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Ganadores con casillas vacías

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 5 De Junio, 2019 · 10:44 am
Ganadores con casillas vacías
Más allá de estos resultados, lo más preocupante de la elección fue la mínima participación registrada, lo cual no puede dejar satisfecho a nadie

El domingo hubo elecciones en 6 estados del país: Aguascalientes eligió integrantes de ayuntamientos, al igual que Durango. En Tamaulipas y Quintana Roo votaron por congresos locales, mientras que en Puebla y Baja California eligieron a sus próximos gobernadores; en esta última entidad también se eligieron ayuntamientos y diputaciones.

Pasada la jornada electoral de lo que más se habla, naturalmente, es de ganadores y perdedores, me parece que para definirlos se pueden dar muchas lecturas.

En estas elecciones podríamos decir que Morena fue el partido ganador si consideramos que triunfó en las dos gubernaturas en disputa, consideradas bastiones del PAN. También obtuvo la mayoría en los congresos de Quintana Roo y Baja California, así como la totalidad de los ayuntamientos en esta última entidad.

El PAN, por su parte, gobernará las capitales de Aguascalientes y Durango, y obtuvo la mayoría en el congreso de Tamaulipas, entidad en la que el gobernador es emanado de las filas blanquiazules.

El PRI, aunque se defendió con algunos triunfos en ayuntamientos de Durango, en realidad perdió muchos espacios y su votación siguió disminuyendo, al grado de estar cerca de perder el registro en Baja California.

En cuanto el resto de los partidos, el PRD en cada elección tiene menos votos a favor; mientras que el PT −de la mano de Morena− y MC en lo individual, tuvieron un mayor porcentaje de votación en términos absolutos.

Pero más allá de estos resultados, lo más preocupante de la elección fue la mínima participación registrada, lo cual no puede dejar satisfecho a nadie, pues se trata de una manifestación clara del creciente descontento de la ciudadanía con el sistema democrático, que no ha mostrado ser eficaz para mejorar sus condiciones de vida o garantizar sus derechos.

Para dimensionar el problema, basta revisar los datos de participación preliminares:

En Aguascalientes, la participación fue del 38.9% del electorado. En total votaron 361,999 de 928,618 personas registradas en la Lista Nominal.

En Baja California  votó el 29.9% de las y los electores. En total 758,765 de 2,533,360 personas registradas en la Lista Nominal.

En Durango participó el 45.3% de las y los posibles votantes, registrando la tasa más alta de participación. En total votaron 578,482 personas, de 1,275,730 posibles electores.

Quintana Roo fue la entidad con menor participación, únicamente el 22.1% votaron, esto es 263,005 de 1,187,254 personas registradas en la Lista Nominal.

En Tamaulipas la participación fue de 33.1%, el total de votos emitidos fue de 868,646 de 2,620,125 posibles electores.

Puebla tuvo una tasa de participación de 33.4%, ya que votaron 1,527,071 de 4,569,608 personas registradas en la Lista Nominal.

No es un solo actor institucional el responsable de la baja participación, sino una confluencia desafortunada en la que pareciera que, los esfuerzos de promoción del voto de las autoridades electorales, no fueron efectivos. Los partidos políticos siguen postulando candidaturas que no entusiasman al electorado y quizás aún más preocupante que las anteriores: las elecciones no se perciben como una forma para solucionar los problemas que preocupan a la gente.

El ejemplo de esto último es Puebla, que lleva tres elecciones a la gubernatura en los últimos 4 años y las cosas siguen igual o peor, las y los gobernantes no han mejorado las condiciones de la entidad y las campañas siguen centrándose mayormente en descalificaciones y guerra sucia que en propuestas, ideas y soluciones.

Las diferentes mediciones sobre el estado de la democracia en México indican que existe un descontento generalizado, el cual sin duda es causado por diferentes factores, entre ellos la ineficacia de los gobiernos para resolver problemas como la inseguridad, la falta de empleo, los bajos salarios y la corrupción que afectan cotidianamente la calidad de vida de las personas.

La baja participación en las elecciones de este año no es otra cosa que el reflejo de que el descontento se ha agudizado, la ciudadanía no cree que las elecciones sean un mecanismo efectivo para mejorar sus condiciones de vida y esa debiera ser una poderosa advertencia para la clase gobernante de este país.