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La administración de Joe Biden rescatará la ciencia

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 22 De Enero, 2021 · 07:21 am
La administración de Joe Biden rescatará la ciencia
Joe Biden, presidente de Estados Unidos / EFE

Sin alardear que trabajará doble turno al día o fanfarronear de ser el mejor presidente de su país, Joe Biden ha hecho mucho más en dos días de gobierno que el presidente mexicano, Andrés Manuel Lopez Obrador, en dos años.

De entrada, la nueva administración basará sus decisiones en el conocimiento científico y tecnológico. Para ello, elevó el nivel de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca (OSTP, por sus siglas en inglés) para conformar el gabinete. Al frente de ese despacho propuso al reconocido científico Eric Lander, quien deberá ser ratificado por el Senado estadounidense.

Será el asesor científico del presidente Biden y, al ser parte del gabinete, tendrá acceso a las decisiones presidenciales y aquellas de primer nivel del gobierno. Algo totalmente diferente a lo ocurrido durante los cuatro años anteriores, ya que en la administración Trump se despreció y relegó la ciencia.

 

Eric Lander será el asesor científico del presidente Biden / EFE

 

La OSTP coordina la política y las prioridades científicas entre los diversos departamentos, dependencias y agencias federales de Estados Unidos, incluidos los presupuestos que se pedirán al Congreso para los diversos planes y programas de investigación en campos como la ciencia, tecnología, medio ambiente, energía, espacio y salud, entre otros.

Lander participó en el Proyecto del Genoma Humano y es director fundador del Instituto Broad del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Harvard. Es uno de los investigadores más citados en el campo de la biología celular y sus libros en este campo son obligatorios para los estudiantes de posgrado en todo el mundo.

Pero Lander no es el único científico que forma parte del equipo del presidente Biden: también nombró a otros científicos de prestigio para puestos clave en su administración.

“La ciencia siempre estará a la vanguardia de mi administración y estos científicos de renombre mundial se asegurarán de que todo lo que hagamos se base en la ciencia, los hechos y la verdad”, señaló Biden en un comunicado del 15 de enero.

Además de Lander, la científica ganadora del Premio Nobel de Química en 2018, Frances Arnold, del Instituto Tecnológico de California, y Maria Zuber, geofísica del MIT, copresidirán el Consejo de Asesores en Ciencia y Tecnología del Presidente (PCAST). La investigadora del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton Alondra Nelson, experta en genética, raza y otros temas sociales, fue elegida por Biden para ser subdirectora de Ciencia y Sociedad de la OSTP.

 

Acción climática

En el ámbito ambiental se conformó un equipo con algunos cargos nuevos y otros existentes; por ejemplo, Gina McCarthy, especialista en políticas de salud ambiental y calidad del aire, será la primera zar climática del país y  coordinará los esfuerzos con el conjunto completo de agencias federales para promover la agenda climática de Biden. El exsenador John Kerry coordinará las negociaciones y acciones climáticas internacionales, y la Agencia de Protección Ambiental (EPA) será dirigida por Michael Regan, que tiene experiencia en asuntos de justicia ambiental.

A los 90 minutos de asumir la presidencia de Estados Unidos, Joe Biden deshizo las desatinadas “políticas ambientales” de la administración Trump y con una serie de decretos estableció las primeras medidas de su gobierno para avanzar en la lucha contra la crisis climática.

Con 15 órdenes ejecutivas se revivirán las regulaciones ambientales, se retomó al grupo de trabajo sobre el costo de las emisiones de carbono y se rescindió el permiso del controvertido oleoducto Keystone XL, que pretendía transportar arenas petrolíficas desde Alberta, Canadá, hasta Texas y que grupos de científicos y ambientalistas han señalado como de alto costo ecológico.

Asimismo, se inició el proceso que reincorporará a los Estados Unidos al acuerdo de París de 2015 sobre cambio climático.

 

Lucha contra la pandemia

Con casi 25 millones de contagios y más de 410 mil muertes Estados Unidos es el país que peor ha enfrentado la pandemia de COVID-19, a pesar de contar con algunas de las mejores instituciones médicas del planeta. El factor principal del desastre fue que la administración Trump relegó a la ciencia y basó sus decisiones en las creencias y prejuicios del hombre naranja.

Esta pésima gestión también fue una de las muchas razones por las cuales Trump perdió las elecciones presidenciales.

La crisis de salud sin precedentes por la pandemia es la principal prioridad de la administración de Joe Biden, por ello, entre las primeras medidas que tomó fue nombrar a científicos de primera línea al frente de esta lucha.

 

Atención de la pandemia en Nueva York / EFE

 

La investigadora especialista en VIH Rochelle Walensky será la jefa de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Francis Collins, quien también tuvo un papel destacado en el desciframiento del genoma humano, permanecerá como director de los Institutos Nacionales de Salud.

Anthony Fauci se mantendrá al frente del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y es el nuevo jefe de asesores médicos de la Casa Blanca.

David Kessler, pediatra, abogado y exjefe de la Administración de Alimentos y Medicamentos, asumirá la Operación Warp Speed, el esfuerzo continuo del gobierno de EE.UU. para financiar, desarrollar y distribuir vacunas y tratamientos contra la COVID-19.

Entre las órdenes ejecutivas firmadas por Biden se encuentra la reincorporación de Estados Unidos a la Organización Mundial de la Salud, y el día de ayer, 21 de enero, se presentó la Estrategia Nacional de Respuesta al COVID-19 y Preparación ante la Pandemia, que busca colocar la ciencia en la primera línea de lucha, y entre cuyas primeras acciones se encuentra el establecimiento de controles sanitarios estrictos en los puertos, aeropuertos y fronteras.

“Nuestra estrategia nacional estará impulsada por científicos y expertos en salud pública que hablarán directamente con usted (la ciudadanía) con regularidad, sin interferencias políticas, ya que toman decisiones estrictamente sobre ciencia y salud pública”, señala Biden en el documento.

Y  afirma que se trata de un plan que comienza con una campaña de vacunación agresiva, segura y eficaz y que continuará con los pasos que detienen la propagación del coronavirus como el uso de cubrebocas y mascarillas, el uso de pruebas y el distanciamiento social expandidos.

 

Joe Biden, presidente de Estados Unidos / EFE

 

“Es un plan en el que el gobierno federal trabaja con los estados, las ciudades, las comunidades tribales y la industria privada para aumentar el suministro y administrar las pruebas y las vacunas que ayudarán a reabrir escuelas y negocios de manera segura”.

Si se quiere entrar a territorio estadounidense se tendrá que demostrar que no se tiene COVID-19, con el aval de una prueba de PCR y, en caso de estar contagiadas, las personas tendrán que someterse a una estricta cuarentena.

Se prohibirán los viajes no esenciales y se impondrá el uso obligatorio de cubrebocas a todos los trabajadores del gobierno federal y también será indispensable portarlo en todas las instalaciones y edificios de las dependencias federales.

Entre los aspectos más destacados de este plan de acción se encuentra la vacunación de 100 millones de estadounidenses durante los primeros 100 días de gobierno.

El reto es enorme y complicado y, conforme avancen los días, las comparaciones entre las inacciones del gobierno mexicano y las nuevas medidas estadounidenses serán inevitables.

Para cerrar este espacio cito este texto de Joe Biden que me parece destacable: “Sobre todo, la Vicepresidenta Harris y yo, y toda nuestra Administración, siempre seremos honestos y transparentes con ustedes sobre las buenas y las malas noticias. La verdad honesta es que todavía estamos en el oscuro invierno de esta pandemia. Se va a empeorar antes de mejorar. Se necesitará tiempo para medir el progreso, ya que las personas que se infectan hoy no aparecen en el recuento de casos durante semanas, y los que mueren a causa de la enfermedad mueren semanas después de la exposición. Incluso a medida que avancemos, enfrentaremos reveses. Pero sé que podemos hacerlo y que una verdadera estrategia nacional nos llevará a todos a trabajar juntos. Será necesario que el Congreso proporcione los fondos necesarios. Las familias y los vecinos deberán seguir cuidándose unos a otros. Necesitaremos proveedores de atención médica, empresas, organizaciones cívicas, religiosas y de derechos civiles y sindicatos que se unan en un propósito común y con urgencia, propósito y determinación. Necesitaremos reafirmar el liderazgo de Estados Unidos en el mundo en la lucha contra esta y las futuras amenazas a la salud pública”.

Ojalá en México tuviéramos un presidente líder y que algún día se atreva a encabezar la lucha contra la pandemia que implique un giro total a la estrategia errada y desastrosa implementada hasta ahora, lo cual implicaría anteponer la ciencia y la honestidad a la demagogia y la retórica. Sin embargo, me temo que esto es solo un sueño guajiro.

 

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias