octubre 23, 2021
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El nuevo secretario de Hacienda y la reforma fiscal

El gran capital político con el que López Obrador llegó a la Presidencia en 2018, sin duda habría alcanzado para una reforma tributaria estructural

Diana Bernal
El nuevo secretario de Hacienda y la reforma fiscal
AMLO presentó a Rogelio Ramírez como nuevo titular de Hacienda / Foto: Cuartoscuro

Cómo he comentado en este espacio pareciera ser apremiante una reforma fiscal estructural en México. Además de que México es de los países con menor porcentaje de recaudación del PIB en el promedio de la OCDE (solo por encima de estados como Panamá y República Dominicana, pero menor en 4 puntos a la recaudación en Chile y 16 puntos por debajo de  Brasil), desde hace por lo menos dos décadas resultan evidentes los esfuerzos de los diversos gobiernos en turno para pagar el gasto público comprometido y contar con un pequeño porcentaje del presupuesto para apoyar a la gente con los programas del sexenio.

El gran capital político con que Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia en 2018, sin duda habría alcanzado para una reforma tributaria estructural, véase si no todo lo que va logrando Biden en el primer año de su gobierno con su política fiscal o bien la reforma de aumento y generalización del IVA que logró hace dos décadas Ricardo Lagos en Chile.

Sin embargo, además de que en México la reforma tributaria alcanza rezagos históricos, el siguiente año 2022, no parece ser el más indicado para subir impuestos o tarifas o bien crear nuevos tributos. Así lo declaró el propio López Obrador el pasado jueves en su reunión con el Consejo Mexicano de Negocios. A su salida, el primer mandatario expresó textualmente a los medios: “No van aumentar los impuestos, y no vamos a llevar a cabo ninguna acción que afecte al sector privado”.

Reiterando y ampliando lo dicho por el presidente, la jefa del SAT, Raquel Buenrostro dijo el lunes: “Una reforma fiscal lo único que va a hacer es que los cautivos paguen más y los demás sigan pagando lo mismo o cada vez menos eso no se busca, se está buscando justicia fiscal y que todo mundo pague lo que tiene que pagar”. Declaración con la que en lo personal no puedo estar más de acuerdo.

La Jefa SAT prometió continuar con la fiscalización a los Grandes Contribuyentes ( publicó los parámetros de recaudación de 40 actividades económicas realizadas por éstos así como la tasa efectiva de tributación, cuestión tan relevante que será motivo de posterior análisis en esta columna ) y ofreció que a través de los programas de carta invitación y Vigilancia Profunda (es decir sin casi ejercer facultades de revisión fiscal), recaudaría 200 mil millones de pesos, que podrían subir hasta 400 mil, incorporando y fiscalizando también la economía informal.

Ahora, analistas se preguntan si no hacer una reforma estructural en materia tributaria y no aumentar los impuestos como marca el Presidente, darán para cubrir las crecientes necesidades de gasto público, los ambiciosos programas sociales del presidente (cómo duplicar el monto de la pensión a adultos mayores y bajar la edad a 65 años); así como las megaobras del sexenio. Así planteado desde luego la respuesta tendría que ser negativa.

Sin embargo, debemos esperar la llegada de Rogelio Ramírez de la O a la Secretaría de Hacienda. Con la vastedad de conocimientos y experiencia de este personaje, no dudemos que puede traer un plan para lograr una auténtica reactivación de la actividad económica productiva en México y si México y su economía crecen, como todos anhelamos, crecerá necesariamente el pago de impuestos y la recaudación, acompañada por una dura política de cerrarle el paso a la evasión fiscal, a cargo de la eficiente y dura Jefa del SAT.

Esta labor de fiscalización no debe demeritarse como instrumento de recaudación; no olvidemos que es uno de los pilares de la política fiscal del propio Biden, el fortalecer al IRS (Internal Revenue Service) para aumentar la recaudación y llevar a cabo sus ambiciosos planes de apoyo a las familias y renovación de la infraestructura.

En este histórico brete, el Presidente ya tendió la mano al sector empresarial en su reunión del pasado 10 de junio. Confío en que este sector, como lo ha venido haciendo, apueste por México, continúe con nuevos bríos su actividad productiva y de creación de empleo y pague sus impuestos de manera correcta y proporcional, sin olvidar que, al ser parte de la sociedad mexicana, tiene un deber ético fundamental de contribuir con el justo pago de sus impuestos (que gracias a la promesa presidencial no sufrirán aumentos) a forjar el mejor país que todos queremos.

 

Diana Bernal Ladrón de Guevara.

Ex titular y fundadora de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias