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Felices Pascuas… y regaño cariñoso

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 4 De Abril, 2021 · 13:10 pm
Felices Pascuas… y regaño cariñoso
Pero no es de comida de lo que quiero hablarles hoy, sino de una característica que hace del cristianismo una religión enormemente competitiva / Cuartoscuro

Los cristianos celebran hoy la Pascua, el día en que Jesús resucitó. En Europa, el domingo de Pascua es una fiesta tan importante como la Navidad. Las familias se reúnen para comer y se preparan platillos especiales. Las niñas y niños, además, se divierten buscando los huevitos de chocolate que les deja el conejo. Ignoro porqué nuestro país, la Pascua pasa casi inadvertida. La atención se centra en el jueves y el viernes santo hasta el punto de que, hasta dónde sé, no existe una gastronomía mexicana típica de Pascua.

Pero no es de comida de lo que quiero hablarles hoy, sino de una característica que hace del cristianismo una religión enormemente competitiva. Para los cristianos de todas las denominaciones, la muerte no tiene la última palabra. Coptos, evangélicos, católicos ortodoxos creen que, tras la muerte, el alma persiste. Y lo que es más importante, cuando Jesús regrese a la tierra, el día del juicio final, los muertos resucitarán.

La promesa de la resurrección hace del cristianismo una religión de esperanza. El cristianismo es capaz de mitigar el terror que nos inspira la muerte y, sobre todo, de darle un sentido. Quien diga que no teme a la muerte, miente. Entre los muchos mecanismos psicológico que los seres humanos utilizamos para lidiar con la muerte está el de no pensar en ella. Evadimos la muerte. Conjugamos el verbo morir de manera impersonal: “la gente se muere”. Incluso utilizamos expresiones especiales que suavizan la muerte: fallecido, finado…

Es razonable no pensar en la muerte en todos momentos. Si nos obsesionamos con la muerte, podemos olvidarnos de vivir. No obstante, en ocasiones, pensar en la muerte es necesario.

Les cuento esto porque me inquieta la actitud de algunos frente a la pandemia. Disculpen si soy así de duro, pero he tenido que dar doce veces el pésame a personas que perdieron a un ser querido por el virus. Doce veces tuve que hablar por teléfono con una persona que había sufrido en su familia una pérdida por el COVID.

La vacunación avanza. Se ve una luz al final del túnel. Pero si los contagios siguen y el virus muta, las vacunas pueden resultar ineficaces. Lo sé. Hay que seguir viviendo. Hay que reactivar la economía. No podemos estar en perpetuó en encierro. Pero ya vimos lo que sucedió en enero. Ya vimos el costo que miles de familias pagaron por las posadas y cenas navideñas. Se trata de resistir un poco más. La responsabilidad personal es tan importante como la vacuna para combatir al virus.

No porque no pensemos en el virus, el virus se fue. Doscientos mil muertos son doscientas mil sillas vacías en el comedor de una familia. Doscientos mil muertos son doscientas mil estelas de dolor. A veces, para sobrevivir hay que pensar en que la muerte puede estar a la puerta de la esquina.

Pero ya me puse muy serio. Hoy los cristianos celebran la fiesta de Jesús. ¡Felices Pascuas!

Sapere aude!
@hzagal

(El autor es conductor del programa de radio “El Banquete del Dr. Zagal y profesor de Filosofía en la Universidad Panamericana?

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias