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¡El rey ha muerto! ¡Qué viva el rey!

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 26 De Abril, 2020 · 09:39 am
¡El rey ha muerto! ¡Qué viva el rey!
Hoy Héctor Zagal nos habló de los rumores sobre la muerte del líder-dictador-presidente de Corea del Norte - Reuters

Mientras escribo este artículo, corren fuertes rumores sobre la muerte del líder-dictador-presidente de Corea del Norte. El simple hecho de que la información al respecto se mantenga en secreto, revela el totalitarismo de ese país que, al menos en el papel, se ufana de ser comunista.

¿Por qué es tan relevante esta noticia si Corea del Norte en un país económicamente poco desarrollado? ¿Qué importancia mundial tiene Corea del Norte, un país aislado y hermético? Por un lado, este país es un poderoso peón de China en el tablero del ajedrez internacional. Por otro lado, Corea del Norte cuenta con un importante arsenal. Su gobierno ha declarado que cuenta con armas atómicas. A ciencia cierta, no se conoce la potencia de su arsenal. Pero su poderío es un factor de inestabilidad en Oriente. Con toda razón Corea del Sur y Japón siempre están muy pendientes de los movimientos militares de aquel país.

Pero si un gobierno democrático con armas atómicas es un peligro para la paz mundial, mucho más lo es una dictadura. Si el poder que tiene el presidente de EEUU para desatar una guerra atómica nos pone la carne de gallina; ¿qué decir de ese poder en manos de un autócrata engreído?

Algunos pensadores medievales pensaban que, en abstracto, la monarquía era la mejor forma de gobierno. Se entendía por monarquía el gobierno de una persona justa y prudente, es decir, de un individuo de carácter moral íntegro y de probada habilidad política. Sin embargo, estos mismos autores observaban que en la práctica, un gobierno monárquico fácilmente se pervierte. Basta que el gobernante enferme, enloquezca, se equivoque o se corrompa para que el régimen entero se degenere. En otras palabras, los gobiernos unipersonales, cuyo eje es un príncipe o un líder, son gobiernos que con cierta facilidad devienen tiranías. Los medievales lo decían con un adagio: “La corrupción de lo mejor, es lo peor”. Del gobierno de un monarca justo al gobierno del tirano cruel, hay sólo un paso.

Las dictaduras fascistas y comunistas del siglo XX nos dejaron una dolorosa enseñanza: “Le democracia es la peor forma de gobierno, si exceptuamos todas las demás” (frase atribuida a Churchill). Pero la democracia es mucho más que elecciones y sufragio efectivo. La democracia exige separación de poderes, un sistema de pesos y contrapesos, fortaleza de las instituciones. Las repúblicas democráticas no se construyen con base en liderazgos individuales, sino sobre el fortalecimiento de las instituciones. Los demócratas desconfían instintivamente de la concentración del poder en una sola persona. La historia del siglo XX es la mejor prueba de que las dictaduras, ya sean de izquierda, ya sean de derecha, terminan perjudicando a un pueblo.

¿Y Corea del Norte? La moneda está en el aire. En las dictaduras, los procesos de sucesión son peligrosos, conflictivos y, a menudo, sangrientos. A ningún autócrata le gusta pensar que también él es mortal.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias