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Hoy no gritamos

De la tinta de Sergio Almazán.

Sergio Almazán Sábado 12 De Septiembre, 2020 · 07:00 am
Hoy no gritamos
Este próximo 15 de septiembre no gritaré, los siguientes 364 días lo seguiré haciendo

“Una multitud enardecida cada 15 de septiembre grita por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año” advierte en la multicitada obra El laberinto de la Soledad de Octavio Paz. Me aventuro a afirmar que el poeta y Nobel no imagino que llegaría un día en que no se asistiría a la arenga masiva, festiva y enardecida. Me temo que la razón es evidente: gritamos todo el año para acallar por lo menos, unas horas, una noche.

El país es un grito ruidoso y tan estridente que ya no hay autoridad, institución, líder o gobierno que escuche. Los reclamos se suman de forma tal que dejaron de reclamar, exigir o demandar, son un coro para sordos. Nadie escucha a las madres de hijas desaparecidas, asesinadas, violentadas o secuestradas. No hay autoridad empática, comprometida, sensible y solidaria con las demasiadas voces que gritan justicia a los miles de jóvenes levantados por militares y presentados en los ministerios públicos sembrándoles delitos y encerrados en espera de juicios justos. A diario gritan los padres de hijos con enfermedades terminales que esperan el mínimo de tratamientos, de atención y medicación por parte de los sistemas de salud pública. Grita la comunidad LGTB+ pidiendo justicia y protección contra los crímenes y violencia por homofobia.

El eco de los gritos de los acosadores, de los violentos rabiosos que insultan a nombre de su “educación y valores” a servidores públicos, resuenan en las redes sociales respondiendo a gritos con linchamientos que muestran nuestros rasgos de discriminación y justicia a título personal porque no hay autoridad que aplique la ley a la ciudadanía. Gritan las víctimas en el transporte público al tiempo que los asaltantes detonan sus armas para arrebatar un día de trabajo, un celular o por mero acto de marcar su territorio.

Los gritos son voces exasperadas que se expresan, manifiestan todo aquello que por años y décadas los servidores públicos no han sido capaces de escuchar, atender y comprometerse. Gritos por aquellos que a nombre de su fuero corrompen, saquean y roban sin que haya justicia. A nombre de ser distinto son peores. Gritos desesperantes por “servidores que no sirven, pero se sirven de su servicio”. Son gritos contenidos y heredados de ciudadanos que quieren visibilizar sus quejas y reclamos, pero nada. Son coros para sordos. El Estado, sus instituciones y funcionarios han fallado al grito cada vez más amplio, diverso y constante. Torre de Babel, lírica de justicia que no encuentra un oído dispuesto a descifrar lo que dicen esos delirantes sonidos.

Un síntoma de lo contrario a las arengas festivas a las que asistimos desde hace más de un siglo y medio bajo el ritual presidencial de la escenificación de la patria, que hoy no habrá ni coro ni simulación. La sentencia del escritor Paz se rompió, o mejor dicho es a la inversa, ahora este próximo 15 de septiembre, no gritaremos, no seremos parte del coro de arengas, el silencio desesperante debe calar los muros de los edificios institucionales, triturar los oídos de los sordos servidores públicos, políticos enviciados por su poder y gobernadores traidores al principio de bien común. Que el silencio de los mexicanos duela, irrumpa su soberbia, destruya el escenario de simulaciones.

Sin grito ni arengas, sino un silencio desesperante, que deje escapar el murmullo de los corruptos, falsos, hipócritas e indolentes servidores que han traicionado el mínimo de los principios: la verdad y la justicia. No gritaremos, esa será la diferencia, a diario lo hacemos, este 15 de septiembre será el silencio el que hable, reclame, exija, demande y promueva una nueva Patria, soberanía y legalidad. No se puede celebrar cuando las injusticias tiñen las calles, los hospitales, a las familias, a las instituciones, a la dignidad.

Este próximo 15 de septiembre no gritaré, los siguientes 364 días lo seguiré haciendo: en el reclamo del Estado Nacional que nos merecemos, que requerimos y al que trabajamos y votamos. No gritaré y ese será mi reclamo: el silencio con todo el dolor contenido.

Abramos la discusión: @salmazan71

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias