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Evasión en el año de calamidad

De la tinta de Héctor Zagal

Héctor Zagal Domingo 27 De Diciembre, 2020 · 12:33 pm
Evasión en el año de calamidad
La evasión es uno de los mecanismos para olvidarnos de la pandemia, pero ahí sigue / Pixabay 

Este año ha sido devastador para la mayoría de los seres humanos. Sólo algunos pocos han podido escapar a la crisis económica y de salud. En mi caso, por fortuna, no he sufrido le pérdida de ningún ser querido de mi primer círculo; pero en este diciembre he tenido que darle el pésame a cuatro personas que estimo. En un mes, cuatro amigos y amigas han sufrido la muerte de un familiar. Y detrás de cada muerte, queda una estela de dolor que tardará años en cicatrizar.

En mayor o menor medida, todos hemos visto truncados proyectos personales y profesionales. Entre mis amigos, por ejemplo, se ha acuñado el término “desamores de pandemia”. La convivencia intensa o, por el contrario, la falta de ella dio la estocada final a relaciones afectivas que ya estaban en crisis: divorcios, noviazgos rotos, peleas de pareja. También han proliferado los amores de pandemia. Las redes han hecho su trabajo. Y no me refiero exclusivamente a redes para el ligue, como Tinder; también Instagram y Facebook han servido para conocer personas y establecer relaciones afectivas. Es lógico. Estamos vulnerables y necesitamos de los demás para sentirnos menos frágiles. El riesgo de los amores de pandemia es que, cuando regrese la normalidad, esas relaciones se disuelvan.

Muchos de mis amigos han perdido su empleo o ha quebrado su negocio. Tardarán años en recuperarse económicamente. Detrás de cada quiebra hay algo más que una pérdida económica. Hay también una quiebra de ilusiones y proyectos. Conozco personas que perdieron en 9 meses lo que habían construido durante su vida.

Frente a este desastre, los seres humanos desplegamos diversas estrategias para sobrellevar la situación. Me temo que la más común es la evasión: no pasa nada, no sucede nada. El problema es que, no por dejar pensar en el virus, el riesgo desaparece. No por dejar de pensar en la crisis económica, ésta dejará de existir. La única manera de resolver los problemas es enfrentarlos. La evasión conspira contra la solución de los problemas. La evasión es el mejor aliado del virus y de la crisis.

Hay formas sutiles de evasión. El optimismo infundado es uno de ellos. Tan peligroso es el pesimismo que conduce a la parálisis, como el optimismo infundado que desconoce la magnitud de los problemas.  ¿Más formas de evasión? Precisamente el pesimismo paralizante, el que dice “¡Como todo se fue al carajo! Ya no hay que hacer nada”. El enojo y la furia también son evasiones. El abuso del alcohol y el uso de drogas también son (malas) estrategias de evasión.

¿Y qué hacer? Los filósofos estoicos recomendaban una estrategia: concentrarnos en lo que está bajo nuestro control. El modo como interpretamos el mundo es decisivo. La pandemia no se irá simplemente porque cambie el calendario. ¿Qué nos toca hacer? Cuidarnos y cuidar a los demás. Ser lo suficientemente fuertes y generosos como para evitar las fiestas y reuniones innecesarias durante esta última semana de año. Los seres humanos somos sociales; los mexicanos, además, somos festivos. Hace falta mucha fuerza de voluntad para evitar que el virus siga propagándose en reuniones festivas. ¿Tendremos la madurez para asumir nuestra responsabilidad personal?

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

(Héctor Zagal es conductor del programa “El Banquete del Dr. Zagal” y profesor de Filosofía en la Universidad Panamericana)

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias