en la vía pública. No al unisel, a los envases de plástico en cafeterías y los refrescos si se van a consumir en botellas de vidrio. Es un buen inicio a favor del medio ambiente.

Abramos la discusión @salmazan71