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Islas fantasma

Dejando de lado las profundidades del mar, de las que apenas hemos logrado conocer una pequeña parte de sus secretos y los misterios del espacio exterior, ¿qué de nuevo puede haber en la Tierra?

Héctor Zagal Domingo 11 De Abril, 2021 · 07:00 am
Islas fantasma
Imagen ilustrativa de una isla / Pixabay

A veces parece que el ser humano ha descubierto todo lo que podía descubrirse en la Tierra. ¿Habrá algún rincón del planeta que se mantenga oculto a la mirada del siglo XXI? Parece que sí. Apenas el 8 de abril de este año, se anunció el descubrimiento de la ciudad perdida de Luxor, en Egipto. La ciudad parece haber sido construida durante el reinado de Amenhotep III, quien gobernó desde 1391 hasta 1353 a.C. Estemos atentos a los secretos que guardó durante tantos siglos esta ciudad.

Dejando de lado las profundidades del mar, de las que apenas hemos logrado conocer una pequeña parte de sus secretos, y los misterios del espacio exterior, ¿qué de nuevo puede haber en la Tierra, en la tierra visible? Hoy quisiera platicarles de una suerte de anti-descubrimiento. ¿Han escuchado hablar de la Isla arenosa o “Sandy Island”? Quizás sepan muy poco o nada sobre ella, y no tendría nada de malo ni de raro, pues es una isla que no existe. Supuestamente fue documentada en 1774 por el explorador británico James Cook (1728-1779), a quien le debemos los primeros mapas de los territorios del Pacífico, desde Hawái hasta Australia. Según el trabajo cartográfico de Cook, esta isla sería del tamaño de Manhattan y se encontraría cerca de Nueva Calcedonia, en el Mar del Coral en el Océano Pacífico. El supuesto avistamiento del ballenero “Velocity” en 1876, hizo que la isla fuera incluida en mapas y relaciones náuticas para prevenir a los barcos que navegaran por la zona.

La Isla arenosa apareció de modo oficial en mapas náuticos hasta 1908. En un mapa de ese año, la supuesta “Sandy Island” fue plasmada con un borde punteado. Esto significaba que más que una isla, se trataba de una formación de coral. Este mapa también indicaba precaución para quienes navegaran cerca. Fue hasta 1974 que el Servicio Hidrográfico francés retiró de sus mapas la isla debido a que no se había hallado evidencia de su existencia. Sin embargo, hasta 2012, esta isla siguió apareciendo en varios mapas oficiales y hasta en el programa Google Earth. Pero fue en ese mismo 2012 cuando científicos australianos zarparon en busca de la isla. ¿Qué descubrieron? Que no había nada allí.

Algunos se preguntan qué pasó con ella. ¿Nunca estuvo ahí? ¿Desapareció? ¿Cambió de lugar por vacaciones? No sería la primera vez que los marineros se enfrentan a islas móviles. ¿Conocen al aspidoquelonio? Se trata de un fantástico monstruo marino, descrito como una tortuga o ballena gigante, cuyo lomo lucía como una isla. A la distancia parecía que los marineros habían dado con una isla de amplios valles, formaciones rocosas, verde espesura y pacíficas costas. Sin embargo, al momento de acercarse, eran hundidos en las profundidades del mar, pues la isla no era sino un monstruo devorador de hombres. En un bestiario medieval se describe a este monstruo como una alegoría del Diablo, quien primero engañaría a los hombres para después hundirlos en las profundidades del infierno.

Otra isla que aparece y desaparece a placer es la Isla de San Brandán, supuestamente ubicada en el Atlántico. Según la leyenda, redactada entre los siglos X y XI, el monje irlandés san Brandán (c. 484 – c. 578), también conocido como Brandán el navegante, partió con catorce monjes a buscar el Paraíso terrenal. Su viaje estuvo lleno de encuentros fantásticos con criaturas marinas y con islas desconocidas. Se dice que en una de esas islas celebraron una misa de Pascua, pero al momento de encender un fuego, la isla “despertó”. Entonces todos se dieron cuenta que estaban sobre el lomo de un pez gigante dispuesto a devorar a los perturbadores de su sueño.

¿Acaso el ballenero “Velocity” se topó con el aspidoquelonio en 1876? ¿Se habrán encontrado con el lomo de alguna criatura desconocida? No lo sabemos Algunos científicos consideran que quizás dieron con una formación gigante de piedra pómez provocada por erupciones volcánicas submarinas.

Si quieren dedicarse a una vida de aventuras, podrían ser anti-descubridores y mostrar lo que nunca ha estado ahí. Parece que aún hoy, en pleno siglo XXI, quedan muchos misterios por resolver.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

(el autor es conductor del programa de radio “El Banquete del Dr. Zagal” y profesor de Filosofía en la Universidad Panamericana)

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias