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Idealizar la violencia

De la tinta de Sergio Almazán.

Sergio Almazán Sábado 24 De Agosto, 2019 · 09:51 am
Idealizar la violencia
El periodista Juan Manuel Jiménez fue agredido por un sujeto durante la marcha #NoMeCuidanMeViolan - Archivo

Con un profundo y solidario abrazo a mi querido amigo y compañero de micrófono Juan Manuel Jiménez, víctima de la doble violencia: desde el Estado y la sociedad civil. Porque seguimos sumando cifras vergonzosas al ejercicio periodístico, cifras rojas a la violencia de género e impunidad a los agresores que siguen en las calles del país.

La violencia por definición es coacción física, daño, atentado contra otra persona, donde  se pone en juego su libertad individual, su integridad, o su vida. No hay más, la violencia es destrucción, no caigamos en sutilezas, solo hay matices, pero es por su naturaleza, acción destructiva.  Los eufemismos  no sirven, llamarla violencia reactiva, expresión extrema, llamada de atención no justifica su re-acción. La violencia es violencia y por su naturaleza destruye, rompe y desquebraja algo: la confianza y el respeto del otro.

Debido a la impunidad –que no a nuestro sistema de leyes– sino a quienes son los encargados de instrumentar las indagaciones, sanciones, castigos a los actos de violencia y han dado la espalda a la legalidad y la paz, hoy hemos desarrollado una especie de consentimiento a la violencia. Estamos volviendo algo natural el ojo por ojo.

       Cuando dejamos a la suerte propia y de los otros los límites de la violencia, abrimos la puerta a la impunidad, la guerra y la naturalización de la agresión.  Como no hay castigo no tiene sentido respetar al otro. Lo que está pasando en las calles, puede agudizarse en nuestra casa. Entonces llegamos a lo que estamos viviendo en nuestro país: La violencia de género, la agresión a la de diversidad sexual y de periodistas a razón de la impunidad.

Idealizar la violencia es tan peligroso como neutralizarla; pensar que sólo con actos extremos de violencia –como lo que vimos en la manifestación de las mujeres por el legítimo reclamo de justicia a una de las muchas mujeres violadas o asesinadas– es muy alto y peligrosa la apuesta. Porque pensar que sólo se trata de vidrios, fachadas o monumentos, o un reportero agredido por “un macho” no es relevante, estamos ante una segunda amenaza: herirnos entre nosotros, porque sólo así  “el Estado hará caso”. No estoy seguro que eso pase. Las cifras de mujeres desaparecidas, asesinadas, violentadas en esta semana no dejaron de sumarse, a pesar de la marcha, la destrucción y daño a edificios patrimoniales. ¿Actuó a favor de la causa el Estado?

       ¿Cómo responder a la violencia? Legislando y haciendo cumplir las leyes y los castigos ejemplares. Pero eso no ocurre, las leyes que tenemos están tan lejos de lo que pasa en un Ministerio Público, en las instituciones y los cuerpos de seguridad ciudadana, basta recordar: en televisión abierta, en directo, fuimos testigos de un acto violento a un reportero y una semana más tarde se localiza. ¿Por qué tarda tanto la autoridad en actuar?. Y lamentablemente en muchísimos casos el Estado se muestra insensible o incapaz de resolver y hacer justicia.

Frente a la violencia tan cotidiana, tan presente en nuestro diario vivir, hemos naturalizado su presencia y del otro lado, idealizado que es con actos violentos como responde el Estado. Lo peligroso de seguir con esta tendencia es que nos vamos a aniquilar unos a otros sin que logremos transformar a las instituciones y terminemos tomando al cielo por asalto. Entonces sí ya no tendremos retorno a la paz.

Abramos la discusión: @salmazan71