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Guardia Nacional, ¿necesidad o capricho?

De la tinta de Guille Gómora.

Guille Gómora 16/Ene/19 07:28
Guardia Nacional, ¿necesidad o capricho?
La descomposición del tejido social creció y hoy llevamos a cuestas una generación en decadencia que pasa factura.

La presente semana se vuelve crucial para las fuerzas armadas de nuestro país, en especial para el Ejército mexicano. Hoy arranca el periodo extraordinario en la Cámara de Diputados para definir entre las fuerzas políticas el tema de la Guardia Nacional, luego de los foros realizados la semana pasada.

Una concesión de la “mayoría legislativa” (Morena) a quienes se oponen a un proyecto que avanza, aun sin aprobarse las reformas constitucionales. Recordemos que el presidente Andrés Manuel López Obrador, lanzó la convocatoria a los jóvenes para integrarse a la Guardia Nacional y “la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ya tiene un proyecto de inversión de más de 12 mil millones de pesos sólo para adquirir los vehículos para operaciones, patrullaje y traslado de tropas” (Diario Reforma).

Así las cosas, los debates entre legisladores, gobernadores, alcaldes, organizaciones de la sociedad civil y especialistas, sobre la creación de la mencionada guardia, se reducen a una pantomima, pues la decisión está tomada. Lo deseable sería que se consideraran las opiniones de los diversos grupos sociales y se dejaran de lado las simulaciones.

México vive tiempos complicados en materia de seguridad y violencia. La guerra fallida iniciada en los primeros días de diciembre de 2006, con las tanquetas del Ejército en las calles de Michoacán, nos han conducido a situaciones jamás imaginadas. El terror y el temor se instalaron en nuestro quehacer cotidiano. Pasamos del asombro a la costumbre de ver fotos y escenas dantescas.

La descomposición del tejido social creció y hoy llevamos a cuestas una generación en decadencia que pasa factura. El México de jóvenes al que los políticos de antaño le apostaban para salir del atraso, de pronto se frenó y nadie hizo nada. ¿O todos sabían de la podredumbre e hicieron oídos sordos y de la vista gorda? ¿Es mejor pecar de omisión que aceptar la responsabilidad de un mal gobierno, en el nivel de que se trate? Sí. La impunidad y la anarquía se instalaron.

El cerco militar establecido en algunas zonas del país, no ha logrado restablecer la paz. Tan sólo en 2018 se registraron casi 30 mil homicidios dolosos, (SNSP), el territorio nacional pasó de ser “el cuerno de la abundancia” a un cementerio con más de mil 300 fosas clandestinas, (CNDH), el desplazamiento interno de casi 330,000 personas en México desde 2006, (CMDPDH), el incremento en más de 50% de los secuestros en los últimos seis años (Alto al secuestro), o los más de 37 mil desaparecidos (Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas), son dramas que afectan y enlutan a millones de familias. Ciudadanos que exigen justicia.

Una asignatura pendiente desde hace muchos años y que acabó de pervertirse durante la declaración abierta de la guerra contra el narcotráfico. La ignominiosa mancuerna corrupción e impunidad le pusieron precio a la procuración e impartición de justicia mexicana.

Sus efectos en materia de seguridad, los conocemos y los padecemos. Transitamos de las policías municipales, estatales o federales (ciudadanos) a un modelo militarizado. La promesa de campaña de regresar a los soldados a los cuarteles deberá esperar.

Hoy, la respuesta federal a los problemas de seguridad interior que han rebasado a la seguridad pública, se atenderán con la polémica Guardia Nacional. Todo indica, que en este periodo extraordinario se aprobarán las reformas constitucionales para su creación, como lo informó el coordinador de Morena, Mario Delgado.

Baste recordar que las soluciones mágicas no existen. Se necesitan estrategias integrales, para llegar a diagnósticos correctos. Ojalá escuchen a la sociedad civil y hagan corresponsables a las autoridades municipales, gobernadores y funcionarios federales involucrados en garantizar la seguridad. 2019 será clave para demostrar que las fuerzas armadas han actuado bien, siempre y cuando la justicia civil respete y aplique la ley.

De lo contrario, se confirmarían los temores de las organizaciones civiles al considerar que a través de la Guardia Nacional se busca perpetuar la militarización de la seguridad pública.

@guillegomora