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Intimidad a distancia

De la tinta de Sergio Almazán

Sergio Almazán Sábado 21 De Marzo, 2020 · 11:17 am
Intimidad a distancia
A la intimidad distante que nos obliga este virus sigamos teniendo contacto en las redes, en los medios, en la virtualidad, pero de forma más informada, evitando a toda costa filtrar, compartir, producir o reproducir información alarmista, falsa, equivocada o no científica / Ilustrativa

En los años cincuenta, dos sociólogos de la Universidad de Chicago: Donald Horton y Richard Wohl hablaban de los efectos duraderos que la televisión y el cine producían en la audiencia al generar empatía, “intimidad a distancia” con sus personajes e ídolos o superhéroes por el sólo efecto de su presencia mediática. Casi un siglo más tarde, estamos poniendo a prueba nuestra capacidad de aislamiento, de “sana distancia” que nos enfrenta a todos con los recursos y medios disponibles para no asomarnos al mundo exterior. Un reto que rompe con muchas de las teorías sobre la realidad virtual y egocentrismo multimedia al que dicen que hemos llegado.

Como ocurre con muchos de los postulados de los mass-media, lo que ayer dijeron que éramos los homo-videns, solo imágenes virtuales sin interacción, hoy estamos probando que somos seres sociales, vivos y frágiles. Amamos el espacio público, las redes sociales, pero también la interacción cara a cara.

Conforme avanza la pandemia del COVID-19 en los distintos países y continentes, obligándonos al aislamiento y resguardo, vemos las creativas, lúdicas, desesperantes hasta delirantes maneras de sobrevivencia colectiva: clases deportivas de balcón a balcón; conciertos musicales en edificios completos, clases educativas online, conciertos live por las redes sociales; recorridos virtuales por museos; consejería médica, psicológica y preventiva por las plataformas digitales. Es decir, nuestra sana distancia debe sumarse a la intimidad virtual, a la interacción digital con el exterior, con el otro. Somos seres socializadores. Y para eso son las redes sociales, para interactuar, comunicarnos, crear “intimidad a distancia”.

Esta limpieza pública de nuestra presencia que poco a poco escala a nivel mundial, nos advierte que la demasiada gente que somos y habitamos las calles, ya rebasa las capacidades planetarias de soportarnos, de contenernos. Por nuestra parte, un poco de distanciamiento, de lejanía en los escenarios de la naturaleza, nos debe llevar a replantear nuestra relación y abuso que hemos tenido de sus recursos que cada vez están colapsando por nuestra sobreexplotación derivando en un planeta poco habitable.

Esta sana distancia que, nos ha obligado la naturaleza, es también un proceso de regulación y cuestionarse de la ambición egocéntrica del ser humano como dueño, personaje central y aniquilador planetario. Somos una diminuta y frágil criatura que debe regresar a su papel, lugar y función en este mundo, al que habíamos creído que inventamos, reproducimos, creamos y recreamos. Todo lo contrario, es lo que nos indica la crisis viral en que hoy estamos –una vez más– enfrentando. Es la naturaleza la que nos regula no al revés. Habrá pérdidas, bajas y ojalá que lecciones humanas, políticas, ideológicas, sociales, colectivas e individuales sobre nuestra manera de ser, estar y hacer en este mundo que no vive su mejor momento.

A la intimidad distante que nos obliga este virus, debe ser para construir aldeas virtuales de interacción más humana, empáticas, críticas que contribuyan a mejorar nuestra relación social, colectiva y con el planeta. Es decir, sigamos teniendo contacto en las redes, en los medios, en la virtualidad, pero de forma más informada, evitando a toda costa filtrar, compartir, producir o reproducir información alarmista, falsa, equivocada o no científica. Recordemos que en tiempos oscuros nacen falsos profetas. Esa es la ventaja de tener a nuestra disposición tantos medios científicos a nuestro alcance, sino podemos acceder a ellos, no reproduzcamos deliberadamente todo lo que nos llega de forma dudosa o sin verificar. La Sana distancia comienza con el compromiso personal de no alarmar, no entrar en pánico o desinformar.

Hagamos una sociedad íntima a distancia que nos promueva a la solidaridad, al respeto, a la información verificada, al rechazo del fake news, a convivir, compartir y reflexionar sobre cómo volveremos a ser habitantes planetarios, una vez que esta crisis de salud pase y habitemos nuevamente el espacio público, social y colectivo.

Abramos la discusiónb: @salmazan71         

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias