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Flores y sabores

Héctor Zagal Domingo 22 De Marzo, 2020 · 11:46 am
Flores y sabores
Las flores son bellas, pero también deliciosas. No son sólo un adorno, son un platillo, escribe Héctor Zagal - Archivo

Las jacarandas no se equivocan, la primavera ya está aquí. Y se nos adelantó varias semanas. La Ciudad de México está tapizada de morado. Aunque formen parte del escenario chilango, en realidad el árbol de jacaranda no es originario de México. Llegó a nuestro país a inicios del siglo XX gracias a Tatsugoro Matsumoto, paisajista japonés muy apreciado por la sociedad porfiriana. Cuando el presidente Pascual Ortiz Rubio quiso adornar la Ciudad de México con árboles de cerezos, le pidió árboles al Japón. A su vez, el Ministerio del Exterior japonés le pidió a Matsumoto su opinión sobre la viabilidad del proyecto. Matsumoto, que llevaba tiempo viviendo en México, sabía que las condiciones climatológicas de la capital no eran favorables. Sin embargo, sugirió que en lugar de cerezos se plantaran jacarandas, con las que había trabajado durante su estancia en Brasil.

Una flor que sí es endémica de México es la nochebuena. Su nombre náhuatl, cuetlaxochitl, significa “flor que se marchita”. También se le conoce como Poinsettia, porque el siniestro diplomático estadounidense Joel Roberts Poinsett la popularizó en su país. Después de visitar el pueblo minero de Taxco, Poinsett quedó encantado con la belleza de la flor de nochebuena y consiguió algunos ejemplares. Estrictamente hablando, la flor de la nochebuena está en el centro de las hojas rojas, que no son pétalos. En México contamos con 20 variedades de esta flor: en color rojo, amarillo, morado, blanco, rayado, marmoleado y rosa.

La dalia (acocoxóchitl) es la flor nacional de México por un decreto presidencial de 1963. De las 43 especies que se conocen, 35 son endémicas de nuestro país. ¿Les gusta? Les confieso que no es mi flor preferida, me gustan más las orquídeas y los pensamientos. Pero la flor mexicana por excelencia, digo yo, es el cempasúchil, que adorna nuestros altares del Día de muertos.

En México, las flores no sólo las contemplamos, sino que las saboreamos. El mismo cempasúchil puede utilizarse en infusiones, moles y panadería. Me he encontrado que también lo preparan en helados. No me encantó su sabor; la prefiero de adorno.

Y ya que estamos en el camino de las flores comestibles, la receta tradicional del pan de muerto y de la rosca de Reyes lleva agua de azahar, flor de cítricos. Podrá gustarnos o no, pero un pan de muertos “de ciudad” (el de pueblo tiene otro estilo) debe ser aromático. ¿Y qué me dicen de unas quesadillas de queso Oaxaca con flor de calabaza, en tortillas azules y con una rajita de chile serrano? ¿Han probado la flor de maguey? Se les conoce como jiote y se deben comer en botón, de lo contrario, saben amargas. Tampoco son de mi devoción. ¿Y qué tal unas tortitas de huevo y colorín. Las he probado un par de veces en Morelos y sí me gustaron. ¿Han probado la flor de garambullo capeada? Son aromáticas y se consumen por el rumbo de Querétaro. No son fáciles de conseguir. Vale la pena probarlas.

Temo decirles que la flor de Jamaica no es mexicana, aunque nos sea tan familiar. La hibiscus proviene de África, quizá de Etiopía. Como muchas de las maravillas de la vida civilizada, los árabes llevaron la jamaica a España. Su consumo en aguas frescas se popularizó en la Nueva España y continúa hasta nuestros días en mermeladas, tacos y salsas pero, sobre todo, en agua. Nada como una torta de pierna con agua de jamaica.

Los clavos de olor, presentes en moles y adobos, y en postres como el dulce de guayaba, son botones de flor recogidos antes de abrir y puestos a secar. Son originarios de Indonesia. En su momento, eran un lujo principesco.Las alcaparras, esenciales en un buen bacalao navideño, son botones florales del arbusto alcaparro, originario del Mediterráneo.

Las flores son bellas, pero también deliciosas. No son sólo un adorno, son un platillo. El agua de rosas, por ejemplo, era frecuente en la alta cocina romana y medieval. Ahora, si quisieran verse muy originales, podrían regalarle a su conquista un ramo de brócoli o coliflor, que, a final de cuentas, son florecillas comestibles, je, je.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias