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El sistema electoral que queremos

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 19 De Junio, 2019 · 10:07 am
El sistema electoral que queremos
De lograrse los acuerdos y consensos políticos necesarios, tendremos nuevas reglas para la elección federal intermedia de 2021.

Durante el periodo que se ha denominado transición a la democracia, en México hemos construido un sistema electoral basado en la autonomía de las autoridades electorales, la ciudadanización de las elecciones, la equidad de la contienda y la certeza de las reglas electorales. Todo esto se construyó siempre bajo la consigna de tratar de paliar la desconfianza que parece intrínseca a los procesos electorales, y ahora también, la constante narrativa de fraude electoral que desde hace más de una década busca que prevalezca la incertidumbre y zozobra en los resultados electorales.

Esta paulatina transición se logró de la mano de varias reformas al sistema electoral a lo largo de los años. Ahora, todo indica que estamos en la antesala de una nueva reforma electoral. Sí, una más en la historia mexicana contemporánea. De lograrse los acuerdos y consensos políticos necesarios, tendremos nuevas reglas para la elección federal intermedia de 2021.

Los temas que se han puesto sobre la mesa son muy variados, van desde la desaparición de los institutos electorales locales, la reducción del financiamiento público o la eliminación de las y los legisladores electos por el principio de representación proporcional; hasta la implementación del voto electrónico o la adopción de nuevos mecanismos de democracia directa, por mencionar algunos.

Ante este escenario, que hay que decirlo, es inesperado e inusual –pues es la primera vez desde la transición en el 2000 que la propuesta de reforma electoral viene del partido en el gobierno y no de la oposición–, y siguiendo el debate que hasta ahora se ha dado en los medios de comunicación, así como la experiencia de las pasadas reformas electorales y todo esto combinado con los cambios que la llamada cuarta transformación quiere implementar en el país, parece que pudiera construirse una reforma de gran calado. Quizá estamos frente a uno de los cambios más profundos en el diseño del sistema electoral mexicano.

Considerando el fondo de la posible reforma electoral, me parece que, si buscamos un ejercicio de análisis y reflexión serio entorno a las bondades y deficiencias del sistema electoral mexicano, la pregunta que debe guiar estas reflexiones y por lo mismo ser la primera que nos planteemos es ¿qué sistema electoral queremos?

De aprobarse algunas de las modificaciones al sistema electoral que se han propuesto conllevaría una nueva configuración sobre el diseño del sistema electoral, la cual impactaría en: la organización de los comicios, las condiciones de equidad de la contienda, y hasta en el pluralismo que se ha logrado gracias a los cambios derivados de las reformas que se han hecho desde 1977. Todas estas consideraciones son las que se deben tomar en cuenta para decidir si queremos fortalecer nuestro actual sistema electoral o reconfigurarlo por completo.

En cualquiera de los casos, el objetivo debe ser buscar un modelo que nos lleve a generar mayores y mejores condiciones de competencia electoral, que propicie elecciones de mayor calidad, y sobre todo que consolide la democracia electoral. Retroceder implicaría desconocer más de cuarenta años de transición democrática que ha generado pluralismo político en todos los ámbitos y ha propiciado alternancia en todos los niveles de gobierno.

El gran candado que tendrá una reforma de este calado es que gran parte de los cambios que conllevan las propuestas que hasta ahora se han puesto sobre la mesa requieren reformas constitucionales, las cuales necesitan lograr un amplio consenso de fuerzas políticas, ya que, aunque la oposición no ha mostrado la fuerza que los tiempos requieren, sí ha probado que cuando se lo proponen pueden detener modificaciones constitucionales. De forma que por ahora sólo queda buscar un debate amplio y de calidad. 

@EspinosaSilis