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Encuentros y desencuentros históricos

De la tinta de Héctor Zagal

Héctor Zagal Domingo 10 De Noviembre, 2019 · 09:59 am
Encuentros y desencuentros históricos
El 8 de noviembre de 1519, Moctezuma y Cortés se encuentran.

La nueva serie “Hernán” se estrena a finales de noviembre de este año. En el marco de los 500 años de la violenta irrupción de los españoles a Mesoamérica, surge este proyecto de presentarnos al personaje más obscuro de lo que algunos llaman la “historia oficial”. Ya veremos cómo le va, pues hablar de Cortés siempre levanta ámpula.

El 8 de noviembre de 1519, Moctezuma y Cortés se encuentran. Se dice que el encuentro con Moctezuma ocurrió en la confluencia de las calles de República de El Salvador con Av. Pino Suárez, según el actual trazado del Centro Histórico. En ese mismo lugar se fundaría el Hospital de Jesús.

Comencemos por lo obvio. Cualquier guerra de conquista es despreciable y jamás está justificada, de eso no hay duda. Los españoles mataron a miles de indígenas; los despojaron de sus tierras y aplastaron sus creencias. Por si fuese poco, la viruela y el sarampión diezmaron a la población, incluso más que las armas. Los indígenas carecían de anticuerpos para tales enfermedades.

Pero los españoles no estuvieron solos. En lo que hoy es el territorio de México, no había una sola cultura. En el siglo XVI, estos territorios estaban organizados en señoríos independientes, con dioses, lenguas y costumbres distintas entre sí. Un maya no podía comunicarse con un mexica. El bilingüismo (maya-náhuatl) de la Malinche no era común.

En el siglo XVI, los mexicas eran poderosos y odiados. Cobraba pesados tributos, exigían mano de obra y capturaban prisioneros para sus sacrificios. Cortés, ayudado por la Malinche, tejió una red de alianzas contra Tenochtitlán.

Y más al norte, estaban los chichimecas, como los mesoamericanos se referían a los pueblos más o menos nómadas. La conquista de esos territorios duraría varios siglos. A mediados del siglo XIX, apaches, comanches y otros pueblos aún desafiaban a las autoridades mexicanas.

Durante el sitio de México-Tenochtitlan, los tlaxcaltecas fueron especialmente crueles contra los mexicas. La llegada de los españoles fue un golpe de suerte para los tlaxcaltecas, pues las ganas de cobrarse los intentos mexicas de conquista sobre Tlaxcala no faltaban. Cortés también contó con el apoyo de los totonacas desde su paso por Cempoala hacia Tenochtitlan. Y cuando Cuauhtémoc ocupó el trono de Tenochtitlan tras la muerte ce Cuitláhuac, el señor de Michoacán se negó a aliarse con los mexicas. Era lógico. Anteriormente, los mexicas habían intentado conquistar a los purépechas.

La división entre vencedores y vencidos, como ha escrito Federico Navarrete, no es tajante, sino borrosa. Los tlaxcaltecas se veían a sí mismos como vencedores. Hemos dado demasiado crédito a la imagen que Cortés cultivó de sí mismo, como si todo hubiese dependido de sus destrezas y de un puñado de españoles. Los aliados tlaxcaltecas fueron decisivos, no sólo en la toma de Tenochtitlán en 1521, sino en la conquista de Centroamérica, de Yucatán, de Sinaloa y los territorios del norte.

Las alianzas entre indígenas y españoles permitieron a algunos nobles indígenas conservar sus privilegios. La descendencia de Moctezuma es un caso curioso. El último tlatoani fue considerado vasallo leal de la Corona Española y su linaje recibió tierras y títulos nobiliarios y rentas. ¿Sabían que por casi cuatro siglos, primero la Corona, y después los sucesivos gobiernos de México cumplieron con este pago? Así fue hasta finales de 1933, presidente Abelardo Rodríguez, decidió no pagar ni un peso más. La renta se tasaba en oro. La familia, que vive en España, inteterpuo un recurso legal ante la Suprema Corte de Justicia para recuperar la renta, pero no consiguió nada.

@hzagal

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